{"id":47501,"date":"2020-01-02T09:44:50","date_gmt":"2020-01-02T14:14:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=47501"},"modified":"2026-03-23T18:02:37","modified_gmt":"2026-03-23T18:02:37","slug":"santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/","title":{"rendered":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #a13d03;\">Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, apodado \u00abMagno\u00bb por su doctrina y sabidur\u00eda, ense\u00f1\u00f3 a los monjes la meditaci\u00f3n de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida seg\u00fan las reglas que \u00e9l mismo redact\u00f3. Con sus egregios escritos educ\u00f3 a los fieles y brill\u00f3 por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleci\u00f3 el d\u00eda uno de enero del a\u00f1o 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla, y finalmente de Nacianzo. Defendi\u00f3 con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereci\u00f3 por ello ser llamado \u00abTe\u00f3logo\u00bb. Muri\u00f3 el 25 de enero del a\u00f1o 390. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #800000;\">San Basilio Magno,\u00a0<em>obispo<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio naci\u00f3 en Cesarea, la capital de Capadocia, en el Asia Menor, a mediados del a\u00f1o 329. Por parte de padre y de madre, descend\u00eda de familias cristianas que hab\u00edan sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron\u00a0<strong>san Gregorio de Nissa<\/strong>,\u00a0<strong>santa Macrina la Joven<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>san Pedro de Sebaste<\/strong>. Su padre,\u00a0<strong>san Basilio el Viejo, y su madre, santa Emelia<\/strong>, pose\u00edan vastos terrenos y Basilio pas\u00f3 su infancia en la casa de campo de su abuela Macrina (venerada tambi\u00e9n popularmente como santa), cuyo ejemplo y cuyas ense\u00f1anzas nunca olvid\u00f3. Inici\u00f3 su educaci\u00f3n en Constantinopla y la complet\u00f3 en Atenas. All\u00ed tuvo como compa\u00f1eros de estudio a\u00a0<strong>san Gregorio Nazianceno<\/strong>, que se convirti\u00f3 en su amigo inseparable, y a Juliano, que m\u00e1s tarde ser\u00eda el emperador ap\u00f3stata. Basilio y Gregorio, los dos j\u00f3venes capadocios, se asociaron con los m\u00e1s selectos talentos contempor\u00e1neos y, como lo dice \u00e9ste \u00faltimo en sus escritos, \u00abs\u00f3lo conoc\u00edamos dos calles en la ciudad: la que conduc\u00eda a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas\u00bb. Tan pronto como Basilio aprendi\u00f3 todo lo que sus maestros pod\u00edan ense\u00f1arle, regres\u00f3 a Cesarea. All\u00ed pas\u00f3 algunos a\u00f1os en la ense\u00f1anza de la ret\u00f3rica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillant\u00edsima carrera, se sinti\u00f3 impulsado a abandonar el mundo, por consejos de su hermana mayor, Macrina. Esta, luego de haber colaborado activamente en la educaci\u00f3n y establecimiento de sus hermanas y hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, se hab\u00eda retirado con su madre, ya viuda, y otras mujeres, a una de las casas de la familia, en Annesi, sobre el r\u00edo Iris, para llevar una vida comunitaria.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue por entonces, al parecer, que Basilio recibi\u00f3 el bautismo y, desde aquel momento, tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de servir a Dios dentro de la pobreza evang\u00e9lica. Comenz\u00f3 por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el prop\u00f3sito de observar y estudiar la vida religiosa. Al regreso de su extensa gira, se estableci\u00f3 en un paraje agreste y muy hermoso en la regi\u00f3n del Ponto, separado de Annesi por el r\u00edo Iris, y en aquel retiro solitario se entreg\u00f3 a la plegaria y al estudio. Con los disc\u00edpulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, form\u00f3 el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organiz\u00f3 la existencia de los religiosos y enunci\u00f3 los principios que se conservaron a trav\u00e9s de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de Oriente. San Basilio practic\u00f3 la vida mon\u00e1stica propiamente dicha durante cinco a\u00f1os solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio san Benito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquella \u00e9poca, la herej\u00eda arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes persegu\u00edan a los ortodoxos. En el a\u00f1o 363, se convenci\u00f3 a Basilio para que se ordenase di\u00e1cono y sacerdote en Cesarea; pero inmediatamente, el arzobispo Eusebio tuvo celos de la influencia del santo y \u00e9ste, para no crear discordias, volvi\u00f3 a retirarse calladamente al Ponto para ayudar en la fundaci\u00f3n y direcci\u00f3n de nuevos monasterios. Sin embargo, Cesarea lo necesitaba y lo reclam\u00f3. