{"id":4648,"date":"2016-06-14T12:34:49","date_gmt":"2016-06-14T16:34:49","guid":{"rendered":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/?p=4648"},"modified":"2026-05-11T16:37:16","modified_gmt":"2026-05-11T16:37:16","slug":"carta-iuvenescit-ecclesia-completa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquidiocesisd.org\/?p=4648","title":{"rendered":"Carta Iuvenescit Ecclesia  (completa)"},"content":{"rendered":"<p><!--more--><\/p>\n<div class=\"pcrstb-wrap\"><table border=\"0\" width=\"98%\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"5\">\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\" width=\"99%\" height=\"50\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300;\">CONGREGACI\u00d3N PARA LA DOCTRINA DE LA FE<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300; font-size: large;\"><b>Carta <i>Iuvenescit Ecclesia<\/i><br \/>\na los Obispos de la Iglesia Cat\u00f3lica<br \/>\nsobre la relaci\u00f3n entre los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<br \/>\npara la vida y misi\u00f3n de la Iglesia<\/b><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Los dones del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia en misi\u00f3n<\/i><\/p>\n<p>1. La Iglesia rejuvenece (<i>Iuvenescit Ecclesia<\/i>) por el poder del Evangelio y el Esp\u00edritu continuamente la renueva, edific\u00e1ndola y gui\u00e1ndola \u00abcon diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. El Concilio Vaticano II ha subrayado en repetidas ocasiones la maravillosa obra del Esp\u00edritu Santo que santifica al Pueblo de Dios, lo gu\u00eda, lo adorna con virtudes y lo enriquece con gracias especiales para su edificaci\u00f3n. Multiforme es la acci\u00f3n del divino Par\u00e1clito en la Iglesia, como les gusta resaltar los Padres. Juan Cris\u00f3stomo escribe: \u00abPorque \u2014pregunto\u2014, \u00bfhay alguna de cuantas gracias operan nuestra salvaci\u00f3n, que no nos haya sido dispensada a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo? Por \u00e9l somos liberados de la esclavitud, llamados a la libertad, elevados a la adopci\u00f3n, somos \u2014 por decirlo as\u00ed \u2014 plasmados de nuevo, y deponemos la pesada y f\u00e9tida carga de nuestros pecados; gracias al Esp\u00edritu Santo vemos los coros de los sacerdotes, tenemos el colegio de los doctores; de esta fuente manan los dones de revelaci\u00f3n y las gracias de curar, y todos los dem\u00e1s carismas con que la Iglesia de Dios suele estar adornada emanan de este venero\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Gracias a la vida misma de la Iglesia, a las numerosas intervenciones del Magisterio y la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, ha crecido felizmente la consciencia de la acci\u00f3n multiforme del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia, suscitando as\u00ed una especial atenci\u00f3n a los dones carism\u00e1ticos, de los cuales, en todo momento, el Pueblo de Dios se ha enriquecido con el desempe\u00f1o de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La tarea de comunicar con eficacia el Evangelio es particularmente urgente en nuestro tiempo. El Santo Padre Francisco, en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, recuerda que \u00absi algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. La llamada a ser Iglesia \u201cen salida\u201d<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> lleva a releer toda la vida cristiana en clave misionera. La tarea de la evangelizaci\u00f3n concierne a todas las \u00e1reas de la Iglesia: la pastoral ordinaria, el anuncio a los que han abandonado la fe cristiana, y en particular a aquellos que nunca han sido alcanzados por el Evangelio de Jes\u00fas o que siempre lo han rechazado<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. En esta tarea indispensable de la nueva evangelizaci\u00f3n es m\u00e1s necesario que nunca reconocer y apreciar los muchos carismas que pueden despertar y alimentar la vida de fe del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p><i>Los grupos eclesiales multiformes<\/i><\/p>\n<p>2. Tanto antes como despu\u00e9s del Concilio Vaticano II han surgido numerosos grupos eclesiales que constituyen un gran recurso de renovaci\u00f3n para la Iglesia y para la urgente \u00abconversi\u00f3n pastoral y misionera\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>de toda la vida eclesial. Al valor y riqueza de todas las asociaciones tradicionales, caracterizadas por fines particulares, as\u00ed como tambi\u00e9n de los Institutos de vida consagrada, se suman aquellas realidades m\u00e1s recientes que pueden ser descritas como agregaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, sobre los cuales profundiza este documento. Estas no pueden simplemente ser entendidas como un asociarse voluntario de personas con el fin de perseguir un objetivo particular de naturaleza religiosa o social. El car\u00e1cter de \u00abmovimiento\u00bb las distingue en el panorama eclesial como realidades fuertemente din\u00e1micas, capaces de despertar particular atracci\u00f3n por el Evangelio y de sugerir una propuesta de vida cristiana tendencialmente global, que toca todos los aspectos de la existencia humana. El agregarse de los fieles con un intenso compartir la existencia, con el fin de aumentar la vida de la fe, la esperanza y la caridad, expresa bien la din\u00e1mica eclesial como misterio de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n y se manifiesta como un signo de unidad de la Iglesia en Cristo. En este sentido, estos grupos eclesiales, derivados de un carisma compartido, tienden a tener como objetivo \u00abel fin general apost\u00f3lico de la Iglesia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. En esta perspectiva, los grupos de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades proponen formas renovadas de seguimiento de Cristo en los que profundizar la<i> communio cum Deo <\/i>y la<i> communio fidelium<\/i>, llevando a los nuevos contextos sociales la atracci\u00f3n del encuentro con el Se\u00f1or Jes\u00fas y la belleza de la existencia cristiana vivida integralmente. En tales realidades se expresa tambi\u00e9n una forma peculiar de misi\u00f3n y testimonio, tanto para fomentar y desarrollar una aguda conciencia de la propia vocaci\u00f3n cristiana como para proponer itinerarios estables de formaci\u00f3n cristiana y caminos de perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. Estos grupos asociativos, de acuerdo con los diferentes carismas, pueden tambi\u00e9n expresarse en diferentes estados de vida (fieles laicos, presb\u00edteros y miembros de la vida consagrada), manifestando as\u00ed la multiforme riqueza de la comuni\u00f3n eclesial. La fuerte capacidad de agregaci\u00f3n de estas realidades es una se\u00f1al importante de que la Iglesia no crece \u00abpor proselitismo sino \u201cpor atracci\u00f3n\u201d\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Juan Pablo II, dirigi\u00e9ndose a los representantes de los movimientos y de las nuevas comunidades reconoci\u00f3 en ellos una \u00abrespuesta providencial<i>\u00bb<\/i><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, suscitada por el Esp\u00edritu Santo a la necesidad de comunicar de manera convincente el Evangelio en el mundo, teniendo en cuenta los grandes procesos de cambio que se producen lugar a nivel planetario, a menudo marcados por una cultura fuertemente secularizada. Este fermento del Esp\u00edritu \u00abha aportado a la vida de la Iglesia una novedad inesperada, a veces incluso sorprendente\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. El mismo Pont\u00edfice ha recordado que para todos estos grupos eclesiales se abre el momento de la \u00abmadurez eclesial\u00bb, que implica su pleno desarrollo e inserci\u00f3n \u00aben las Iglesias locales y en las parroquias, permaneciendo siempre en comuni\u00f3n con los pastores y atentos a sus indicaciones\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Estas nuevas realidades, de cuya existencia el coraz\u00f3n de la Iglesia se llena de alegr\u00eda y gratitud, est\u00e1n llamadas a relacionarse positivamente con todos los dem\u00e1s dones presentes en la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p><i>Prop\u00f3sito de este documento<\/i><\/p>\n<p>3. La Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe con este documento tiene la intenci\u00f3n de recordar, en vista de la relaci\u00f3n entre \u00abdones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos\u00bb, aquellos elementos teol\u00f3gicos y eclesiol\u00f3gicos cuya comprensi\u00f3n puede favorecer una participaci\u00f3n fecunda y ordenada de las nuevas agregaciones a la comuni\u00f3n y a la misi\u00f3n de la Iglesia. Para este fin se presentan inicialmente algunos elementos claves, tanto de la doctrina sobre los carismas, como se expresa en el Nuevo Testamento, como la reflexi\u00f3n magisterial sobre estas nuevas realidades. Posteriormente, a partir de algunos principios de orden teol\u00f3gico sistem\u00e1tico, se ofrecen elementos de identidad de los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos, junto con algunos criterios para el discernimiento de los nuevos grupos eclesiales.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>I. El carisma de acuerdo con el Nuevo Testamento<\/b><\/p>\n<p><i>Gracia y carisma<\/i><\/p>\n<p>4. \u00abCarisma\u00bb es la trascripci\u00f3n de la palabra griega<i> ch\u00e1risma<\/i>, cuyo uso es frecuente en las Cartas paulinas y tambi\u00e9n en la primera Carta de Pedro. Tiene el significado general de \u00abdon generoso\u00bb y en el Nuevo Testamento s\u00f3lo se utiliza en referencia a los dones divinos. En algunos pasajes, el contexto le da un significado m\u00e1s preciso (cf.<i> Rm <\/i>12, 6;<i> 1Co <\/i>12, 4. 31;<i>1Pe <\/i>4, 10), cuya caracter\u00edstica fundamental es la distribuci\u00f3n diferenciada de dones<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Eso constituye tambi\u00e9n el sentido que prevalece en las lenguas modernas de las palabras derivadas de este vocablo griego. Cada carisma no es un don concedido a todos (cf.<i> 1Co <\/i>12, 30), a diferencia de las gracias fundamentales, como la gracia santificante, o los dones de la fe, la esperanza y la caridad, que son indispensables para cada cristiano. Los carismas son dones especiales que el Esp\u00edritu distribuye \u00abcomo \u00e9l quiere\u00bb (<i>1Co <\/i>12, 11). Para dar cuenta de la presencia necesaria de los diferentes carismas en la Iglesia, los dos textos m\u00e1s expl\u00edcitos (<i>Rm <\/i>12, 4-8;<i> 1Co <\/i>12, 12-30) usan la comparaci\u00f3n con el cuerpo humano: \u00abPorque as\u00ed como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros con diversas funciones, tambi\u00e9n todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros. Conforme a la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes diferentes. El que tiene el don de la profec\u00eda, que lo ejerza seg\u00fan la medida de la fe\u00bb (<i>Rm <\/i>12, 4-6). Entre los miembros del cuerpo, la diversidad no es una anomal\u00eda que debe evitarse, por lo contrario es una necesidad ben\u00e9fica, que hace posible llevar a cabo las diversas funciones vitales. \u00abPorque si todos fueran un solo miembro, \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda el cuerpo? De hecho, hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo\u00bb(<i>1Co <\/i>12, 19-20). Una estrecha relaci\u00f3n entre los carismas particulares y la gracia de Dios es afirmada por Pablo en<i> Rm <\/i>12, 6 y por Pedro en<i> 1Pe <\/i>4, 10<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Los carismas son reconocidos como una manifestaci\u00f3n de \u00abla multiforme gracia de Dios\u00bb (<i>1Pe <\/i>4, 10). No son, por lo tanto, simples capacidades humanas. Su origen divino se expresa de diferentes maneras: seg\u00fan algunos textos provienen de Dios (cf.