Guía Mensual de Plan Pastoral | Febrero 2018

“Padre he pecado contra el cielo y contra ti”

Orientaciones generales: La Biblia es la Palabra de Dios puesta por escrito y con ella conocemos la voluntad de nuestro Padre celestial, sin embargo el texto fue escrito dentro de una cultura y tiempo distinto al nuestro, lo que implica que necesitamos un método guiado por el Magisterio de la Iglesia, que nos ayude a profundizar y comprender mejor el mensaje de salvación; de aquí nace la Lectura orante o Lectio Divina, para que todos nos identifiquemos con el encuentro de forma comunitaria y personal con el Señor. Para esta reflexión en comunidad debe haber un responsable, pero su función es dirigir la lectura y organizar el encuentro, pero todos debemos tener una participación activa.

Duración: 30 minutos.

Invocación al Espíritu Santo

Permite que el Espíritu de Dios entre en nuestros corazones y nos permita reconocernos necesitados de su gracia, para iluminar las mentes y corazones y de esta manera obtener el mensaje de salvación que nos ofrece hoy.

1. Lectura: Lucas 15, 11-24

En este primer paso leemos detenidamente el texto en dos momentos en voz alta y de ser posible en traducciones distintas (Biblia de Jerusalén o la del Pueblo Peregrino, entre otras), luego cada persona lee en silencio para que el Espíritu hable a su corazón y conciencia.

Es necesario responder las siguientes preguntas para comprender el texto ¿Quién habla en la lectura y a quiénes va dirigida? ¿A dónde ocurre este hecho? ¿Cuáles son los personajes que están presentes?

2. Medita. ¿Qué me/nos dice la Palabra?

Ahora es momento de llevar esa Palabra de nuestro Señor a nuestra realidad.

Reflexión: El Perdón

Perdón es una palabra que conlleva compromiso y la decisión de amar a la persona que ha faltado, es un amor que ha llegado a la madurez, pero no implica un borrón y cuenta nueva, es recordar sin que produzca dolor en nuestro interior, sin la reacción frecuente de alejar a la persona causante del daño. Perdonar es de sabios, porque solo ellos dejan de cargar con la pesada bolsa del rencor. En la lectura vemos que en muchas ocasiones nos alejamos de la presencia del Señor para hacer las cosas que nos plazcan y en muchas veces nos separamos de su gracia y solo cuando nos vemos en la mayor humillación, cuando nuestra dignidad de hijos de Dios se ve afectada nos percatamos de que a su lado se vive mejor.

Dios está dispuesto a perdonarnos, sin embargo, Él espera que sea nuestra decisión y cuando reconocemos nuestra falta el Señor como el Padre Bueno sale a nuestro encuentro y celebra en grande por nuestra llegada.

3. Ora. ¿Qué le respondo al Señor?

Exprésale a el Señor lo que de tu corazón brota luego de reflexionar a Sagrada Escritura, ahora es momento de hablarle a Dios, responderle al llamado que me hace.

4. Contempla y actúa. ¿Qué inspira en mi vida la Palabra?

• ¿En Algún momento de mi vida me he apartado del Señor? ¿En mi accionar alguna vez me he sentido indigno?

• ¿Como discípulo de Jesús soy capaz de perdonar a mi hermano y de perdonarme?

• Propósito: Me comprometo hoy a iniciar el proceso de madurez, quitarme el peso del rencor, hoy quiero perdonar y así poder ser perdonado.

5. Concluyamos con el Padre Nuestro, Ave María Gloria.

Nos damos un abrazo fraterno y vivamos con gozo y como comunidad la Palabra que Dios ha puesto en nuestros corazones solicitando y acudiendo al mandato que Jesús nos hace hoy.

Guía Mensual Plan Pastoral en PDF: FEBRERO 2018