El Papa: “Es importante trabajar por una Iglesia que sea para todos”

A los participantes del Capítulo General de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, el Santo Padre pide buscar buscar respuestas adecuadas a los interrogantes de nuestro tiempo

“La Iglesia está viviendo, junto al mundo entero, una época de grandes transformaciones, en los campos más diversos. Necesita hombres que lleven en el corazón el mismo amor por Jesucristo que había en el corazón del joven Eugenio de Mazenod, y el mismo amor sin condiciones por la Iglesia, que se esfuerza por ser cada vez más casa abierta. Es importante trabajar por una Iglesia que sea para todos, preparada para acoger y acompañar. El trabajo que hay que hacer para realizar todo esto es grande y también vosotros tenéis vuestra contribución específica para ofrecer”.

Esta ha sido la petición del papa Francisco en su encuentro de este jueves con los participantes del Capítulo General de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Así, durante su discurso ha manifestado la alegría de recibir a los presentes, una “familia religiosa misionera dedicada a la evangelización en la Iglesia”.

Este año, tal y como ha recordado el Papa, celebran el bicentenario de su fundación, por obra de San Eugenio de Mazenod, “joven sacerdote deseoso de responder a una llamada del Espíritu”.

Asimismo, ha explicado que al inicio de su historia, este Congregación trabajó para encender de nuevo “la fe que la Revolución francesa estaba apagando  en el corazón de los pobres de los campos de la Provenza, derrotando también a tantos ministros de la Iglesia”. El Papa ha recordado que en pocos decenios, esta Congregación se ha difundido en los cinco continentes, continuando el camino iniciado por el fundador, “un hombre que amó a Jesús con pasión y la Iglesia sin condiciones”.  De este modo ha señalado que hoy están llamados a “renovar este doble amor”, haciendo memoria de los doscientos años de vida de este Instituto religioso.

Por otro lado, les ha pedido que “la misericordia sea siempre el corazón” de su “misión” y “compromiso evangelizador en el mundo de hoy”.

En esta misma línea, el Santo Padre ha querido recordar que el día de la canonización del padre de Mazenod, Juan Pablo II lo definió como “hombre del Adviento”, dócil al Espíritu Santo en el leer los signos de los tiempos y ayudar a la obra de Dios en la historia de la Iglesia. Por eso les ha pedido a los presentes que estas características estén presentes en ellos. “Sed también hombres del Adviento, capaces de recoger los signos de los tiempos nuevos y guiar a los hermanos en los caminos que Dios abre en la Iglesia y en el mundo”.

El Papa ha indicado a los presentes que su historia misionera “es la historia de muchos consagrados” que han ofrecido y sacrificado la vida por la misión, por los pobres, para llegar a tierras lejanas donde todavía había “ovejas sin pastor”.  Hoy –ha explicado el Papa– cada tierra es “tierra de misión”, cada dimensión de lo humano es tierra de misión, que espera el anuncio del Evangelio.

El Papa Pío XI les definió como “los especialistas de las misiones difíciles”. El campo de la misión de hoy –ha precisado– parece agrandarse cada día, abrazando cada vez nuevos pobres, hombres y mujeres del rostro de Cristo que piden ayuda, consolación, esperanza, en las situaciones más desesperadas de la vida.

Por tanto, “hay necesidad de vosotros, de vuestra audacia misionera, de vuestra disponibilidad para llevar a todos la Buena Noticia que libera y consuela”.

La alegría del Evangelio –ha pedido– resplandezca sobre vuestro rostro, os haga testimonios alegres. Por otro lado, les ha invitado a que siguiendo el ejemplo de su fundador, “la caridad entre vosotros sea la primera regla de vida, la premisa de cada acción apostólica” y “el celo por la salvación de las almas sea consecuencia natural de esta caridad fraterna”.

Asimismo les ha pedido que la experiencia fraterna de oración, debate y discernimiento comunitario que han vivido durante estos días de trabajo “sea estímulo por un nuevo impulso misionero, punto de partida para nuevos horizontes, para encontrar nuevos pobres, para llevarlos juntos a vosotros a encontrar a Cristo Redentor”.

Para concluir, el Pontífice ha subrayado que es necesario buscar respuestas adecuadas, evangélicas y valientes “a los interrogantes de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo”. Por esto –ha explicado– es necesario mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza, sin dejarse desanimar por las dificultades que se encuentran en la misión, sino siendo fuertes en la vocación religiosa y misionera.

Fuente: ZENIT