<i> Rm<\/i>12, 3;<i> 1Co <\/i>12, 28;<i> 2Ti <\/i>1, 6;<i> 1Pe <\/i>4, 10); seg\u00fan<i> Ef <\/i>4, 7, provienen de Cristo; seg\u00fan<i> 1Co<\/i>12, 4-11, del Esp\u00edritu. Dado que este pasaje es el m\u00e1s insistente (nombra siete veces al Esp\u00edritu), los carismas se presentan generalmente como una \u00abmanifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu\u00bb (<i>1 Co<\/i>12, 7). Est\u00e1 claro, sin embargo, que esta atribuci\u00f3n no es exclusiva y no contradice las dos anteriores. Los dones de Dios siempre implican todo el horizonte trinitario, como ha sido siempre afirmado por la teolog\u00eda desde sus inicios, tanto en Occidente como en Oriente<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p><i>Dones otorgados \u201cad utilitatem\u201d y el primado de la caridad<\/i><\/p>\n<p>5. En<i>1 Co<\/i>12, 7 Pablo declara que \u00aben cada uno, el Esp\u00edritu se manifiesta para el bien com\u00fan\u00bb, porque la mayor\u00eda de los dones mencionados por el Ap\u00f3stol, aunque no todos, tienen directamente una utilidad com\u00fan. Esta destinaci\u00f3n a la edificaci\u00f3n de todos ha sido bien entendida, por ejemplo, por San Basilio el Grande, cuando dice: \u00abY estos dones cada uno los recibe m\u00e1s para los dem\u00e1s que para s\u00ed mismo [&#8230;]. En la vida ordinaria, es necesario que la fuerza del Esp\u00edritu Santo dada a uno se transmita a todos. Quien vive por su cuenta, tal vez puede tener un carisma, pero lo hace in\u00fatil conserv\u00e1ndolo inactivo, porque lo ha enterrado dentro de s\u00ed\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Pablo, sin embargo, no excluye que un carisma pueda ser \u00fatil s\u00f3lo para la persona que lo ha recibido. Tal es el caso de hablar en lenguas, diferente bajo este aspecto, al don de la profec\u00eda<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Los carismas que tienen utilidad com\u00fan, sean de palabra (\u00abpalabra de sabidur\u00eda\u00bb, \u00abpalabra de conocimiento\u00bb, \u00abprofec\u00eda\u00bb, \u00abpalabra de exhortaci\u00f3n\u00bb) o de acci\u00f3n (\u00abejecuci\u00f3n de potencias\u00bb, \u00abdones del ministerio, de gobierno\u00bb), tambi\u00e9n tienen una utilidad personal, porque su servicio al bien com\u00fan favorece, en aquellos que los poseen, el progreso en la caridad. Pablo recuerda, a este respecto, que, si falta la caridad, incluso los carismas superiores no ayudan a la persona que los recibe (cf.<i>1 Co<\/i>13, 1-3). Un pasaje severo del Evangelio de Mateo (<i>Mt<\/i>7, 22-23) expresa la misma realidad: el ejercicio de los carismas vistosos (profec\u00edas, exorcismos, milagros), por desgracia, puede coexistir con la ausencia de una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n con el Salvador. Como resultado, tanto Pedro como Pablo insisten en la necesidad de orientar todos los carismas a la caridad. Pedro da una regla general: \u00abpongan al servicio de los dem\u00e1s los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios\u00bb (<i>1 Pe<\/i>4, 10). Pablo se refiere, en particular, al uso de los carismas en las manifestaciones de la comunidad cristiana y dice, \u00abtodo sirva para la edificaci\u00f3n com\u00fan\u00bb (<i>1Co<\/i>14, 26).<\/p>\n<p><i>La variedad de los carismas<\/i><\/p>\n<p>6. En algunos textos nos encontramos con una lista de dones, a veces resumida (cf.<i> 1Pe <\/i>4, 10), otras veces m\u00e1s detallada (cf.<i> 1Co<\/i>12, 8-10.28-30;<i> Rm <\/i>12, 6-8). Entre los que se enumeran hay dones excepcionales (de curaci\u00f3n, de ejecuci\u00f3n de poderes, de variedad de lenguas) y dones ordinarios (ense\u00f1anza, servicio, beneficencia), ministerios para la gu\u00eda de la comunidad (cf.<i> Ef <\/i>4, 11) y dones concedidos por la imposici\u00f3n de las manos (cf.<i> 1Ti <\/i>4, 14;<i> 2 Ti <\/i>1, 6). No siempre est\u00e1 claro si todos estos dones son considerados como \u00abcarismas\u00bb propiamente dichos. Los dones excepcionales, mencionados repetidamente en<i> 1Co <\/i>12-14, de hecho desaparecen en textos posteriores; la lista de<i> Rm <\/i>12, 6-8 presenta \u00fanicamente carismas menos visibles, que tienen una utilidad constante para la vida de la comunidad cristiana. Ninguna de estas listas pretende ser completa. En otros lugares, por ejemplo, Pablo sugiere que la elecci\u00f3n del celibato por amor de Cristo se entiende como fruto de un carisma, as\u00ed como la del matrimonio (cf.<i>1Co <\/i>7, 7, en el contexto de todo el cap\u00edtulo). Sus ejemplos dependen del grado de desarrollo alcanzado por la Iglesia de la \u00e9poca y que son por lo tanto susceptibles a otras adiciones. La Iglesia, en efecto, siempre crece en el tiempo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n vivificante del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p><i>El buen ejercicio de los carismas en la comunidad eclesial<\/i><\/p>\n<p>7. A partir de estos resultados, es evidente que no se da en los textos b\u00edblicos un contraste entre los diferentes carismas, sino m\u00e1s bien una conexi\u00f3n arm\u00f3nica y complementaria. La ant\u00edtesis entre una Iglesia institucional del tipo judeocristiano y una Iglesia carism\u00e1tica del tipo paulino, afirmada por ciertas interpretaciones eclesiol\u00f3gicas reductivas, no tiene en realidad una base en los textos del Nuevo Testamento. Lejos de situar carismas en un lado y realidades institucionales en otro, o de oponer una Iglesia \u201cde la caridad\u201d a una Iglesia de la \u201cinstituci\u00f3n\u201d, Pablo recoge en una \u00fanica lista a los que son portadores de carismas de autoridad y ense\u00f1anza, carismas que ayudan en la vida ordinaria de la comunidad y carismas m\u00e1s sensacionales (cf. <i>1Co <\/i>12, 28)<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. El mismo Pablo describe su ministerio como ap\u00f3stol como \u00abministerio del Esp\u00edritu\u00bb(<i>2 Co<\/i>3, 8). Se siente investido de la autoridad (<i>exous\u00eda<\/i>), que le dio el Se\u00f1or (cf<i>. 2Co <\/i>10, 8; 13, 10), una autoridad que se extiende tambi\u00e9n sobre los carism\u00e1ticos. Tanto \u00e9l como Pedro dan a los carism\u00e1ticos instrucciones sobre la manera de ejercitar los carismas. Su actitud es en primer lugar de recepci\u00f3n favorable; se muestran convencidos del origen divino de los carismas; sin embargo, no los consideran como dones que autorizan para substraerse de la obediencia a la jerarqu\u00eda eclesial o que den derecho a un ministerio aut\u00f3nomo. Pablo es conscientes de los inconvenientes que un ejercicio desordenado de los carismas puede provocar en la comunidad cristiana<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>. El Ap\u00f3stol entonces interviene con autoridad para establecer reglas precisas para el ejercicio de los carismas \u00aben la Iglesia\u00bb (<i>1Co <\/i>14, 19,28), es decir, en las reuniones de la comunidad (cf.<i> 1Co <\/i>14, 23.26). Limita, por ejemplo, la pr\u00e1ctica de la glosolalia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Tambi\u00e9n se dan reglas similares para el don de la profec\u00eda (cf. <i>1Co <\/i>14, 29-31)<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p><i>Dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<\/i><\/p>\n<p>8. En resumen, a partir de un examen de los textos b\u00edblicos referentes a los carismas, resulta que el Nuevo Testamento, si bien no ofrece una ense\u00f1anza sistem\u00e1tica completa, presenta afirmaciones muy importantes que gu\u00edan la reflexi\u00f3n y la praxis eclesial. Tambi\u00e9n hay que reconocer que no encontramos un uso un\u00edvoco del t\u00e9rmino \u201ccarisma\u201d; sino que m\u00e1s bien debe considerarse una variedad de significados, que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y el Magisterio ayudan a entender en el contexto de una visi\u00f3n de conjunto del misterio de la Iglesia. En este documento, la atenci\u00f3n se centra en el binomio evidenciado en el n. 4 de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>: dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<\/i>, las relaciones entre ellos aparecen estrechas y articuladas. Tienen el mismo origen y el mismo prop\u00f3sito. Son dones de Dios, del Esp\u00edritu Santo, de Cristo, dados para contribuir de diferentes maneras, a la edificaci\u00f3n de la Iglesia. Quien ha recibido el don de guiar en la Iglesia tambi\u00e9n tiene la tarea de vigilar sobre el correcto funcionamiento de los otros carismas, para que todo contribuya al bien de la Iglesia y su misi\u00f3n evangelizadora, sabiendo que es el Esp\u00edritu Santo quien distribuye los dones carism\u00e1ticos en cada uno como quiere (cf. <i>1Co <\/i>12, 11). El mismo Esp\u00edritu da a la jerarqu\u00eda de la Iglesia, la capacidad de discernir los carismas aut\u00e9nticos, para recibirlos con alegr\u00eda y gratitud, para promoverlos con generosidad y acompa\u00f1arlos con paterna vigilancia. La historia misma es testimonio de las muchas formas de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, por la cual la Iglesia, edificada \u00absobre los ap\u00f3stoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo\u00bb(<i>Ef<\/i>2, 20), vive su misi\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>II. La relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos en el Magisterio reciente<\/b><\/p>\n<p><i>El Concilio Vaticano II<\/i><\/p>\n<p>9. El surgir de los diferentes carismas nunca ha faltado en el transcurso de la historia secular eclesi\u00e1stica, sin embargo, s\u00f3lo recientemente se ha desarrollado una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre ellos. En este sentido, un espacio significativo para la doctrina sobre los carismas se encuentra en el Magisterio de P\u00edo XII en<i> Mystici Corporis<\/i><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, mientras que un paso decisivo en la correcta comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre los diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos se realiza con las ense\u00f1anzas del Concilio Vaticano II. Los pasajes relevantes en este sentido<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>indican en la vida de la Iglesia, adem\u00e1s de la Palabra de Dios escrita y transmitida, de los sacramentos y el ministerio jer\u00e1rquico ordenado, la presencia de dones, de gracias especiales o carismas dados por el Esp\u00edritu entre los fieles de todas las condiciones. El pasaje emblem\u00e1tico en este sentido es el que ofrece la<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 4: \u00abEl Esp\u00edritu [&#8230;] gu\u00eda la Iglesia a toda la verdad (cf.<i> Jn <\/i>16, 13), la unifica en comuni\u00f3n y ministerio, la provee y gobierna con diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos y la embellece con sus frutos (cf.