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, san Gregorio Nazianceno, en nombre de la ortodoxia, sac\u00f3 a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe del clero y de las Iglesias. Se llev\u00f3 a cabo una reconciliaci\u00f3n entre Eusebio y Basilio; \u00e9ste se qued\u00f3 en Cesarea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era \u00e9l quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera cr\u00e9dito a Eusebio por todo lo que \u00e9l realizaba. Durante una \u00e9poca de sequ\u00eda a la que sigui\u00f3 otra de hambre, Basilio ech\u00f3 mano de todos los bienes que le hab\u00eda heredado su madre, los vendi\u00f3 y distribuy\u00f3 el producto entre los m\u00e1s necesitados; mas no se detuvo all\u00ed su caridad, puesto que tambi\u00e9n organiz\u00f3 un vasto sistema de ayuda, que comprend\u00eda a las cocinas ambulantes que \u00e9l mismo, resguardado con un delantal de manta y cuchar\u00f3n en ristre, conduc\u00eda por las calles de los barrios m\u00e1s apartados para distribuir alimentos a los pobres. El a\u00f1o de 370 muri\u00f3 Eusebio y, a pesar de la oposici\u00f3n que se puso de manifiesto en algunos poderosos c\u00edrculos, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. El 14 de junio tom\u00f3 posesi\u00f3n, para gran contento de\u00a0<strong>san Atanasio<\/strong>\u00a0y una contrariedad igualmente grande para Valente, el emperador arriano. Por cierto que el puesto era muy importante y, en el caso de Basilio, muy dif\u00edcil y erizado de peligros, porque al mismo tiempo que obispo de Cesarea, era exarca del Ponto y metropolitano de cincuenta sufrag\u00e1neos, muchos de los cuales se hab\u00edan opuesto a su elecci\u00f3n y mantuvieron su hostilidad, hasta que Basilio, a fuerza de paciencia y caridad, se conquist\u00f3 su confianza y su apoyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente lleg\u00f3 a Cesarea, tras de haber desarrollado en Bitinia y Galacia una implacable campa\u00f1a de persecuciones. Por delante suyo envi\u00f3 al prefecto Modesto, con la misi\u00f3n de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar alg\u00fan compromiso. Sin embargo, ni las propuestas de Modesto, ni la amenazante intervenci\u00f3n personal del emperador, lograron que el obispo accediese a callar sus objeciones contra el arrianismo o tolerar la admisi\u00f3n de los arrianos en la comuni\u00f3n. Promesas y amenazas fueron in\u00fatiles. \u00abNinguna otra cosa que la violencia podr\u00e1 doblegar a un hombre semejante\u00bb, seg\u00fan las propias palabras con que Modesto inform\u00f3 a su se\u00f1or; pero \u00e9ste no quer\u00eda, tal vez por temor, recurrir a la violencia. El emperador Valente se decidi\u00f3 en favor del exilio y se dispuso a firmar el edicto; pero en tres ocasiones sucesivas, la pluma de ca\u00f1a con que iba a hacerlo, se parti\u00f3 en el momento de comenzar a escribir. Como el emperador era un hombre de car\u00e1cter d\u00e9bil, qued\u00f3 sobrecogido de temor ante aquella extraordinaria manifestaci\u00f3n, confes\u00f3 que, muy a su pesar, le admiraba la firme determinaci\u00f3n de Basilio y, a fin de cuentas, resolvi\u00f3 que, en lo sucesivo, no volver\u00eda a intervenir en los asuntos eclesi\u00e1sticos de Cesarea. Pero apenas terminada esta desavenencia, el santo qued\u00f3 envuelto en una nueva lucha, provocada por la divisi\u00f3n de Capadocia en dos provincias civiles y la consecuente reclamaci\u00f3n de Antino, obispo de Tiana, para ocupar la sede metropolitana de la Nueva Capadocia. La disputa result\u00f3 desafortunada para san Basilio, no tanto por haberse visto obligado a ceder en la divisi\u00f3n de su arquidi\u00f3cesis, como por haberse malquistado con su amigo san Gregorio Nazianceno, a quien Basilio insist\u00eda en consagrar obispo de Sasima, un miserable caser\u00edo que se hallaba situado sobre terrenos en disputa entre las dos Capadocias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el santo defend\u00eda as\u00ed a la Iglesia de Cesarea de los ataques contra su fe y su jurisdicci\u00f3n, no dejaba de mostrar su celo acostumbrado en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Hasta en los d\u00edas ordinarios predicaba, por la ma\u00f1ana y por la tarde, a asambleas tan numerosas, que \u00e9l mismo las comparaba con el mar. