Evangelio del Día 16 de Julio 2016

Lectura del Profeta Miqueas 2, 1-5

¡Ay de los que meditan maldades, traman iniquidades en sus camas; al amanecer las cumplen, porque tienen el poder! Codician los campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al hombre y a su casa, al varón y a sus posesiones.

Por eso, dice el Señor: “Miren, yo medito una desgracia contra esa familia. No lograrán apartar el cuello de ella, no podrán caminar erguidos, porque será un tiempo calamitoso. Aquel día entonarán contra ustedes una sátira, cantarán una elegía: “Han acabado con nosotros, venden la heredad de mi pueblo; nadie lo impedía, reparten a extraños nuestra tierra.” Nadie les sortea los lotes en la asamblea del Señor.” Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 10.

R/ “No te olvides de los humildes, Señor”

¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en el momento del aprieto? La soberbia del impío oprime al infeliz y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.

El malvado se gloría de su ambición, el codicioso blasfema y desprecia al Señor. El malvado dice con insolencia: “No hay Dios que me pida cuentas.” R.

Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes; su lengua encubre maldad y opresión; en el zaguán se sienta al acecho para matar a escondidas al inocente. R.

Pero tú ves las penas y los trabajos, tú miras y los tomas en tus manos. A ti se encomienda el pobre, tú socorres al huérfano. R.

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 12, 14-21

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.

Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: “Miren a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones”. Palabra del Señor.

Meditación

Siempre me pregunté por el significado de “la caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho”. ¿Qué es una caña cascada que no se quiebra? ¿Qué es un pabilo que no se apaga? Empecemos por una caña cascada que es una caña débil, quebrada y exprimida. Un pabilo es la mecha del centro de la vela. Así nos sentimos a veces, que nuestra lámpara – nuestra vida, ilusiones, sueños, anhelos, deseos – se apagan y no dan luz. El Espíritu se nos ha apagado. A veces sentimos que estamos siendo exprimidos, nos han debilitado y quebrado por dentro. Sin embargo la caña cascada, a pesar de ser débil y delicada, no se quebrará a pesar de los vientos e inclemencias del tiempo. De igual modo a pesar de que la mecha parece no iluminar por estar siendo zarandeado por los huracanes y tormentas de la vida, NO será apagado. Ese es el mensaje de Siervo de Yahvé, Jesús de Nazaret.

Jesús, el siervo, elegido, amado y predilecto “ha puesto su espíritu” sobre ti y las naciones para que pueda ser anunciado “el derecho a las naciones”. No estás solo a pesar de que sientas que no te tratan como lo mereces. No permitas apagar el pabilo vacilante murmurando, con pensamientos insanos y prácticas mundanas, con conversaciones carentes de valor, con envidias y con deseos de quitar lo que no te pertenece. Recuerda que a pesar de la debilidad de la vida, la caña cascada no se romperá ya que el amado siempre estará contigo. El Señor restaura tu caña y enciende tu vela y es lo que te promete hoy. Por tanto, ora, glorifica, ama y déjate amar. Puedes triunfar sin importar lo que te ocurra y sin importar la crisis por la que pudieras estar atravesando. Dios hará, como lo hizo con su hijo, que tú triunfes en el nombre de Jesús. Él hará resplandecer la justicia y te ayudará a sobreponerte a cualquier adversidad.