<i> Ef\u00a0 <\/i>4, 11-12;<i> 1Co <\/i>12,4;<i> Ga <\/i>5,22)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. De ese modo, la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, en la presentaci\u00f3n de los dones del mismo Esp\u00edritu, destaca, por la distinci\u00f3n entre los diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos, su diferencia en la unidad. Significativas son tambi\u00e9n las afirmaciones de la<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a> <\/i>12 sobre la realidad carism\u00e1tica, en el contexto de la participaci\u00f3n del Pueblo de Dios en la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo, en el cual se reconoce c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo \u00abno s\u00f3lo santifica y dirige el Pueblo de Dios mediante los sacramentos y los misterios y le adorna con virtudes\u00bb,sino que \u00abtambi\u00e9n distribuye gracias especiales entre los fieles de cualquier condici\u00f3n, distribuyendo a cada uno seg\u00fan quiere (<i>1 Co<\/i>12, 11) sus dones, con los que les hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes que sean \u00fatiles para la renovaci\u00f3n y la mayor edificaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, se describe su pluralidad y sentido providencial: \u00abestos carismas, tanto los extraordinarios como los m\u00e1s comunes y difundidos, deben ser recibidos con gratitud y consuelo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.Consideraciones similares se encuentran tambi\u00e9n en el Decreto conciliar sobre el apostolado de los laicos<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. El mismo documento se\u00f1ala c\u00f3mo tales dones no deban ser considerado como opcionales en la vida de la Iglesia; m\u00e1s bien \u00abla recepci\u00f3n de estos carismas, incluso de los m\u00e1s sencillos, procede a cada uno de los creyentes el derecho y la obligaci\u00f3n de ejercitarlos para bien de los hombres y edificaci\u00f3n de la Iglesia, ya en la Iglesia misma, ya en el mundo, en la libertad del Esp\u00edritu Santo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.Por lo tanto, los carismas aut\u00e9nticos deben ser considerados como dones de importancia irrenunciable para la vida y para la misi\u00f3n de la Iglesia. Es constante, por \u00faltimo, en la ense\u00f1anza conciliar, el reconocimiento del papel esencial de los pastores en el discernimiento de los carismas y en su ejercicio ordenado dentro de la comuni\u00f3n eclesial<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p><i>El Magisterio post-conciliar<\/i><\/p>\n<p>10. En el per\u00edodo que sigui\u00f3 al Concilio Vaticano II, las intervenciones del Magisterio en este sentido se han multiplicado<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Para ello ha contribuido la creciente vitalidad de los nuevos movimientos, agrupaciones de fieles y comunidades eclesiales, junto con la necesidad de aclarar la ubicaci\u00f3n de la vida consagrada en la Iglesia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Juan Pablo II en su Magisterio ha insistido sobre todo en el principio de co-esencialidad de estos dones: \u00abEn varias ocasiones he subrayado que no existe contraste o contraposici\u00f3n en la Iglesia entre la<i> dimensi\u00f3n institucional <\/i>y la<i> dimensi\u00f3n carism\u00e1tica<\/i>, de la que los movimientos son una expresi\u00f3n significativa. Ambas son igualmente esenciales para la constituci\u00f3n divina de la Iglesia fundada por Jes\u00fas, porque contribuyen a hacer presente el misterio de Cristo y su obra salv\u00edfica en el mundo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. El Papa Benedicto XVI, adem\u00e1s de confirmar su co-esencialidad, ha profundizado la afirmaci\u00f3n de su predecesor, recordando que \u00aben la Iglesia tambi\u00e9n las instituciones esenciales son carism\u00e1ticas y, por otra parte, los carismas deben institucionalizarse de un modo u otro para tener coherencia y continuidad. As\u00ed ambas dimensiones, suscitadas por el mismo Esp\u00edritu Santo para el mismo Cuerpo de Cristo, concurren juntas para hacer presente el misterio y la obra salv\u00edfica de Cristo en el mundo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos est\u00e1n rec\u00edprocamente relacionados desde sus or\u00edgenes. El Santo Padre Francisco, por \u00faltimo, record\u00f3 la \u00abarmon\u00eda\u00bb que el Esp\u00edritu crea entre los diferentes dones, y ha convocado a las agregaciones carism\u00e1ticas a la apertura misionera, a la obediencia necesaria a los pastores<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>y la inmanencia eclesial, ya que \u00abes en el seno de la comunidad donde brotan y florecen los dones con los cuales nos colma el Padre; y es<i> en el seno de la comunidad <\/i>donde se aprende a reconocerlos como un signo de su amor por todos sus hijos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. En \u00faltima instancia, es posible reconocer una convergencia del reciente Magisterio eclesial sobre la co-esencialidad entre los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos. Su oposici\u00f3n, as\u00ed como su yuxtaposici\u00f3n, ser\u00eda signo de una comprensi\u00f3n err\u00f3nea o insuficiente de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>III. Base teol\u00f3gica de la relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<\/b><\/p>\n<p><i>Horizonte trinitario y cristol\u00f3gico de los dones del Esp\u00edritu Santo<\/i><\/p>\n<p>11. Con el fin de comprender las razones subyacentes de las relaciones co-esenciales entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos es oportuno recordar su fundamento teol\u00f3gico. De hecho, la necesidad de superar cualquier confrontaci\u00f3n est\u00e9ril o extr\u00ednseca yuxtaposici\u00f3n entre los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos, se exige por la misma econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, que incluye la relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre las misiones del Verbo encarnado y del Esp\u00edritu Santo. De hecho, todo don del Padre implica la referencia a la acci\u00f3n conjunta y diferenciada de las misiones divinas: todo don procede del Padre, por el Hijo, en el Esp\u00edritu Santo. El don del Esp\u00edritu en la Iglesia est\u00e1 ligado a la misi\u00f3n del Hijo, insuperablemente cumplida en su misterio pascual. Jes\u00fas mismo relaciona el cumplimiento de su misi\u00f3n al env\u00edo del Esp\u00edritu en la comunidad creyente<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Por esta raz\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo no puede de ninguna manera inaugurar una econom\u00eda diferente a la del<i> Logos <\/i>divino encarnado, crucificado y resucitado<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. De hecho, toda la econom\u00eda sacramental de la Iglesia es la realizaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica de la encarnaci\u00f3n: por lo que el Esp\u00edritu Santo es considerado por la tradici\u00f3n como el alma de la Iglesia, Cuerpo de Cristo. La acci\u00f3n de Dios en la historia implica siempre la relaci\u00f3n entre el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, a quien Ireneo de Lyon sugestivamente llama \u00ablas dos manos del Padre\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.En este sentido, todos los dones del Esp\u00edritu est\u00e1n en relaci\u00f3n con el Verbo hecho carne<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo originario entre los dones jer\u00e1rquicos, conferidos con la gracia sacramental del Orden, y los dones carism\u00e1ticos, distribuidos libremente por el Esp\u00edritu Santo, tiene su ra\u00edz \u00faltima en la relaci\u00f3n entre el<i> Logos <\/i>divino encarnado y el Esp\u00edritu Santo, que es siempre Esp\u00edritu del Padre y del Hijo. Para evitar visiones teol\u00f3gicas equ\u00edvocas que postular\u00edan una \u00abIglesia del Esp\u00edritu\u00bb, separada y distinta de la Iglesia jer\u00e1rquica-institucional, hay que subrayar c\u00f3mo las dos misiones divinas se implican entre s\u00ed<i> en todo don<\/i>concedido a la Iglesia. De hecho, la misi\u00f3n de Jesucristo implica, ya en su interior, la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Juan Pablo II, en su enc\u00edclica sobre el Esp\u00edritu Santo,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem.html\">Dominum et vivificantem<\/a><\/i>, hab\u00eda demostrado la importancia crucial de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en la misi\u00f3n del Hijo<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Benedicto XVI lo ha profundizado en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html\">Sacramentum caritatis<\/a><\/i>, recordando que el Par\u00e1clito \u00abque act\u00faa ya en la creaci\u00f3n (cf.<i> Gn <\/i>1, 2), est\u00e1 plenamente presente en toda la vida del Verbo encarnado\u00bb. Jesucristo \u00abfue concebido por la Virgen Mar\u00eda por obra del Esp\u00edritu Santo (cf.<i> Mt <\/i>1, 18;<i> Lc <\/i>1, 35); al comienzo de su misi\u00f3n p\u00fablica, a orillas del Jord\u00e1n, lo ve bajar sobre s\u00ed en forma de paloma (cf.<i>Mt<\/i>3, 16 y par.); en este mismo Esp\u00edritu act\u00faa, habla y se llena de gozo (cf.<i> Lc <\/i>10, 21), y por \u00c9l se ofrece a s\u00ed mismo (cf.<i> Hb <\/i>9, 14). En los llamados \u201cdiscursos de despedida\u201d recopilados por Juan, Jes\u00fas establece una clara relaci\u00f3n entre el don de su vida en el misterio pascual y el don del Esp\u00edritu a los suyos (cf.<i>Jn<\/i>16, 7). Una vez resucitado, llevando en su carne las se\u00f1ales de la pasi\u00f3n, \u00c9l infunde el Esp\u00edritu (cf.<i> Jn <\/i>20, 22), haciendo a los suyos part\u00edcipes de su propia misi\u00f3n (cf.<i> Jn <\/i>20, 21). Ser\u00e1 el Esp\u00edritu quien ense\u00f1e despu\u00e9s a los disc\u00edpulos todas las cosas y les recuerde todo lo que Cristo ha dicho (cf.<i> Jn <\/i>14, 26), porque corresponde a \u00c9l, como Esp\u00edritu de la verdad (cf.<i> Jn <\/i>15, 26), guiarlos hasta la verdad completa (cf.<i> Jn <\/i>16, 13). En el relato de los<i> Hechos<\/i>, el Esp\u00edritu desciende sobre los Ap\u00f3stoles reunidos en oraci\u00f3n con Mar\u00eda el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (cf. 2, 1-4), y los anima a la misi\u00f3n de anunciar a todos los pueblos la buena noticia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p>\n<p><i>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<\/i><\/p>\n<p>12. Evidenciar el horizonte trinitario y cristol\u00f3gico de los dones divinos tambi\u00e9n ilumina la relaci\u00f3n entre los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos. De hecho, en los dones jer\u00e1rquicos, en cuanto est\u00e1n relacionados con el sacramento del Orden, es evidente la relaci\u00f3n con la acci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo, como por ejemplo la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda (cf.<i> Lc <\/i>22, 19s;<i> 1Co <\/i>11, 25), el poder de perdonar los pecados (cf.<i> Jn <\/i>20, 22s), el mandato apost\u00f3lico con la tarea de evangelizar y bautizar (<i>Mc <\/i>16, 15s;<i> Mt <\/i>28, 18-20); es igualmente obvio que ning\u00fan sacramento puede ser conferido sin la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. Por otro lado, los dones carism\u00e1ticos concedidos por el Esp\u00edritu, \u00abque sopla donde quiere\u00bb (<i>Jn<\/i>3, 8), y distribuye sus dones \u00abcomo quiere\u00bb (<i>1 Co<\/i>12, 11), est\u00e1n objetivamente en relaci\u00f3n con la nueva vida en Cristo, porque \u00abcada uno en particular\u00bb (<i>1 Co<\/i>12, 27) es un miembro de su Cuerpo. Por lo tanto, la correcta comprensi\u00f3n de los dones carism\u00e1ticos sucede s\u00f3lo en referencia a la presencia de Cristo y su servicio; como lo ha afirmado Juan Pablo II, \u00ablos verdaderos carismas no pueden menos de tender al encuentro con Cristo en los sacramentos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>. Los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos, por lo tanto, aparecen unidos en referencia a la relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre Jesucristo y el Esp\u00edritu Santo. El Par\u00e1clito es, al mismo tiempo, qui\u00e9n extiende eficazmente, a trav\u00e9s de los Sacramentos, la gracia salvadora ofrecida por Cristo muerto y resucitado, y qui\u00e9n otorga los carismas. En la tradici\u00f3n lit\u00fargica de los cristianos de Oriente, y especialmente en la sir\u00edaca, el papel del Esp\u00edritu Santo, representado por la imagen del fuego, ayuda a dejar esto muy claro. El gran te\u00f3logo y poeta San Efr\u00e9n dice \u00abel fuego de la gracia desciende sobre el pan y all\u00ed permanece\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, indicando no s\u00f3lo su acci\u00f3n transformadora relacionada con los dones, sino tambi\u00e9n en lo que respecta a los creyentes que comer\u00e1n el pan eucar\u00edstico. La perspectiva oriental, con la eficacia de sus im\u00e1genes, nos ayuda a comprender c\u00f3mo, acerc\u00e1ndonos a la Eucarist\u00eda, Cristo nos da el Esp\u00edritu. El mismo Esp\u00edritu, mediante su acci\u00f3n en los creyentes, alimenta la vida en Cristo, llev\u00e1ndolos de nuevo a una vida sacramental m\u00e1s profunda, especialmente en la Eucarist\u00eda. As\u00ed, la acci\u00f3n libre de la Sant\u00edsima Trinidad en la historia llega a los creyentes con el don de la salvaci\u00f3n y, al mismo tiempo les motiva para que correspondan libre y plenamente con el compromiso de la propia vida.