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar todos los domingos, mi\u00e9rcoles, viernes y s\u00e1bados. Entre las pr\u00e1cticas que Basilio hab\u00eda observado en sus viajes y que m\u00e1s tarde implant\u00f3 en su sede, figuraban las reuniones en la iglesia antes del amanecer, para cantar los salmos. Para beneficio de los enfermos pobres, estableci\u00f3 un hospital fuera de los muros de Cesarea, tan grande y bien acondicionado, que san Gregorio Nazianceno lo describe como una ciudad nueva y con grandeza suficiente para ser reconocido como una de las maravillas del mundo. A ese centro de beneficencia lleg\u00f3 a conoc\u00e9rsele con el nombre de Basiliada, y sostuvo su fama durante mucho tiempo despu\u00e9s de la muerte de su fundador. A pesar de sus enfermedades cr\u00f3nicas, con frecuencia realizaba visitas a lugares apartados de su residencia episcopal, hasta en remotos sectores de las monta\u00f1as y, gracias a la constante vigilancia que ejerc\u00eda sobre su clero y su insistencia en rechazar la ordenaci\u00f3n de los candidatos que no fuesen enteramente dignos, hizo de su arquidi\u00f3cesis un modelo del orden y la disciplina eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tuvo tanto \u00e9xito en los esfuerzos que realiz\u00f3 en favor de las iglesias que se encontraban fuera de su provincia. La muerte de san Atanasio dej\u00f3 a Basilio como \u00fanico palad\u00edn de la ortodoxia en el Oriente, y \u00e9ste luch\u00f3 con ejemplar tenacidad para merecer ese t\u00edtulo por medio de constantes esfuerzos para fortalecer y unificar a todos los cat\u00f3licos que, sofocados por la tiran\u00eda arriana y descompuestos por los cismas y las disensiones entre s\u00ed, parec\u00edan estar a punto de extinguirse. Pero las propuestas del santo fueron mal recibidas, y a sus desinteresados esfuerzos se respondi\u00f3 con malos entendimientos, malas interpretaciones y hasta acusaciones de ambici\u00f3n y de herej\u00eda. Incluso los llamados que hicieron \u00e9l y sus amigos al papa\u00a0<strong>san D\u00e1maso<\/strong>\u00a0y a los obispos occidentales para que interviniesen en los asuntos del Oriente y allanasen las dificultades, tropezaron con una casi absoluta indiferencia, debido, seg\u00fan parece, a que ya corr\u00edan en Roma las calumnias respecto a su buena fe. \u00ab\u00a1Sin duda a causa de mis pecados -escrib\u00eda san Basilio con un profundo desaliento-, parece que estoy condenado al fracaso en todo cuanto emprendo!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el alivio no hab\u00eda de tardar, desde un sector absolutamente inesperado. El 9 de agosto de 378, el emperador Valente recibi\u00f3 heridas mortales en la batalla de Adrian\u00f3polis y, con el ascenso al trono de su sobrino Graciano, se puso fin al ascendiente del arrianismo en el Oriente. Cuando las noticias de estos cambios llegaron a o\u00eddos de san Basilio, \u00e9ste se encontraba en su lecho de muerte, pero de todas maneras le proporcionaron un gran consuelo en sus \u00faltimos momentos. Muri\u00f3 el l de enero del 379, a la edad de cuarenta y nueve a\u00f1os, agotado por la austeridad en que hab\u00eda vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad. Toda Cesarea qued\u00f3 enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, jud\u00edos y cristianos se unieron en el duelo. Setenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindi\u00f3 homenaje con estas palabras: \u00abEl gran Basilio, el ministro de la gracia que expuso la verdad al mundo entero\u00bb. Indudablemente que fue uno de los m\u00e1s elocuentes oradores entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores. En la Iglesia de Oriente la fiesta principal de san Basilio se celebra el l de enero, mientras que en Occidente, por concurrencia con la solemnidad de la Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, se celebra el 2 de enero, conjuntamente con su amigo san Gregorio Nacianceno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de los detalles relevantes en la vida de san Basilio se encuentran en sus cartas, de las cuales se conserva una extensa colecci\u00f3n. En una de ellas nos cuenta que \u00e9l ped\u00eda un cumplimiento estricto de la disciplina, lo mismo entre cl\u00e9rigos que entre laicos, y que cierto di\u00e1cono, que