El Papa Francisco advirtió hoy del peligro de convertirse en un cristiano “tibio” porque esto provoca alejarse cada vez más del Señor y evita escuchar su llamada.
Lectura del libro del Apocalipsis 3, 1-6. 14-22
Yo, Juan, oí cómo el Señor me decía: “Al ángel de la Iglesia de Sardes escribe así: “Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas:
¿Lees horóscopos para conocer el futuro? El Papa tiene una advertencia para ti
En la Misa que presidió con motivo del Jubileo de las personas socialmente excluidas el Papa Francisco ofreció una homilía en la que habló de la riqueza que son los pobres, aunque la sociedad no lo valore.
Comienzo del libro del Apocalipsis 1, 1-4; 2, 1-5ª
Ésta es la revelación que Dios ha entregado a Jesucristo, para que muestre a sus siervos lo que tiene que suceder pronto. Dio la señal enviando su ángel a su siervo Juan. Éste, narrando lo que ha visto, se hace testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo.
Lectura del Libro de Malaquías
Miren que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir
Lectura de la tercera carta del apóstol san Juan 5-8
Querido hermano: Te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan 4-9
Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos proceden con autenticidad, según el mandamiento que el Padre nos dio.
Papa Francisco: ¿Tu fe es efímera o da frutos y crece en ti la esperanza en Dios?
Durante la homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió contra la tentación de transformar la religión en un espectáculo de “fuegos artificiales” que son efímeros y se pasan en el momento y pidió cultivar la esperanza para que crezca el Reino de Dios.
“Si el Reino de Dios está en medio de nosotros, si todos tenemos esa semilla, si poseemos el Espíritu Santo, ¿cómo lo estamos custodiando? ¿Sé discernir la planta buena que da fruto de la cizaña? ¿Crece el Reino de Dios dentro de nosotros como debería crecer?”.
“Interroguémonos acerca de nuestra esperanza puesta en la semilla que está creciendo en nosotros –invitó el Papa–, y de qué forma estamos custodiando nuestra esperanza. Preguntémonos a nosotros mismos: ¿Tengo esperanza? ¿O voy hacia adelante como puedo y sin discernir entre el bien y el mal, entre el grano y la cizaña, entre la luz suave del Espíritu Santo y la luminosidad artificial?”, pidió.
Por otro lado, Francisco aseguró que “el Reino de Dios está en medio de nosotros, pero debemos, con reposo, con trabajo y con discernimiento, custodiar la esperanza en el Reino de Dios que crecer hasta el momento en que regresará el Señor y todo será transformado. ¡Todo! El mundo, nosotros, todo. Y, como dice Pablo a los cristianos de Tesalónica, en ese momento permaneceremos todos con Él”.
“El Reino de Dios no es una religión del espectáculo en la que siempre estamos buscando cosas nuevas, revelaciones, mensajes. Dios ha hablado por medio de Jesucristo: ésta es la última Palabra de Dios. Lo demás son como fuegos artificiales que te iluminan sólo durante un momento”, señaló. Tras ese artificio, “¿qué es lo que queda?: nada”.
Esa actitud ante la religión “no permite crecer, no ilumina, no ofrece nada”. “En muchas ocasiones –continuó– se nos tienta con esa religión del espectáculo en la que se trata de buscar cosas ajenas a la revelación, a la dulzura del Reino de Dios que está en medio de nosotros y que nos hace crecer”.
Ese espectáculo no es fruto de la esperanza puesta en el Reino de Dios, sino que es la consecuencia del “deseo de tener algo en la mano”, dijo. Por el contrario, “nuestra salvación se da en la esperanza, en la esperanza que tiene el hombre que sembró el grano o la mujer que prepara el pan mezclando la harina con la levadura: la esperanza de crecer”.
En cambio, “esa luminosidad artificial se nos ofrece en todo su esplendor en un momento, pero luego desaparece, como los fuegos artificiales: no sirven para iluminar una casa. Son un espectáculo”.
Por evitar caer en esa tentación, el Obispo de Roma sugiere que se custodie con paciencia “la semilla que hemos plantado, vigilar la planta y evitar que surjan malas hierbas a su lado, para que la planta crezca. Es decir, custodiar la esperanza, porque en la esperanza fuimos salvados. La esperanza es el hilo de la salvación. La esperanza de encontrar al Señor definitivamente”.
Evangelio comentado por el Papa:
Lucas 17:20-25
20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir.
21 Y no dirán: “Vedlo aquí o allá”, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.»
22 Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
23 Y os dirán: “Vedlo aquí, vedlo allá.” No vayáis, ni corráis detrás.
24 Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.
25 Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación.
Fuente: www.aciprensa.com
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón 7-20
Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos.
El Papa Francisco centró su catequesis de la Audiencia General en la visita a los enfermos y a los que están recluidos en la cárcel y necesitan conocer el amor de Dios.