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>IV. La relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia<\/b><\/p>\n<p><i>En la Iglesia como misterio de comuni\u00f3n<\/i><\/p>\n<p>13. La Iglesia se presenta como \u00abun pueblo congregado por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>, en el que la relaci\u00f3n entre los diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos parece destinada a la plena participaci\u00f3n de los fieles a la comuni\u00f3n y a la misi\u00f3n evangelizadora. A esta nueva vida hemos sido predestinados de forma gratuita en Cristo (<i>Rm<\/i>8, 29-31;<i>Ef<\/i>1, 4-5). El Esp\u00edritu Santo \u00abefect\u00faa esa admirable uni\u00f3n de los fieles y los congrega tan \u00edntimamente a todos en Cristo, que \u00c9l mismo es el principio de la unidad de la Iglesia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>Es en la Iglesia, en efecto, que los hombres est\u00e1n llamados a ser miembros de Cristo<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>y es en la comuni\u00f3n eclesial que se unen en Cristo, como miembros unos de otros. La comuni\u00f3n es siempre \u00abuna doble participaci\u00f3n fundamental: la incorporaci\u00f3n de los cristianos en la vida de Cristo, y la circulaci\u00f3n de la misma caridad en toda la uni\u00f3n de los fieles, en este mundo y el siguiente. La uni\u00f3n con Cristo y en Cristo; y la uni\u00f3n entre los cristianos, en la Iglesia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. En este sentido, el misterio de la Iglesia brilla \u00aben Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Aqu\u00ed aparece la ra\u00edz sacramental de la Iglesia como misterio de comuni\u00f3n: \u00abSe trata fundamentalmente de la comuni\u00f3n con Dios por medio de Jesucristo, en el Esp\u00edritu Santo. Esta comuni\u00f3n est\u00e1 presente en la palabra de Dios y en los sacramentos. El Bautismo, en estrecha uni\u00f3n con la Confirmaci\u00f3n, es la puerta y el fundamento de la comuni\u00f3n en la Iglesia. La Eucarist\u00eda es la fuente y cumbre de toda la vida cristiana (cf.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 11)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. Estos sacramentos de la iniciaci\u00f3n son constitutivos de la vida cristiana y en ellos descansan los dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos. La vida de la comuni\u00f3n eclesial, as\u00ed ordenada internamente, vive en constante escucha de la Palabra de Dios y se nutre de los sacramentos. La misma Palabra de Dios se nos presenta profundamente ligada a los Sacramentos, especialmente la Eucarist\u00eda<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>, en el \u00fanico horizonte sacramental de la Revelaci\u00f3n. La misma tradici\u00f3n oriental, ve a la Iglesia, como el Cuerpo de Cristo \u201canimado\u201d por el Esp\u00edritu Santo, como unidad<i> ordenada<\/i>, que tambi\u00e9n se expresa en t\u00e9rminos de sus dones. La presencia eficaz del Esp\u00edritu en los corazones de los creyentes (cf.<i> Rm <\/i>5, 5) es la ra\u00edz de esta unidad, incluso para las manifestaciones carism\u00e1ticas<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. Los carismas dados a la persona, de hecho, pertenecen a la misma Iglesia y est\u00e1n destinados a una vida eclesial m\u00e1s intensa. Esta perspectiva tambi\u00e9n aparece en los escritos del Beato John Henry Newman: \u00abDe modo que el coraz\u00f3n de cada cristiano debe representar en miniatura la Iglesia Cat\u00f3lica, por un mismo Esp\u00edritu hace toda la Iglesia y hace de cada uno de sus miembros su Templo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>. Esto hace que sea a\u00fan m\u00e1s evidente el por qu\u00e9 no son leg\u00edtimas ni las oposiciones ni las yuxtaposiciones entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos.<\/p>\n<p>En resumen, la relaci\u00f3n entre los dones carism\u00e1ticos y la estructura sacramental eclesial confirma la co-esencialidad entre los dones jer\u00e1rquicos \u2013 en s\u00ed mismos estables, permanentes e irrevocables \u2013 y los dones carism\u00e1ticos. Aunque estos \u00faltimos, como tales, no sean garantizados para siempre en sus formas hist\u00f3ricas<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>, la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica nunca puede faltar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p><i>Identidad de los dones jer\u00e1rquicos<\/i><\/p>\n<p>14. En orden a la santificaci\u00f3n de cada miembro del Pueblo de Dios y a la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo, entre diferentes dones, \u00abresalta la gracia de los Ap\u00f3stoles, a cuya autoridad el mismo Esp\u00edritu subordina incluso los carism\u00e1ticos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. Jesucristo mismo ha querido que hubieran dones jer\u00e1rquicos para garantizar la contemporaneidad de su \u00fanica mediaci\u00f3n salv\u00edfica: \u00ablos Ap\u00f3stoles fueron enriquecidos por Cristo con una efusi\u00f3n especial del Esp\u00edritu Santo, que descendi\u00f3 sobre ellos (cf.<i> Hch <\/i>1, 8; 2,4;<i> Jn <\/i>20, 22-23), y ellos, a su vez, por la imposici\u00f3n de las manos, transmitieron a sus colaboradores este don espiritual (cf.<i> 1 Tm <\/i>4, 14;<i> 2 Tm <\/i>1, 6-7)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>. Por lo tanto, la dispensaci\u00f3n de los dones jer\u00e1rquicos se remonta a la plenitud del sacramento del Orden, dada por la Ordenaci\u00f3n episcopal, que se comunica \u00abjunto con el oficio de santificar, confiere tambi\u00e9n los oficios de ense\u00f1ar y de regir, los cuales, sin embargo, por su misma naturaleza, no pueden ejercerse sino en comuni\u00f3n jer\u00e1rquica con la Cabeza y los miembros del Colegio\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. En consecuencia, \u00aben la persona, pues, de los Obispos, a quienes asisten los Presb\u00edteros, el Se\u00f1or Jesucristo, Pont\u00edfice supremo, est\u00e1 presente en medio de los fieles [\u2026] a trav\u00e9s de su servicio eximio, predica la Palabra de Dios a todas las gentes y administra continuamente los sacramentos de la fe a los creyentes, y por medio de su oficio paternal (cf. <i>1 Co<\/i>4, 15) va congregando nuevos miembros a su Cuerpo con regeneraci\u00f3n sobrenatural; finalmente, por medio de su sabidur\u00eda y prudencia dirige y ordena al Pueblo del Nuevo Testamento en su peregrinar hacia la eterna felicidad\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>. Incluso la tradici\u00f3n cristiana oriental, tan fuertemente ligada a los Padres, lee todo en su peculiar concepci\u00f3n de la<i> taxis<\/i>. Seg\u00fan San Basilio el Grande, est\u00e1 claro que la organizaci\u00f3n de la Iglesia es obra del Esp\u00edritu Santo, y el mismo orden en el que Pablo enumera los carismas (cf.<i> 1 Co<\/i>12, 28) \u00abest\u00e1 de acuerdo con la distribuci\u00f3n de los dones del Esp\u00edritu\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>, indicando como primero el de los Ap\u00f3stoles. A partir de la referencia a la Ordenaci\u00f3n episcopal se comprenden tambi\u00e9n los otros dones jer\u00e1rquicos en referencia a los otros grados del Orden; ante todo el de los Presb\u00edteros, que son ordenados \u00abpara predicar el Evangelio y apacentar a los fieles y para celebrar el culto divino\u00bb y \u00abbajo la autoridad del Obispo, santifican y rigen la porci\u00f3n de la grey del Se\u00f1or a ellos encomendada\u00bb, y a su vez se convierten en \u00abmodelos de la grey (cf.<i> 1 Pe <\/i>5, 3), gobiernan y sirven a su comunidad local\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>. Para los Obispos y Presb\u00edteros, en el sacramento del Orden, la unci\u00f3n sacerdotal \u00ablos configura con Cristo Sacerdote, de tal forma, que pueden obrar en nombre de Cristo Cabeza\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>. A eso hay que a\u00f1adir los dones concedidos a los Di\u00e1conos \u00absobre los cuales se han impuesto las manos no para el sacerdocio sino para el ministerio\u00bb; y que \u00abconfortados con la gracia sacramental, en el ministerio de la liturgia, de la predicaci\u00f3n y de la caridad sirven al Pueblo de Dios, en comuni\u00f3n con el Obispo y su presbiterio\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>. En resumen, los dones jer\u00e1rquicos propios del sacramento del Orden, en sus diversos grados, se dan para que en la Iglesia, como comuni\u00f3n, no le falte nunca a ning\u00fan fiel la oferta objetiva de la gracia en los Sacramentos, el anuncio normativo de la Palabra de Dios y la cura pastoral.<\/p>\n<p><i>La identidad de los dones carism\u00e1ticos<\/i><\/p>\n<p>15. Si desde el ejercicio de los dones jer\u00e1rquicos est\u00e1 asegurada, a lo largo de la historia, la oferta de la gracia de Cristo en favor de todo el Pueblo de Dios, todos los fieles est\u00e1n llamados a acogerla y responder personalmente a ella en las circunstancias concretas de su vida. Los dones carism\u00e1ticos, por lo tanto, se distribuyen libremente por el Esp\u00edritu Santo, para que la gracia sacramental lleve sus frutos a la vida cristiana de diferentes maneras y en todos sus niveles. Dado que estos carismas \u00abtanto los extraordinarios como los m\u00e1s comunes y difundidos, deben ser recibidos con gratitud y consuelo, porque son muy adecuados y \u00fatiles a las necesidades de la Iglesia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>a trav\u00e9s de su riqueza y variedad, el Pueblo de Dios puede vivir en plenitud la misi\u00f3n evangelizadora, escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>. Los dones carism\u00e1ticos, de hecho, mueven a los fieles a responder libremente y de manera adecuada al mismo tiempo, al don de la salvaci\u00f3n, haci\u00e9ndose a s\u00ed mismos un don de amor para otros y un aut\u00e9ntico testimonio del Evangelio para todos los hombres.<\/p>\n<p><i>Los dones carism\u00e1ticos compartidos<\/i><\/p>\n<p>16. En este contexto, es \u00fatil recordar lo diferentes que pueden ser los dones carism\u00e1ticos entre s\u00ed, no s\u00f3lo a causa de sus caracter\u00edsticas espec\u00edficas, sino tambi\u00e9n por su extensi\u00f3n en la comuni\u00f3n eclesial. Los dones carism\u00e1ticos \u00abse conceden a la persona concreta; pero pueden ser participados tambi\u00e9n por otros y, de este modo, se contin\u00faan en el tiempo como viva y preciosa herencia, que genera una particular afinidad espiritual entre las personas\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>. La relaci\u00f3n entre el car\u00e1cter personal del carisma y la posibilidad de participar en \u00e9l expresa un elemento decisivo de su din\u00e1mica, en lo que se refiere a la relaci\u00f3n que en la comuni\u00f3n eclesial siempre une a la persona y la comunidad<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>. Los dones carism\u00e1ticos en su pr\u00e1ctica pueden generar afinidad, proximidad y parentescos espirituales a trav\u00e9s de los cuales el patrimonio carism\u00e1tico, a partir de la persona del fundador, es participado y profundizado, creando verdaderas familias espirituales. Los grupos eclesiales, en sus diversas formas, aparecen como dones carism\u00e1ticos compartidos. Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades muestran c\u00f3mo un carisma original en particular puede agregar a los fieles y ayudarles a vivir plenamente su vocaci\u00f3n cristiana y el propio estado de vida al servicio de la misi\u00f3n de la Iglesia. Las formas concretas e hist\u00f3ricas de este intercambio se pueden diferenciar en s\u00ed; esta es la causa por la que un carisma original, fundacional, se pueden dar, como nos ense\u00f1a la historia de la espiritualidad, diversas fundaciones.