no era malo, pero s\u00ed rebelde y un poco alocado, y que sol\u00eda presentarse en medio de un grupo de muchachas que cantaban himnos y bailaban, tuvo que v\u00e9rselas con \u00e9l; con igual determinaci\u00f3n combati\u00f3 la simon\u00eda en los puestos eclesi\u00e1sticos y la admisi\u00f3n de personas indignas entre el clero; luch\u00f3 contra la rapacidad y la opresi\u00f3n de los funcionarios y lleg\u00f3 a excomulgar a todos los complicados en la \u00abtrata de blancas\u00bb, una actividad muy difundida en Capadocia. Pod\u00eda reconvenir con temible severidad, pero prefer\u00eda las maneras suaves y gentiles; como un ejemplo, est\u00e1n sus cartas a una muchacha descarriada y a un cl\u00e9rigo colocado en un puesto de gran responsabilidad, que se estaba mezclando en pol\u00edtica; muchos ladrones que s\u00f3lo aguardaban ser entregados a los jueces para sufrir un castigo terrible, fueron amparados por el santo y devueltos a sus casas en completa libertad, pero con una imborrable amonestaci\u00f3n sobre sus conciencias. Pero tampoco se quedaba callado Basilio cuando eran los acaudalados y poderosos quienes quebrantaban sus deberes: \u00ab\u00a1Os neg\u00e1is a dar con el pretexto de que no ten\u00e9is lo suficiente para vuestras necesidades! -exclam\u00f3 en uno de sus sermones-. Pero en tanto que vuestra lengua os excusa, vuestra mano os acusa: \u00a1ese anillo que resplandece en vuestro dedo os denuncia como mentiroso! \u00a1Cu\u00e1ntos deudores podr\u00edan ser rescatados de la prisi\u00f3n con uno de esos anillos! \u00a1Cu\u00e1ntas pobres gentes ateridas por el fr\u00edo se cubrir\u00edan con uno solo de vuestros guardarropas! \u00a1Y sin embargo, vosotros dej\u00e1is ir a los pobres de vuestras puertas, con las manos vac\u00edas!\u00bb No era \u00fanicamente a los ricos a quienes impon\u00eda la obligaci\u00f3n de dar: \u00ab\u00bfDices que t\u00fa eres pobre? Bien; pero siempre habr\u00e1 otros m\u00e1s pobres que t\u00fa. Si tienes lo bastante para mantenerte vivo diez d\u00edas, aquel hombre no tiene suficiente para vivir uno &#8230; No teng\u00e1is temor de dar lo poco que teng\u00e1is. No coloqu\u00e9is nunca vuestros propios intereses antes que la necesidad com\u00fan. Dad vuestro \u00faltimo mendrugo de pan al mendigo que os lo pide y confiad en la misericordia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #800000;\">San Gregorio de Nacianzo,\u00a0<em>obispo<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\">En la ciudad de Nacianzo, de la regi\u00f3n de Capadocia, muerte de san Gregorio, obispo, cuya memoria se celebra el d\u00eda dos de enero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio de Nacianzo fue declarado Doctor de la Iglesia y apodado \u00abel te\u00f3logo\u00bb (t\u00edtulo que comparte con el ap\u00f3stol san Juan), por la habilidad con que defendi\u00f3 la doctrina del Concilio de Nicea. Naci\u00f3 hacia el a\u00f1o 329, en Arianzo de Capadocia. Era hijo de\u00a0santa Nona\u00a0y san Gregorio el Mayor. Su padre era un antiguo propietario y magistrado que, despu\u00e9s de convertirse al cristianismo junto con su esposa, recibi\u00f3 el sacerdocio y gobern\u00f3 durante cuarenta y cinco a\u00f1os la di\u00f3cesis de Nacianzo. Sus hijos, Gregorio y Cesario, recibieron una educaci\u00f3n excelente. Despu\u00e9s de haber hecho sus primeros estudios en Cesarea de Capadocia, donde conoci\u00f3 a<strong>\u00a0san Basilio<\/strong>, San Gregorio de Nacianzo, que quer\u00eda ser abogado, pas\u00f3 a Cesarea, en Palestina, donde hab\u00eda una famosa escuela de ret\u00f3rica. M\u00e1s tarde volvi\u00f3 a reunirse con su hermano en Alejandr\u00eda. En aquella \u00e9poca, los estudiantes pasaban con facilidad de una escuela a otra; san Gregorio, despu\u00e9s de una corta estancia en Egipto, decidi\u00f3 ir a terminar sus estudios en Atenas. Una furiosa tempestad que sacudi\u00f3 durante varios d\u00edas la nave en que iba Gregorio, le hizo caer en la cuenta del riesgo en que se hallaba de perder su alma, ya que a\u00fan no hab\u00eda recibido el bautismo. Sin embargo, no se bautiz\u00f3 sino hasta varios a\u00f1os despu\u00e9s, probablemente porque compart\u00eda la creencia de su \u00e9poca de que era muy dif\u00edcil obtener el perd\u00f3n de los pecados cometidos despu\u00e9s del bautismo. Gregorio pas\u00f3 diez a\u00f1os en Atenas; casi todo ese tiempo estuvo con san Basilio, de quien lleg\u00f3 a ser \u00edntimo amigo. Otro de sus compa\u00f1eros, aunque no de sus