Evangelio del Día 21 de Enero 2017

Lectura del libro de Isaías

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.»

Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal: Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel que significa: “Dios – con – nosotros”.» Comerá requesón con miel hasta que aprenda rechazar el mal y a escoger el bien. Palabra de Dios.

Cántico Responsorial; Lc 1, 46-55

RV/. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es santo.

V/. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque se ha fijado en su humilde esclava.

V/. Pues mira, desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho tanto por mi: él es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación tras generación.

V/. Su brazo interviene con fuerza desbarata los planes de los soberbios, derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

V/ Auxilia a Israel su siervo, acordándose como lo había prometido a nuestros padres de la misericordia a favor de Abrahán y su descendencia por siempre

Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas

Hermanos: Quiero decir: mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, pues, aunque es dueño de todo; lo tienen bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. De igual manera, también nosotros, cuando éramos menores de edad, vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.

La prueba de que ustedes son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo:  – Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

– No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:

  • ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó:

  • El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.  María contestó:

  • Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Palabra del Señor.