<\/p>\n<p><i>El reconocimiento por parte de la autoridad eclesi\u00e1stica<\/i><\/p>\n<p>17. Entre los dones carism\u00e1ticos, distribuidos libremente por el Esp\u00edritu, hay muchos recibidos y vividos por la persona dentro de la comunidad cristiana que no requieren de regulaciones especiales. Cuando un don carism\u00e1tico, sin embargo, se presenta como \u00abcarisma originario\u00bb o \u00abfundamental\u00bb, entonces necesita un reconocimiento espec\u00edfico, para que esa riqueza se articule de manera adecuada en la comuni\u00f3n eclesial y se transmita fielmente a lo largo del tiempo. Aqu\u00ed surge la tarea decisiva del discernimiento que es propio de la autoridad eclesi\u00e1stica<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>. Reconocer la autenticidad del carisma no es siempre una tarea f\u00e1cil, pero es un servicio debido que los pastores tienen que efectuar. Los fieles, de hecho, \u00abtienen derecho a que sus pastores les se\u00f1alen la autenticidad de los carismas y el cr\u00e9dito que merecen los que afirman poseerlos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>. La autoridad debe, a tal efecto, ser consciente de la espontaneidad real de los carismas suscitados por el Esp\u00edritu Santo, valor\u00e1ndolos de acuerdo con la regla de la fe en vista de la edificaci\u00f3n de la Iglesia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>. Es un proceso que contin\u00faa en el tiempo y que requiere medidas adecuadas para su autenticaci\u00f3n, que pasa a trav\u00e9s de un serio discernimiento hasta el reconocimiento de su autenticidad. La agregaci\u00f3n que surge de un carisma debe tener apropiadamente un tiempo de prueba y de sedimentaci\u00f3n, que vaya m\u00e1s all\u00e1 del entusiasmo de los inicios hacia una configuraci\u00f3n estable. A lo largo del itinerario de verificaci\u00f3n, la autoridad de la Iglesia debe acompa\u00f1ar con benevolencia las nuevas realidades de agregaci\u00f3n. Es un acompa\u00f1amiento por parte de los Pastores que nunca ha de fallar, ya que nunca debe faltar la paternidad de quienes en la Iglesia est\u00e1n llamados a ser los vicarios de Aquel que es el Buen Pastor, cuyo amor sol\u00edcito nunca deja de acompa\u00f1ar a su reba\u00f1o.<\/p>\n<p><i>Criterios para el discernimiento de los dones carism\u00e1ticos<\/i><\/p>\n<p>18. Aqu\u00ed pueden ser recordados una serie de criterios para el discernimiento de los dones carism\u00e1ticos en referencia a los grupos eclesiales que el Magisterio de la Iglesia ha mostrado a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os. Estos criterios tienen por objeto contribuir al reconocimiento de una aut\u00e9ntica eclesialidad de los carismas.<\/p>\n<p>a)<i> El primado de la vocaci\u00f3n de todo cristiano a la santidad<\/i>. Toda realidad que proviene de la participaci\u00f3n de un aut\u00e9ntico carisma debe ser siempre instrumentos de santidad en la Iglesia y, por lo tanto, de aumento de la caridad y del esfuerzo genuino por la perfecci\u00f3n del amor<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>.<\/p>\n<p>b)<i> El compromiso con la difusi\u00f3n misionera del Evangelio. <\/i>Las aut\u00e9nticas realidades carism\u00e1ticas \u00abson regalos del Esp\u00edritu integrados en el cuerpo eclesial, atra\u00eddos hacia el centro que es Cristo, desde donde se encauzan en un impulso evangelizador\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. De tal forma que, ellos deben realizar \u00abla conformidad y la participaci\u00f3n en el fin apost\u00f3lico de la Iglesia\u00bb, manifestando un \u00abdecidido \u00edmpetu misionero que les lleve a ser, cada vez m\u00e1s, sujetos de una nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>.<\/p>\n<p>c)<i> La confesi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica. <\/i>Cada realidad carism\u00e1tica debe ser un lugar de educaci\u00f3n en la fe en su totalidad, \u00abacogiendo y proclamando la verdad sobre Cristo, sobre la Iglesia y sobre el hombre, en la obediencia al Magisterio de la Iglesia, que la interpreta aut\u00e9nticamente\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>; por lo tanto, se debe evitar aventurarse \u00abm\u00e1s all\u00e1 (<i>proagon<\/i>) de la doctrina y de la Comunidad eclesial\u00bb, como dice Juan en su segunda carta. De hecho, si \u00abno permanecemos en ellas, no estamos unidos al Dios de Jesucristo (cf. <i>2Jn <\/i>9)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>.<\/p>\n<p>d)<i> El testimonio de una comuni\u00f3n activa con toda la Iglesia. <\/i>Esto lleva a una \u00abfilial relaci\u00f3n con el Papa, centro perpetuo y visible de unidad en la Iglesia universal, y con el Obispo \u201cprincipio y fundamento visible de unidad\u201d en la Iglesia particular\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>. Esto implica la \u00ableal disponibilidad para acoger sus ense\u00f1anzas doctrinales y sus orientaciones pastorales\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>, as\u00ed como \u00abla disponibilidad a participar en los programas y actividades de la Iglesia sea a nivel local, sea a nivel nacional o internacional; el empe\u00f1o catequ\u00e9tico y la capacidad pedag\u00f3gica para formar a los cristianos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>.<\/p>\n<p>e)<i> El respeto y el reconocimiento de la complementariedad mutua de los otros componentes en la Iglesia carism\u00e1tica. <\/i>De aqu\u00ed deriva tambi\u00e9n una disponibilidad a la cooperaci\u00f3n mutua<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>. De hecho, \u00abun signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse arm\u00f3nicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos. Una verdadera novedad suscitada por el Esp\u00edritu no necesita arrojar sombras sobre otras espiritualidades y dones para afirmarse a s\u00ed misma\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>.<\/p>\n<p>f)<i>La aceptaci\u00f3n de los momentos de prueba en el discernimiento de los carismas. <\/i>Dado que el don carism\u00e1tico puede poseer \u00abuna cierta carga de genuina novedad en la vida espiritual de la Iglesia, as\u00ed como de peculiar efectividad, que puede resultar tal vez inc\u00f3moda\u00bb, un criterio de autenticidad se manifiesta en \u00abla humildad en sobrellevar los contratiempos. La exacta ecuaci\u00f3n entre carisma genuino, perspectiva de novedad y sufrimiento interior, supone una conexi\u00f3n constante entre carisma y cruz\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>. El nacimiento de eventuales tensiones exige de parte de todos la praxis de una caridad m\u00e1s grande, con vistas a una comuni\u00f3n y a una unidad eclesial siempre m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>g)<i> La presencia de frutos espirituales <\/i>como la caridad, la alegr\u00eda, la humanidad y la paz (cf.<i> Ga <\/i>5, 22); el \u00abvivir todav\u00eda con m\u00e1s intensidad la vida de la Iglesia\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>, un celo m\u00e1s intenso para \u00abescuchar y meditar la Palabra\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>; \u00abel renovado gusto por la oraci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n, la vida lit\u00fargica y sacramental; el est\u00edmulo para que florezcan vocaciones al matrimonio cristiano, al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>.<\/p>\n<p>h) <i>La dimensi\u00f3n social de la evangelizaci\u00f3n<\/i>. Tambi\u00e9n se debe reconocer que, gracias al impulso de la caridad, \u00abel<i> kerygma <\/i>tiene un contenido ineludiblemente social: en el coraz\u00f3n mismo del Evangelio est\u00e1 la vida comunitaria y el compromiso con los otros\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. En este criterio de discernimiento, referido no s\u00f3lo a los grupos de laicos en la Iglesia, se hace hincapi\u00e9 en la necesidad de ser \u00abcorrientes vivas de participaci\u00f3n y de solidaridad, para crear unas condiciones m\u00e1s justas y fraternas en la sociedad\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>. Son significativos, en este sentido, \u00abel impulsar a una presencia cristiana en los diversos ambientes de la vida social, y el crear y animar obras caritativas, culturales y espirituales; el esp\u00edritu de desprendimiento y de pobreza evang\u00e9lica que lleva a desarrollar una generosa caridad para con todos\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>. Decisiva es tambi\u00e9n la referencia a la Doctrina Social de la Iglesia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>. En particular, \u00abde nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupaci\u00f3n por el desarrollo integral de los m\u00e1s abandonados de la sociedad\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>, que es una necesidad en una aut\u00e9ntica realidad eclesial.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>V. Pr\u00e1ctica eclesial de la relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y dones carism\u00e1ticos<\/b><\/p>\n<p>19. Es necesario afrontar, por \u00faltimo, algunos elementos de la pr\u00e1ctica concreta eclesial acerca de la relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos que se configuran como agregaciones carism\u00e1ticas dentro de la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p><i>Rec\u00edproca referencia<\/i><\/p>\n<p>20. En primer lugar, la pr\u00e1ctica de la buena relaci\u00f3n entre los diferentes dones en la Iglesia requiere la inserci\u00f3n activa de la realidad carism\u00e1tica en la vida pastoral de las Iglesias particulares. Esto implica, en primer lugar, que las diferentes agregaciones reconozcan la autoridad de los pastores en la Iglesia como realidad interna de su propia vida cristiana, anhelando sinceramente ser reconocidas, aceptadas y eventualmente purificadas, poni\u00e9ndose al servicio de la misi\u00f3n eclesial. Por otro lado, a los que se les han conferido los dones jer\u00e1rquicos, efectuando el discernimiento y acompa\u00f1amiento de los carismas, deben recibir cordialmente lo que el Esp\u00edritu inspira al interno de la comuni\u00f3n eclesial, tomando en consideraci\u00f3n la acci\u00f3n pastoral y valorando su contribuci\u00f3n como un recurso aut\u00e9ntico para el bien de todos.<\/p>\n<p><i>Lo dones carism\u00e1ticos en la Iglesia universal y particular<\/i><\/p>\n<p>21. Con respecto a la difusi\u00f3n y peculiaridades de las realidades carism\u00e1tica se tendr\u00e1 que tener en cuenta la relaci\u00f3n esencial y constitutiva entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares. Es necesario en este sentido reiterar que la Iglesia de Cristo, como profesamos en el Credo de los Ap\u00f3stoles, \u00abes la Iglesia universal, es decir, la universal comunidad de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, que se hace presente y operativa en la particularidad y diversidad de personas, grupos, tiempos y lugares\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. La dimensi\u00f3n particular es, por lo tanto, intr\u00ednseca a la universal y viceversa; hay de hecho entre las Iglesias particulares y la Iglesia universal una relaci\u00f3n de \u00abmutua interioridad\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>. Los dones jer\u00e1rquicos propios del sucesor de Pedro se ejercen, en este contexto, para garantizar y favorecer la inmanencia de la Iglesia universal en las Iglesias locales; como de hecho el oficio apost\u00f3lico de los obispos individuales no se circunscribe a su propia di\u00f3cesis, sino que est\u00e1 llamado a refluir de nuevo en toda la Iglesia, tambi\u00e9n<b> <\/b>a trav\u00e9s de la colegialidad afectiva y efectiva y, especialmente, a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n con el<i> centro unitatis Ecclesiae<\/i>, que es el Romano Pont\u00edfice. \u00c9l, de hecho, como \u00absucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad as\u00ed de los Obispos como de la multitud de los fieles. Por su parte, los Obispos son, individualmente, el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal, en las cuales y a base de las cuales se constituye la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>. Esto implica que en cada Iglesia particular \u00abverdaderamente est\u00e1 y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Cat\u00f3lica y Apost\u00f3lica\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>. Por lo tanto, la referencia a la autoridad del Sucesor de Pedro \u2013<i>cum Petro et sub Petro<\/i>\u2013 es constitutiva de cada Iglesia local<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>.