Evangelio del Día 08 de Diciembre del 2016

Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20.

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: “Dónde estás?”         El             contestó:              “Oí          tu            ruido                en           el            jardín,    me          dio          miedo,   porque  estaba    desnudo, y me escondí”.

El     Señor     le            replicó:

“¿Quién te            informó de           que         estabas  desnudo?              ¿Es          que         has          comido                del          árbol      que         te            prohibí   comer?”                Adán      respondió:            “La          mujer     que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí”. El Señor dijo a         la             mujer:    “¿Qué    es            lo            que         has          hecho?”.                Ella          respondió:            “La          serpiente              me          engañó, y comí”.

El Señor Dios dijo a la serpiente: “Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón”. El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 97.

R/ “Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas”.

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; griten, vitoreen, toquen. R.

Lectura de la carta de san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Palabra de Dios.

Lectura del santo evangelio según San Lucas 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres”.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Y              María     dijo         al             ángel:     “¿Cómo  será        eso,        pues       no           conozco a              varón?”

El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible”.

María contestó: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y la dejó el ángel. Palabra del Señor.