amigos, fue el futuro emperador Juliano, cuya afectaci\u00f3n y extravagancia eran muy poco del gusto de los j\u00f3venes capadocios. Gregorio parti\u00f3 de Atenas a los treinta a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de aprender cuanto sus maestros pod\u00edan ense\u00f1arle. No sabemos exactamente qu\u00e9 pensaba hacer en Nacianzo; en todo caso, si ten\u00eda intenciones de practicar su carrera de leyes o ense\u00f1ar ret\u00f3rica, modific\u00f3 sus planes. Gregorio hab\u00eda sido siempre muy devoto; pero por entonces abraz\u00f3 una forma de vida mucho m\u00e1s austera, transformado, seg\u00fan parece, por una profunda experiencia religiosa, que tal vez fue el bautismo. Basilio, que viv\u00eda como solitario en el Ponto, en las riberas del Iris, le invit\u00f3 a reunirse con \u00e9l, y Gregorio acept\u00f3 al punto. En medio de aquel hermoso paisaje solitario, del que san Basilio nos dej\u00f3 una bell\u00edsima descripci\u00f3n, los dos amigos pasaron un par de a\u00f1os, consagrados a la oraci\u00f3n y al estudio; durante ellos, hicieron una colecci\u00f3n de extractos de las obras de Or\u00edgenes y echaron los fundamentos de la vida mon\u00e1stica de Oriente, cuya influencia hab\u00eda de dejarse sentir tambi\u00e9n en el Occidente a trav\u00e9s de san Benito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio tuvo que arrancarse de aquel remanso de paz para ir a ayudar a su padre, que ten\u00eda ya ochenta a\u00f1os, en la administraci\u00f3n de su di\u00f3cesis y de sus bienes. Pero el anciano, al que no satisfac\u00eda plenamente la ayuda que su hijo le prestaba como laico, le orden\u00f3 sacerdote m\u00e1s o menos por la fuerza, con la ayuda de algunos fieles. Aterrorizado al verse elevado a la dignidad sacerdotal, de la que la conciencia de su indignidad le hab\u00eda mantenido alejado hasta entonces, san Gregorio se dej\u00f3 llevar de su primer impulso y huy\u00f3 en busca de su amigo Basilio. Sin embargo, diez semanas m\u00e1s tarde, volvi\u00f3 a la casa de su padre, decidido a aceptar las responsabilidades de su vocaci\u00f3n. La apolog\u00eda que escribi\u00f3 sobre su fuga es, en realidad, un tratado sobre el sacerdocio, en el que se fundaron cuantos han escrito posteriormente sobre el tema, empezando por san Juan Cris\u00f3stomo. Un incidente se encarg\u00f3 pronto de demostrar cu\u00e1n necesaria era la presencia de Gregorio en Nacianzo: su padre y muchos otros prelados hab\u00edan aceptado las decisiones del Concilio de R\u00edmini, con la esperanza de ganarse as\u00ed a los semiarrianos. Esto produjo una violenta reacci\u00f3n entre los mejores cat\u00f3licos, especialmente entre los monjes, y s\u00f3lo la habilidad de san Gregorio consigui\u00f3 evitar el cisma. Todav\u00eda se conserva el discurso que pronunci\u00f3 el d\u00eda de la reconciliaci\u00f3n, as\u00ed como dos oraciones f\u00fanebres de la misma \u00e9poca: la de su hermano\u00a0<strong>san Cesario<\/strong>, que hab\u00eda sido m\u00e9dico del emperador en Constantinopla, en el a\u00f1o 369 y la de su hermana\u00a0<strong>santa Gorgonia<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 370, san Basilio fue elegido metropolitano de Cesarea. En aquella \u00e9poca, el emperador Valente y el procurador Modesto hac\u00edan lo imposible por introducir el arrianismo en Capadocia y san Basilio se convirti\u00f3 en el principal obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n de sus planes. Con el objeto de disminuir la influencia de este \u00faltimo, Valente dividi\u00f3 la Capadocia en dos provincias e hizo de la ciudad de Tiana la capital de la nueva. El obispo de Tiana, Antimo, reclam\u00f3 inmediatamente la jurisdicci\u00f3n archiepiscopal sobre la nueva provincia; pero San Basilio arguy\u00f3 que la nueva divisi\u00f3n pol\u00edtica no afectaba en nada su autoridad de metropolitano. A fin de consolidar su posici\u00f3n, contando con un amigo en el territorio en disputa, san Basilio nombr\u00f3 a san Gregorio obispo de la nueva di\u00f3cesis de S\u00e1sima, ciudad malsana y miserable, que se hallaba situada en la frontera de las dos provincias. Gregorio acept\u00f3 contra su voluntad la consagraci\u00f3n, pero nunca se traslad\u00f3 a S\u00e1sima, cuyo gobernador era su enemigo declarado. San Basilio acus\u00f3 de cobard\u00eda a san Gregorio, el cual declar\u00f3 que no estaba dispuesto a batirse por una di\u00f3cesis. Aunque m\u00e1s tarde volvieron a reconciliarse los dos amigos, san Gregorio qued\u00f3 