<\/p>\n<p>De esa forma, se sientan las bases para correlacionar dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos en la relaci\u00f3n entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares. De hecho, por un lado, los dones carism\u00e1ticos se dan a toda la Iglesia; por el otro, la din\u00e1mica de estos dones s\u00f3lo puede realizarse en el servicio en una di\u00f3cesis concreta, que \u00abes una porci\u00f3n del Pueblo de Dios que se conf\u00eda a un Obispo para que la apaciente con la cooperaci\u00f3n del presbiterio\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>. En este sentido, puede ser \u00fatil recordar el caso de la vida consagrada; que de hecho, no es una realidad externa o independiente de la Iglesia local, sino que constituye una forma peculiar, marcada por la radicalidad del Evangelio, de estar presente en su interior, con sus dones espec\u00edficos. La instituci\u00f3n tradicional de la \u201cexenci\u00f3n\u201d, ligado a no pocos institutos de vida consagrada,<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a>tiene como significado, no una supra-localizaci\u00f3n desencarnada o una autonom\u00eda mal entendida, sino m\u00e1s bien una interacci\u00f3n m\u00e1s profunda entre la dimensi\u00f3n particular y universal de la Iglesia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a>. Del mismo modo, las nuevas realidades carism\u00e1ticas, cuando poseen car\u00e1cter supra diocesano, no deben ser concebidas de manera totalmente aut\u00f3noma respecto a la Iglesia particular; m\u00e1s bien la deben enriquecer y servir en virtud de sus caracter\u00edsticas compartidas m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de una di\u00f3cesis individual.<\/p>\n<p><i>Los dones carism\u00e1ticos y los estados de vida del cristiano<\/i><\/p>\n<p>22. Los dones carism\u00e1ticos concedidos por el Esp\u00edritu Santo puede estar relacionado con todo el orden de la comuni\u00f3n eclesial, tanto en referencia a los Sacramentos que a la Palabra de Dios. Ellos, de acuerdo con sus diferentes caracter\u00edsticas, permiten dar mucho fruto en el desempe\u00f1o de las tareas que emanan del Bautismo, la Confirmaci\u00f3n, el Matrimonio y el Orden, as\u00ed como hacen posible una mayor comprensi\u00f3n espiritual de la divina Tradici\u00f3n; la cual, adem\u00e1s del estudio y la predicaci\u00f3n de aquellos a quienes se les ha conferido el<i> charisma veritatis certum<\/i><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>, puede ser profundizada \u00abpor la percepci\u00f3n \u00edntima que experimentan de las cosas espirituales\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn96\" name=\"_ftnref96\">[96]<\/a>. En esta perspectiva, es \u00fatil hacer una lista de los argumentos fundamentales acerca de las relaciones entre dones carism\u00e1ticos y los diferentes estados de vida, con especial referencia al sacerdocio com\u00fan del Pueblo de Dios y al sacerdocio ministerial o jer\u00e1rquico, que \u00abaunque diferentes esencialmente y no s\u00f3lo en grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del \u00fanico sacerdocio de Cristo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn97\" name=\"_ftnref97\">[97]<\/a>. De hecho, se trata de \u00abdos modos de participaci\u00f3n en el \u00fanico sacerdocio de Cristo, en el que hay dos dimensiones que se unen en el acto supremo del sacrificio de la cruz\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn98\" name=\"_ftnref98\">[98]<\/a>.<\/p>\n<p>a) En primer lugar, es necesario reconocer la bondad de los diferentes carismas que originan agregaciones eclesiales entre los fieles, llamados a fructificar la gracia sacramental, bajo la gu\u00eda de los pastores leg\u00edtimos. Ellos representan una aut\u00e9ntica oportunidad para vivir y desarrollar la propia vocaci\u00f3n cristiana<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn99\" name=\"_ftnref99\">[99]<\/a>. Estos dones carism\u00e1ticos permiten a los fieles vivir en la vida diaria del sacerdocio com\u00fan del Pueblo de Dios: como \u00abdisc\u00edpulos de Cristo, perseverando en la oraci\u00f3n y alabando juntos a Dios (cf.<i> Hch<\/i>2, 42-47), ofr\u00e9zcanse a s\u00ed mismos como hostia viva, santa y grata a Dios (cf.<i> Rm<\/i>12, 1) y den testimonio por doquiera de Cristo, y a quienes lo pidan, den tambi\u00e9n raz\u00f3n de la esperanza de la vida eterna que hay en ellos (cf.<i>1 Pe <\/i>3, 15)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn100\" name=\"_ftnref100\">[100]<\/a>. En esta l\u00ednea se colocan tambi\u00e9n los grupos eclesiales que son particularmente importantes para la vida cristiana en el matrimonio, que pueden v\u00e1lidamente \u00abinstruir a los j\u00f3venes y a los c\u00f3nyuges mismos, principalmente a los reci\u00e9n casados, en la doctrina y en la acci\u00f3n y en formarlos para la vida familiar, social y apost\u00f3lica\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn101\" name=\"_ftnref101\">[101]<\/a>.<\/p>\n<p>b) Tambi\u00e9n el ministro ordenado podr\u00e1 encontrar en la participaci\u00f3n a una realidad carism\u00e1tica, tanto la referencia al significado de su bautismo, por medio del cual ha sido hecho hijo de Dios, como su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n espec\u00edfica. Un fiel ordenado podr\u00e1 encontrar en una determinada agregaci\u00f3n eclesial fuerza y ayuda para vivir plenamente cuanto se requiere de su ministerio espec\u00edfico, tanto en relaci\u00f3n a todo el Pueblo de Dios, y en particular a la porci\u00f3n que se le conf\u00eda, as\u00ed como a la obediencia sincera que le debe a su propio Ordinario<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn102\" name=\"_ftnref102\">[102]<\/a>. Lo mismo se aplica tambi\u00e9n en el caso de los candidatos al sacerdocio que provengan de una cierta agregaci\u00f3n eclesial, como lo afirma la Exhortaci\u00f3n post-sinodal<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\">Pastores dabo vobis<\/a><\/i><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn103\" name=\"_ftnref103\">[103]<\/a>; esa relaci\u00f3n debe expresarse en su docilidad eficaz a su propia formaci\u00f3n espec\u00edfica, llevando la riqueza derivada del carisma de referencia. Por \u00faltimo, la ayuda pastoral que el sacerdote podr\u00e1 ofrecer a la agregaci\u00f3n eclesial, de acuerdo con las caracter\u00edsticas del mismo movimiento, podr\u00e1 tener lugar observando el<i> regimen <\/i>previsto en la comuni\u00f3n eclesial para el Orden sagrado, en referencia a la incardinaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn104\" name=\"_ftnref104\">[104]<\/a>y a la obediencia debida a su Ordinario<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn105\" name=\"_ftnref105\">[105]<\/a>.<\/p>\n<p>c) La contribuci\u00f3n de un don carism\u00e1tico al sacerdocio bautismal y el sacerdocio ministerial se expresa simb\u00f3licamente por la<i> vida consagrada<\/i>; que, como tal, se coloca en la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica de la Iglesia<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn106\" name=\"_ftnref106\">[106]<\/a>. Tal carisma, que realiza la \u00abespecial conformaci\u00f3n con Cristo virgen, pobre y obediente\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn107\" name=\"_ftnref107\">[107]<\/a>como una forma estable de vida<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn108\" name=\"_ftnref108\">[108]<\/a>a trav\u00e9s de la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, es otorgado \u00abpara traer de la gracia bautismal fruto copioso\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn109\" name=\"_ftnref109\">[109]<\/a>. La espiritualidad de los Institutos de vida consagrada puede llegar a ser tanto para los fieles laicos como para el sacerdote un recurso importante para vivir su vocaci\u00f3n. Por otra parte, no pocas veces, los miembros de la vida consagrada, con el consentimiento necesario de sus superiores<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn110\" name=\"_ftnref110\">[110]<\/a>, pueden encontrar en la relaci\u00f3n con las nuevas agregaciones un importante sost\u00e9n para vivir su vocaci\u00f3n espec\u00edfica y ofrecer, a su vez, un \u00abtestimonio gozoso, fiel y carism\u00e1tico de la vida consagrada\u00bb, permitiendo as\u00ed un \u00abrec\u00edproco enriquecimiento\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn111\" name=\"_ftnref111\">[111]<\/a>.<\/p>\n<p>d) Por \u00faltimo, es importante que el esp\u00edritu de los consejos evang\u00e9licos sea recomendado por el Magisterio tambi\u00e9n a cada ministro ordenado<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn112\" name=\"_ftnref112\">[112]<\/a>. El<i> celibato<\/i>, requerido a los presb\u00edteros en la venerable tradici\u00f3n latina<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn113\" name=\"_ftnref113\">[113]<\/a>, est\u00e1 tambi\u00e9n claramente en la l\u00ednea del don carism\u00e1tico; en primer lugar no es funcional, sino que \u00abes una expresi\u00f3n peculiar de la entrega que lo configura con Cristo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn114\" name=\"_ftnref114\">[114]<\/a>, por medio del cual se realiza la plena consagraci\u00f3n de s\u00ed mismo en relaci\u00f3n con la misi\u00f3n conferida por el sacramento del Orden<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn115\" name=\"_ftnref115\">[115]<\/a>.<\/p>\n<p><i>Formas de reconocimiento eclesial<\/i><\/p>\n<p>23. El presente documento tiene por objeto aclarar la posici\u00f3n teol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gica de las nuevas agregaciones eclesiales a partir de la relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos, para favorecer la individuaci\u00f3n concreta de las modalidades m\u00e1s adecuadas para su reconocimiento eclesial. El actual<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico <\/i>prev\u00e9 diversas formas jur\u00eddicas de reconocimiento de las nuevas realidades eclesiales que hacen referencia a los dones carism\u00e1ticos. Tales formas deben considerarse cuidadosamente<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn116\" name=\"_ftnref116\">[116]<\/a>, evitando situaciones que no tenga en adecuada consideraci\u00f3n ya sea los principios fundamentales del derecho que la naturaleza y la peculiaridad de las distintas realidades carism\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la relaci\u00f3n entre los diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos es necesario respetar dos criterios fundamentales que deben ser considerados inseparablemente: a) el respeto por las caracter\u00edsticas carism\u00e1ticas de cada uno de los grupos eclesiales, evitando forzamientos jur\u00eddicos que mortifiquen la novedad de la cual la experiencia espec\u00edfica es portadora. De este modo se evitar\u00e1 que los diversos carismas puedan considerarse como recursos no diferenciados dentro de la Iglesia. b) El respeto del<i> regimen <\/i>eclesial fundamental, favoreciendo la promoci\u00f3n activa de los dones carism\u00e1ticos en la vida de la Iglesia universal y particular, evitando que la realidad carism\u00e1tica se conciba paralelamente a la vida de la Iglesia y no en una referencia ordenada a los dones jer\u00e1rquicos.