Evangelio del Día 16 Abril 2017

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles:

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ustedes conocen lo que sucedió en el país de los judíos, comenzando por Galilea, cuando Juan predicaba el bautismo.

Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo sino a los testigos que Él había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con Él después de que resucitó de entre los muertos.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en Él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados». Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: Salmo 117

R/. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R/

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R/

La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido es un milagro patente. R/

 

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses:

Hermanos: Ya que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios, aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque han muerto, y su vida está con Cristo, escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nueva, entonces también ustedes aparecerán, juntamente con Él, en gloria. Palabra de Dios.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan:

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando estaba todavía oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no con las vendas por el suelo, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido las Escrituras: que Jesús había de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.