Evangelio del Día 02 de Octubre 2016

Lectura de la profecía de Habacuc 1,2-3; 2,2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?

El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.» Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 94, R/. Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: «No endurezcan su corazón»

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/.

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo

Querido Hermano: Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.

Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Palabra de Dios.

Lectura del Evangelio según Lucas

En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: —«Auméntanos la fe.» El Señor contestó: —«Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y les obedecería.

Supongan que un criado de ustedes trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de ustedes le dice: “En seguida, ¿ven y ponte a la mesa”?

¿No le dirán: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, ¿y después comerás y beberás tú”? ¿Tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

Lo mismo ustedes: Cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.» Palabra del Señor.