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>24. La efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre los primeros disc\u00edpulos el d\u00eda de Pentecost\u00e9s los encontr\u00f3 concordes y asiduos a la oraci\u00f3n, junto con Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas (cf.<i>Hch<\/i>1, 14). Ella era perfecta en la acogida y en el hacer fructificar las gracias singulares de las cuales fue enriquecida en manera sobreabundante por la Sant\u00edsima Trinidad; en primer lugar, la gracia de ser la Madre de Dios. Todos los hijos de la Iglesia pueden admirar su plena docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; docilidad en la fe sin fisuras y en la l\u00edmpida humildad. Mar\u00eda da testimonio plenamente de la obediente y fiel aceptaci\u00f3n de cualquier don del Esp\u00edritu. Adem\u00e1s, como ense\u00f1a el Concilio Vaticano II, la Virgen Mar\u00eda \u00abcon su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn117\" name=\"_ftnref117\">[117]<\/a>. Debido a que \u00abella se dej\u00f3 conducir por el Esp\u00edritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y fecundidad\u00bb, que \u00abhoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvaci\u00f3n, y para que los nuevos disc\u00edpulos se conviertan en agentes evangelizadores\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftn118\" name=\"_ftnref118\">[118]<\/a>. Por esta raz\u00f3n, Mar\u00eda es conocida como la Madre de la Iglesia y recurrimos a Ella llenos de confianza en que, con su ayuda eficaz y con su poderosa intercesi\u00f3n, los carismas distribuidos abundantemente por el Esp\u00edritu Santo entre los fieles sean d\u00f3cilmente acogidos por ellos y den frutos para la vida y misi\u00f3n de la Iglesia y para el bien del mundo.<\/p>\n<p><i>El Sumo Pont\u00edfice Francisco, en la Audiencia concedida el d\u00eda 14 de marzo de 2016 al Cardenal Prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, aprob\u00f3 esta Carta, decidida en la Sesi\u00f3n Ordinaria de esta Congregaci\u00f3n, y ha ordenado su publicaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>Dado en Roma, en la sede de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, el 15 de mayo de 2016, Solemnidad de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Gerhard<i> Card. <\/i>M\u00fcller<br \/>\n<\/b><i>Prefecto<\/i><\/p>\n<p align=\"center\">+<b>Luis F. Ladaria, S.I.<br \/>\n<\/b><i>Arzobispo titular de Thibica<br \/>\nSecretario<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 4.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Juan Cris\u00f3stomo,<i> Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s<\/i>, II, 1:<i>PG<\/i>50, 464.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, (24 de noviembre de 2013), n. 49:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1040.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd<\/i>., n.20-24:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1028-1029.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd.<\/i>, n. 14:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1025.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a><i> Ib\u00edd.<\/i>, n. 25:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1030.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a>, <\/i>n. 19.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, 13:<i>AAS <\/i>105 (2013), 1026; cf. Benedicto XVI,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2007\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20070513_conference-brazil.html\">Homil\u00eda en la Santa Misa de inauguraci\u00f3n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y delCaribe en el Santuario \u201cLa Aparecida\u201d<\/a><\/i>(13 de mayo de 2007),<i> AAS<\/i>99 (2007), 43.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1998\/may\/documents\/hf_jp-ii_spe_19980530_riflessioni.html\">Discurso durante el encuentro con los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades durante la vigilia de Pentecost\u00e9s<\/a>, <\/i>(30 de mayo de 1998), n. 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a><i> Ib\u00edd.<\/i>, 6.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>, 8.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> \u00abCiertamente hay diversidad de<i> char\u00edsmata<\/i>\u00bb (<i>1 Co<\/i>12, 4); \u00abtodos tenemos<i> char\u00edsmata <\/i>diferentes\u00bb (<i>Rm <\/i>12, 6); \u00abcada uno recibe del Se\u00f1or su<i> ch\u00e1risma <\/i>particular: unos este, otros aquel\u00bb (<i>1 Co<\/i>7, 7).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> En griego las dos palabras<i> ch\u00e1risma <\/i>y<i> ch\u00e1ris <\/i>pertenecen a la misma ra\u00edz.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Or\u00edgenes,<i> De principiis<\/i>, I, 3, 7;<i> PG11<\/i>, 153: \u00ablo designado don del Esp\u00edritu es transmitido por obra del Hijo y producido por obra del Padre\u00bb.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Basilio de Cesarea,<em> Regulae fusius tractae<\/em>, 7, 2:<i> PG 31<\/i>, 933-934.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u00abEl que habla un lenguaje incomprensible se edifica a s\u00ed mismo, pero el que profetiza edifica a la comunidad\u00bb (<i>1 Co<\/i>14, 4). El ap\u00f3stol no desprecia el don de la<i> glosolalia<\/i>, carisma de oraci\u00f3n \u00fatil para la relaci\u00f3n con Dios, y lo reconoce como un aut\u00e9ntico carisma, aunque si no tiene una utilidad com\u00fan: \u00abYo doy gracias a Dios porque tengo el don de lenguas m\u00e1s que todos vosotros. Sin embargo, cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los dem\u00e1s, que diez mil en un lenguaje incomprensible\u00bb (<i>1 Co<\/i>14, 18-19).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <i>1 Co<\/i>12, 28: \u00abEn la Iglesia, hay algunos que han sido establecidos por Dios, en primer lugar, como ap\u00f3stoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como doctores. Despu\u00e9s vienen los que han recibido el don de hacer milagros, el don de curar, el don de socorrer a los necesitados, el don de gobernar y el don de lenguas\u00bb.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> En reuniones de la comunidad, la superabundancia de las manifestaciones carism\u00e1ticas puede crear inconvenientes, produciendo un ambiente de rivalidad, desorden y confusi\u00f3n. Los cristianos menos dotados son propensos a tener un complejo de inferioridad: cf.<i>1 Co<\/i>12, 15-16; mientras que los grandes carism\u00e1ticos podr\u00edan estar tentados de asumir actitudes de soberbia y menosprecio. Cf.<i>1 Co<\/i>12, 21.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Si en la asamblea no se encuentra a nadie capaz de dar una interpretaci\u00f3n a las palabras misteriosas de uno que habla en lenguas, Pablo ordena a estos que se callen. Si hay un int\u00e9rprete, el Ap\u00f3stol permite que dos, o al m\u00e1ximo tres, hablen en lenguas (<i>1 Co<\/i>14, 27-28).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Pablo no acepta la idea de una inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica incontenible; en cambio dice que \u00ablos que tienen el don de profec\u00eda deben ser capaces de controlar su inspiraci\u00f3n, porque Dios quiere la paz y no el desorden\u00bb (<i>1 Co<\/i>14, 32-33). Afirma que \u00absi alguien se tiene por profeta o se cree inspirado por el Esp\u00edritu, reconozca en esto que les escribo un mandato del Se\u00f1or, y si alguien no lo reconoce como tal, es porque Dios no lo ha reconocido a \u00e9l\u00bb (<i>1 Co<\/i>14, 37-38). Sin embargo, concluye positivamente, llamando a aspirar a la profec\u00eda, y no para evitar el hablar en lenguas: cf.<i> 1 Co<\/i>14, 39.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. P\u00edo XII, Carta enc.<i> Mystici corporis <\/i>(29 de junio de 1943):<i>AAS<\/i>35 (1943), 206-230.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 4, 7, 11, 12, 25, 30, 50; Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a>, <\/i>n. 8; Decr.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a>,<\/i>n. 3, 4, 30; Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, n. 4, 9.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Id., Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 4.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>, n. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a>, <\/i>n. 3: \u00abPara ejercer este apostolado, el Esp\u00edritu Santo, que produce la santificaci\u00f3n del Pueblo de Dios por el ministerio y por los Sacramentos, concede tambi\u00e9n dones peculiares a los fieles (Cf.<i>1 Co<\/i>12,7) \u201cdistribuy\u00e9ndolos a cada uno seg\u00fan quiere\u201d (<i>1 Co<\/i>12,11), para que \u201ccada uno, seg\u00fan la gracia recibida, poni\u00e9ndola al servicio de los otros\u201d, sean tambi\u00e9n ellos \u201cadministradores de la multiforme gracia de Dios\u201d (<i>1Pe <\/i>4,10), para edificaci\u00f3n de todo el cuerpo en la caridad (Cf.<i> Ef <\/i>4,16)\u00bb.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <i>Ib\u00edd<\/i>.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 12: \u00abEl juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Esp\u00edritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno (cf.<i>1Ts <\/i>5,12.19-21)\u00bb. Aunque si se refiere de inmediato al discernimiento de dones extraordinarios, por analog\u00eda, como se indica en el mismo se aplica a todo carisma en general.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. v. gr. Pablo VI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a> <\/i>(8 de diciembre de 1975), n. 58:<i> AAS <\/i>68 (1976), 46-49; Congregaci\u00f3n para los Religiosos y los Institutos Seculares \u2013 Congregaci\u00f3n para los obispos<i>, <\/i>Notas directivas<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a> <\/i>(14 de mayo de 1978):<i>AAS <\/i>70 (1978), 473-506; Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a> <\/i>(30 de diciembre de 1988):<i> AAS <\/i>81 (1989), 393-521; Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a> <\/i>(25 de marzo de 1996):<i>AAS <\/i>88 (1996), 377-486.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Emblem\u00e1tica es la afirmaci\u00f3n del documento interdicasterial<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a> <\/i>(4 de mayo de 1978), en el que se recuerda que \u00abser\u00eda un grave error independizar \u2014 mucho m\u00e1s grave a\u00fan el oponerlas \u2014 la vida religiosa y las estructuras eclesiales, como si se tratase de realidades distintas, una carism\u00e1tica, otra institucional, que pudieran subsistir separadas; siendo as\u00ed que ambos elementos, es decir los dones espirituales y las estructuras eclesiales,<i> forman una sola, <\/i>aunque<i> compleja realidad<\/i>\u00bb (n. 34).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1998\/may\/documents\/hf_jp-ii_spe_19980527_movimenti.html\">Mensaje a los participantes en el congreso mundial de los movimientos eclesiales<\/a> <\/i>(27 de mayo de 1998), n. 5; cf. tambi\u00e9n<i> A los movimientos eclesiales con motivo del II Coloquio internacional <\/i>(2 de marzo de 1987).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Benedicto XVI,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2007\/march\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20070324_comunione-liberazione.html\">Discurso a la Fraternidad de Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n en el XXV aniversario de su reconocimiento pontificio<\/a><\/i>, (24 de marzo de 2007).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> \u00abCaminar juntos en la Iglesia, guiados por los Pastores, que tienen un especial carisma y ministerio, es signo de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; la eclesialidad es una caracter\u00edstica fundamental para los cristianos, para cada comunidad, para todo movimiento\u00bb: Francisco,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2013\/documents\/papa-francesco_20130519_omelia-pentecoste.html\">Homil\u00eda en la Vigilia de Pentecost\u00e9s con los movimientos eclesiales<\/a> <\/i>(19 de mayo de 2013).