herido y su amistad no volvi\u00f3 a ser nunca tan \u00edntima como antes. San Gregorio permaneci\u00f3, pues, en Nacianzo, actuando como coadjutor de su padre, quien muri\u00f3 al a\u00f1o siguiente. A pesar de su deseo de retirarse a la soledad, san Gregorio tuvo que aceptar el gobierno de la di\u00f3cesis, hasta que fuese nombrado el nuevo obispo. Pero la enfermedad le oblig\u00f3 a retirarse a Seleucia, el a\u00f1o 375, y all\u00ed permaneci\u00f3 cinco a\u00f1os. A la muerte del emperador Valente, ces\u00f3 la persecuci\u00f3n contra la Iglesia. Naturalmente, los obispos decidieron enviar a los m\u00e1s celosos y cultos de sus hombres a las ciudades y provincias que m\u00e1s hab\u00edan sufrido con la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia de Constantinopla era, sin duda, la que se hallaba en peor estado, ya que estuvo sometida a la influencia de los arrianos, durante treinta o cuarenta a\u00f1os, y no ten\u00eda una sola iglesia para reunir a los que hab\u00edan permanecido fieles al catolicismo. Un consejo episcopal invit\u00f3 a san Gregorio a encargarse de la restauraci\u00f3n de la fe en Constantinopla. Este, cuyo temperamento sensible y pac\u00edfico le hac\u00eda temer aquel remolino de intrigas, corrupci\u00f3n y violencia, se neg\u00f3 al principio a salir de su retiro, pero finalmente acept\u00f3. Sus pruebas empezaron desde que lleg\u00f3 a Constantinopla, pues el populacho, acostumbrado a la pompa y al esplendor, recibi\u00f3 con recelo a aquel hombrecillo mal vestido, calvo y prematuramente encorvado. San Gregorio se aloj\u00f3 al principio en casa de unos amigos, que pronto se transform\u00f3 en iglesia, y le dio el nombre de \u00abAnastasia\u00bb, es decir, el sitio en que la fe iba a resucitar. En aquel reducido santuario se dedic\u00f3 a predicar e instruir al pueblo. All\u00ed fue donde predic\u00f3 sus c\u00e9lebres sermones sobre la Sant\u00edsima Trinidad que le merecieron el t\u00edtulo de \u00abel te\u00f3logo\u00bb, por la profundidad con que capt\u00f3 la divinidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Poco a poco creci\u00f3 su fama y la capacidad de su iglesia result\u00f3 insuficiente. Por su parte, los arrianos y los apolinaristas no dejaban de esparcir insultos y calumnias contra \u00e9l. En una ocasi\u00f3n llegaron incluso a irrumpir en la iglesia para arrastrar a san Gregorio a los tribunales. Pero el santo se consolaba al saber que, si la fuerza estaba del lado de sus enemigos, la verdad, en cambio, estaba de su parte; si ellos pose\u00edan las iglesias, \u00e9l ten\u00eda a Dios; si el pueblo apoyaba a sus adversarios, los \u00e1ngeles le sosten\u00edan a \u00e9l. San Gregorio se gan\u00f3 la estima de los m\u00e1s grandes hombres de su tiempo:\u00a0san Evagrio del Ponto\u00a0se traslad\u00f3 a Constantinopla para ayudarle como archidi\u00e1cono, y\u00a0<strong>san Jer\u00f3nimo<\/strong>\u00a0fue del desierto de Siria a Constantinopla, para o\u00edr las ense\u00f1anzas de San Gregorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero sigui\u00f3 la lluvia de pruebas sobre el campe\u00f3n de Cristo, tanto por parte de los herejes como de sus propios fieles. Un tal M\u00e1ximo, un aventurero al que el santo hab\u00eda prestado o\u00eddos y alabado p\u00fablicamente, se hizo consagrar obispo por unos prelados que se hallaban de paso en la ciudad y aprovech\u00f3 una enfermedad de san Gregorio para apoderarse de la sede. Este consigui\u00f3 imponerse sobre el usurpador, pero el incidente le doli\u00f3 mucho, sobre todo cuando supo que varios de aquellos a quienes \u00e9l consideraba amigos hab\u00edan apoyado a M\u00e1ximo. En los primeros meses del a\u00f1o 380, el obispo de Tesal\u00f3nica confiri\u00f3 el bautismo al emperador Teodosio. Poco despu\u00e9s, \u00e9ste promulg\u00f3 un edicto por el que obligaba a sus s\u00fabditos bizantinos a practicar la fe cat\u00f3lica, tal como la profesaban el papa y el arzobispo de Alejandr\u00eda. En Constantinopla, Teodosio puso al obispo arriano ante la disyuntiva de aceptar la fe de Nicea o abandonar la ciudad. El prelado escogi\u00f3 el destierro y Teodosio determin\u00f3 instalar a san Gregorio en su lugar, ya que hasta entonces hab\u00eda sido pr\u00e1cticamente obispo en Constantinopla, pero no obispo de Constantinopla. Un s\u00ednodo confirm\u00f3 el nombramiento de san Gregorio, quien fue entronizado en la catedral de Santa Sof\u00eda, en medio de las aclamaciones del pueblo. Pero su gobierno