Evangelio del Día 18 de Marzo 2017

Lectura del segundo libro de Samuel 7,4-5a.12-14a.16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: “Ve y dile a mi siervo David: “Esto dice el Señor:

Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.” Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 88

R/“Su linaje      será        perpetuo”

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, / anunciaré tu fidelidad por todas las edades. / Porque dije: “Tu misericordia es un edificio eterno, / más que el cielo has afianzado tu fidelidad.” R.

Sellé una alianza con mi elegido, / jurando a David, mi siervo: / “Te fundaré un linaje perpetuo, / edificaré tu trono para todas las edades.” R.

Él me invocará: “Tú eres mi padre, / mi Dios, mi Roca salvadora.” / Le mantendré eternamente mi favor, / y mi alianza con él será estable. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4,13.16-18.22

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: “Te hago padre de muchos pueblos.”

Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: “Así será tu descendencia.” Por lo cual le valió la justificación. Palabra de Dios

Lectura del Santo Evangelio según sanMateo 1,16.18-21.24ª

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.” Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Palabra del Señor.

Meditación

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

Hoy la Iglesia nos presenta la Solemnidad de San José esposo de la Virgen y padre terreno de Jesús. Se podría decir que de la misma manera que el ángel del Señor anunció a María su futura y divina maternidad, también se puede decir que el ángel del Señor anunció a José su deber de aceptar a María como su esposa y mujer. Así lo dice literalmente el evangelio de Mateo que hemos escuchado. Y así como María dijo su famoso y trascendental “hágase”, así José “hizo como el ángel del Señor le había mandado”. Y las mismas dificultades que había tenido María para rendirse a la voluntad del Señor, las tuvo José, y quizá mayores, para obedecer la voz del Ángel.

De San José son muchas las cosas que podemos destacar, la que más me impresiona a mí es el silencio de este hombre justo, que inclusive decidió repudiar a María en secreto. San José fue capaz de hacer que sus acciones hicieran más ruido que sus propias palabras. En una sociedad en la que se habla tanto y se vive tan poco, San José debe enseñarnos y guiarnos por el camino de una vida más coherente con nuestros principios y valores. José es el prototipo de hombre dedicado al trabajo honesto, buscando el sustento de él y de los suyos. Es San José un hombre justo, modelo de obediencia, de trabajador, de padre, de esposo y de fiel custodio.

En una sociedad en la que el valor del matrimonio se ha relajado y la paternidad se ha vuelto un tanto irresponsable. José es modelo del hombre que se deja guiar por la voluntad de Dios. San José es modelo de una vida de contemplación. El, con su silencio (meditando y haciendo lo que al Padre le agrada) es una especie de místico, por así decirlo (Dios se le revela en un sueño). San José, hermanos, juega un papel importantísimo en la historia de la Salvación, pues conecta a Jesús con el linaje davídico, dando cumplimento a la promesa de Dios.

San José sigue estando en nuestro camino como esa luz que desde el silencio y el trabajo activo es patrón del que trabaja y de los padres de familia. Que el Señor nos ayude a imitar los valores que hicieron Santo a José, esposo de la Virgen María. Amén