dur\u00f3 apenas unas cuantos meses. Sus antiguos enemigos se levantaron contra \u00e9l y la hostilidad no hizo sino aumentar, ante la decisi\u00f3n de san Gregorio sobre el asunto de la sede vacante de Antioqu\u00eda. El pueblo empez\u00f3 a dudar sobre la validez de la elecci\u00f3n del santo, quien fue objeto de algunos atentados. Tan amante de la paz como siempre, y temeroso de que la inquietud del pueblo llevase al derramamiento de sangre, san Gregorio determin\u00f3 renunciar a su cargo: \u00abSi mi gobierno de la di\u00f3cesis produce disturbios -manifest\u00f3 ante la asamblea-, estoy dispuesto, como Jon\u00e1s, a dejarme arrojar al mar para calmar la tempestad, aunque no la he provocado yo. Si todos siguiesen mi ejemplo, la Iglesia gozar\u00eda pronto de la paz. Yo jam\u00e1s aspir\u00e9 a la dignidad que ocupo y la acept\u00e9 contra mi voluntad. Por consiguiente, si lo juzg\u00e1is conveniente, estoy dispuesto a partir\u00bb. El emperador acab\u00f3 por dar su consentimiento y san Gregorio pronunci\u00f3 un noble y conmovedor discurso de despedida. Su tarea all\u00ed estaba terminada; quedaba encendida de nuevo la llama de la fe, que se hab\u00eda apagado en Constantinopla y la mantuvo encendida en las horas m\u00e1s sombr\u00edas por las que hab\u00eda atravesado la Iglesia. Un rasgo caracter\u00edstico del santo fue el que mantuvo siempre relaciones cordiales con su sucesor, Nectario, quien le era inferior en todo, excepto en la nobleza del linaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio pas\u00f3 algunas temporadas en las posesiones que hab\u00eda heredado y en Nacianzo, donde a\u00fan no se hab\u00eda instalado el sucesor de su padre. Pero el a\u00f1o 383, despu\u00e9s de lograr que su primo Euladio fuese elegido para ocupar la sede vacante, se retir\u00f3 por completo a la vida privada, en la paz de su hermoso parque, donde hab\u00eda un bosquecillo y una fuente. Pero aun all\u00ed practicaba la mortificaci\u00f3n, ya que jam\u00e1s se calzaba ni encend\u00eda fuego. Hacia el fin de su vida, escribi\u00f3 una serie de poemas religiosos, tan bellos como edificantes. Dichos poemas son muy interesantes desde el punto de vista biogr\u00e1fico y literario, ya que el santo cuenta en ellos su vida y sus sufrimientos; su forma exquisita llega, a veces, a lo sublime. La fama de escritor de que ha gozado san Gregorio hasta nuestros d\u00edas se debe a esos poemas, a sus sermones y a sus deliciosas cartas. San Gregorio muri\u00f3 en su retiro, el a\u00f1o 390. Sus restos, que fueron primero trasladados de Nacianzo a Constantinopla, reposan actualmente en San Pedro de Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio gustaba de hablar de la condescendencia que Dios hab\u00eda mostrado a los hombres. En una de sus cartas, escrib\u00eda: \u00abAdmirad la extraordinaria bondad de Dios, que se digna tomar en cuenta nuestros deseos como si tuviesen gran valor. Desea ardientemente que le busquemos y le amemos y recibe nuestras peticiones como si se tratase de un favor o un beneficio que los hombres le hici\u00e9semos. Dios tiene m\u00e1s gozo en dar que nosotros en recibir. Lo \u00fanico que no soporta es que le pidamos tibiamente y que pongamos l\u00edmites a nuestras peticiones. Pedirle cosas fr\u00edvolas ser\u00eda hacer una ofensa a la liberalidad con que Dios est\u00e1 dispuesto a o\u00edrnos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas y escritos de san Gregorio, especialmente el largo poema De Vita Sua (que tiene casi dos mil versos) son nuestra principal fuente de informaci\u00f3n sobre su vida. Desgraciadamente, la aparici\u00f3n de la gran edici\u00f3n benedictina de sus obras sufri\u00f3 muchas dilaciones. Varios de los editores murieron sucesivamente y el primer volumen de los sermones no vio la luz sino hasta 1778. Cuando se preparaba el segundo volumen, estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n Francesa, de suerte que no fue publicado sino hasta 1840. La Academia de Cracovia ha emprendido una nueva edici\u00f3n cr\u00edtica. Muchos de los antiguos manuscritos de las obras de san Gregorio, algunos de los cuales datan del siglo IX, est\u00e1n adornados con hermosas miniaturas. Ver sobre ellos el art\u00edculo de Dom Leclercq (Dictionnaire d&#8217;Arch\u00e9ologie chr\u00e9tienne et de Liturgie, vol. VI, cc. 1667-1710), con numerosas reproducciones de las miniaturas. En ingl\u00e9s, el ensayo del cardenal Newman en Historical Sketches, vol. III , pp. 50-94 conserva todo su valor. En espa\u00f1ol, el tomo II de la edici\u00f3n BAC de la Patrolog\u00eda de Quasten incluye un extenso art\u00edculo. En la serie de catequesis dedicadas a los grandes te\u00f3logos y santos, SS Benedicto XVI dedic\u00f3 dos a san Gregorio Nacianceno,\u00a0la primera\u00a0de contenido m\u00e1s biogr\u00e1fico, y\u00a0la segunda\u00a0m\u00e1s teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #999999; font-size: 12px;\"><strong>Fuente:<\/strong>\u00a0\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47502,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1,376],"tags":[],"class_list":["post-47501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","category-vidas-de-los-santos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.2 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio,&hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-01-02T14:14:50+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-03-23T18:02:37+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"25 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\"},\"author\":{\"name\":\"admin\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8\"},\"headline\":\"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero.\",\"datePublished\":\"2020-01-02T14:14:50+00:00\",\"dateModified\":\"2026-03-23T18:02:37+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\"},\"wordCount\":5035,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"articleSection\":{\"1\":\"Vidas de los Santos\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\",\"url\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\",\"name\":\"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2020-01-02T14:14:50+00:00\",\"dateModified\":\"2026-03-23T18:02:37+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero.\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/\",\"name\":\"Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"en-US\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8\",\"name\":\"admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"admin\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/arquidiocesisd.org\"],\"url\":\"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/author\/arqstodgo-jesus\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo","og_description":"Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio,&hellip;","og_url":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/","og_site_name":"Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo","article_published_time":"2020-01-02T14:14:50+00:00","article_modified_time":"2026-03-23T18:02:37+00:00","author":"admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Written by":"admin","Est. reading time":"25 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/"},"author":{"name":"admin","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8"},"headline":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero.","datePublished":"2020-01-02T14:14:50+00:00","dateModified":"2026-03-23T18:02:37+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/"},"wordCount":5035,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","articleSection":{"1":"Vidas de los Santos"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/","url":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/","name":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero. - Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo","isPartOf":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2020-01-02T14:14:50+00:00","dateModified":"2026-03-23T18:02:37+00:00","author":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/2020\/01\/02\/santos-basilio-magno-y-gregorio-nacianceno-obispos-y-doctores-de-la-iglesia-02-de-enero\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. 02 de Enero."}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#website","url":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/","name":"Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"en-US"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/#\/schema\/person\/a2241e2d9ff0f57f8d463a524e4ee8d8","name":"admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e41c51a7a3cbcbb8413d22f5fc8054755a54c01eec995e1c0751dd2d063f9462?s=96&d=mm&r=g","caption":"admin"},"sameAs":["https:\/\/arquidiocesisd.org"],"url":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/author\/arqstodgo-jesus\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47501\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}