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Id.,<i> Audiencia General<\/i>(1 de octubre de 2014).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf.<i> Jn <\/i>7, 39; 14, 26; 15, 26; 20, 22.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Decl.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html\">Dominus Iesus<\/a> <\/i>(6 de agosto de 2000), n. 9-12:<i>AAS<\/i>92 (2000), 752-754.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Ireneo de Lyon,<i> Adversus haereses<\/i>, IV, 7, 4:<i> PG<\/i>7, 992-993; V, 1, 3:<i> PG<\/i>7, 1123; V, 6, 1:<i>PG<\/i>7, 1137; V, 28, 4:<i>PG<\/i>7, 1200.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Decl.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html\">Dominus Iesus<\/a><\/i>, n. 12:<i>AAS<\/i>92 (2000), 752-754.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Juan Pablo II, Carta enc.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem.html\">Dominum et vivificantem<\/a> <\/i>(18 de mayo de 1986), n. 50:<i>AAS<\/i>78 (1986), 869-870;<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p1s2c3a8_sp.html#V El Esp\u00edritu y la Iglesia en los \u00faltimos tiempos\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, n. 727-730.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Benedicto XVI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html\">Sacramentum caritatis<\/a><\/i>, (22 de febrero de 2007), n. 12:<i> AAS<\/i>99 (2007), 114.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Cf.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, n. 1104-1107.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1998\/may\/documents\/hf_jp-ii_spe_19980530_riflessioni.html\">Discurso durante el encuentro con los movimientos eclesiales<\/a>, <\/i>(30 de mayo de 1998), n. 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Efr\u00e9n el Sirio,<i> Inni sulla fede<\/i>, X, 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Cipriano de Cartago,<i> De oratione dominica<\/i>, 23:<i>PL<\/i>4, 553; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 4<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Concilio Vaticano II, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe, Decl.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20000806_dominus-iesus_sp.html\">Dominus Iesus<\/a><\/i>, n. 16:<i>AAS<\/i>92 (2000), 757: \u201cla plenitud del misterio salv\u00edfico de Cristo pertenece tambi\u00e9n a la Iglesia, inseparablemente unida a su Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Pablo VI,<i> Alocuci\u00f3n del mi\u00e9rcoles <\/i>(8 de junio de 1966).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> II Asamblea General Extraordinaria del S\u00ednodo de los Obispos,<i> Ecclesia sub Verbo mysteria Christi celebrans pro salute mundi. Relatio finalis <\/i>(7 de diciembre de 1985), II, C, 1; cf. Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe, Carta<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_28051992_communionis-notio_sp.html\">Communionis notio<\/a><\/i> (28 de mayo de 1992), n. 4-5:<i>AAS<\/i>85 (1993), 839-841.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Cf. Benedicto XVI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20100930_verbum-domini.html\">Verbum Domini<\/a> <\/i>(30 de septiembre de 2010), n. 54:<i>AAS<\/i>102 (2010), 733-734; Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 174:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1092-1093.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. Basilio de cesarea,<i> De Spiritu Sancto<\/i>, 26:<i> PG 32<\/i>, 181.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> J. H. Newman,<i> Sermones sobre temas del d\u00eda<\/i>, Londres, 1869, 132.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. cuanto se ha afirmado paradigm\u00e1ticamente para la vida consagrada en Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1994\/documents\/hf_jp-ii_aud_19940928.html\">Audiencia genera<\/a>l <\/i>(28 de septiembre 1994), n. 5.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>, 21.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a><i> Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Basilio de Cesarea,<i> De Spiritu Sancto,<\/i>16, 38:<i> PG 32<\/i>, 137.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 28.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Id., Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, n. 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Id.,Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 29.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <i>Ib\u00edd.,<\/i>n. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, n. 4, 11.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, n. 24:<i>AAS<\/i>81 (1989), 434.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf.<i> Ibid<\/i>., n. 29:<i>AAS <\/i>81 (1989), 443-446.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1994\/documents\/hf_jp-ii_aud_19940309.html\">Audiencia general<\/a> <\/i>(9 de marzo de 1994), n. 6.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Cf.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p123a9p2_sp.html#III La Iglesia, Templo del Esp\u00edritu Santo\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, n. 799s; Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos Seculares \u2013 Congregaci\u00f3n para los Obispos, Notas directivas<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a><\/i>, 51:<i>AAS <\/i>70 (1978), 499-500; Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/i>, n. 48:<i>AAS <\/i>88 (1996), 421-422; Id.,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1992\/documents\/hf_jp-ii_aud_19920624.html\">Audiencia general<\/a> <\/i>(24 de junio de 1992), n. 6.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 39-42; Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, n.<\/i>30:<i> AAS <\/i>81 (1989), 446.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 130:<i> AAS <\/i>105 (2013), 1074.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> Juan PabloII, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, <\/i>n. 30:<i>AAS <\/i>81 (1989), 447; cf. Pablo VI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, n. 58:<i>AAS <\/i>68 (1976), 49.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, <\/i>n. 30:<i>AAS <\/i>81 (1989), 446-447.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Francisco,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2013\/documents\/papa-francesco_20130519_omelia-pentecoste.html\">Homil\u00eda en la Vigilia de Pentecost\u00e9s con los movimientos eclesiales<\/a> <\/i>(19 de mayo de 2013).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Juan PabloII, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, <\/i>n.30:<i> AAS <\/i>81 (1989), 447; cf. Pablo VI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, n. 58:<i>AAS <\/i>68 (1976), 48.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, <\/i>n.30:<i>AAS <\/i>81 (1989), 447.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>,<i> AAS <\/i>81 (1989), 448.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd.<\/i>,<i> AAS <\/i>81 (1989), 447.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 130:<i>AAS <\/i>105 (2013), 1074-1075.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos Seculares \u2013 Congregaci\u00f3n para los Obispos, Notas directivas<i>, <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a><\/i>, n. 12:<i>AAS<\/i>70 (1978), 480-481; cf. Juan Pablo II,<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1998\/may\/documents\/hf_jp-ii_spe_19980530_riflessioni.html\">Discurso en ocasi\u00f3n del encuentro con los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades<\/a> <\/i>(30 de mayo de 1998), n. 6.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Pablo VI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>, <\/i>n. 58:<i> AAS <\/i>68 (1976), 48.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> <i>Ib\u00edd<\/i>.; cf. Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 174-175:<i> AAS <\/i>105 (2013), 1092-1093.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>, <\/i>n. 30:<i>AAS<\/i>81 (1989), 448.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 177:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1094.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a>,<\/i>n. 30:<i>AAS<\/i>81 (1989), 448.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a><i>Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 184, 221:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1097, 1110-1111.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a><i> Ib\u00edd.<\/i>, n. 186:<i>AAS<\/i>105 (2013), 1098.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe,<b> <\/b>Carta<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_28051992_communionis-notio_sp.html\">Communionis notio<\/a><\/i>, n. 7:<i> AAS <\/i>85 (1993), 842.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>, n. 9:<i> AAS <\/i>85 (1993), 843.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 23.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Id., Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\">Christus Dominus<\/a><\/i>, n. 11.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd.<\/i>, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\">Christus Dominus<\/a><\/i>, n. 2; Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Carta<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_28051992_communionis-notio_sp.html\">Communionis notio<\/a><\/i>, 13-14. 16:<i> AAS <\/i>85 (1993), 846-848.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a><i> Ib\u00edd.<\/i>, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\">Christus Dominus<\/a><\/i>, n. 11.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd.<\/i>, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_christus-dominus_sp.html\">Christus Dominus<\/a><\/i>, n. 35;<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 591; C\u00f3digo de C\u00e1nones de las Iglesias Orientales, can. 412, \u00a7 2; Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos Seculares \u2013 Congregaci\u00f3n para los Obispos, Notas directivas<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a><\/i>, n. 22:<i>AAS <\/i>70 (1978), 487.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Carta<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_28051992_communionis-notio_sp.html\">Communionis notio<\/a><\/i>, n. 15:<i> AAS <\/i>85 (1993), 847.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a>, <\/i>n. 8;<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p123a9p4_sp.html#I La constituci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, n. 888-892.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a>,<\/i>n. 8.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> Id., Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 10.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_20031016_pastores-gregis.html\">Pastores gregis<\/a><\/i>, (16 de octubre de 2003), n. 10:<i> AAS <\/i>96 (2004), 838.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> Cf. Id., Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, n. 29:<i>AAS <\/i>81 (1989), 443-446.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 10.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Id., Const. past.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, n. 52; cf. Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a> <\/i>(22 de noviembre de 1981), n. 72:<i> AAS <\/i>74 (1982), 169-170.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> Cf. Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\">Pastores dabo vobis<\/a> <\/i>(25 de marzo de 1992), n. 68:<i> AAS <\/i>84 (1992), 777.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> Cf.<i> Ib\u00edd.<\/i>, Exhort. apost.<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\">Pastores dabo vobis<\/a><\/i>, n. 31, 68:<i>AAS <\/i>84 (1992), 708-709, 775-777.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 265;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 357, \u00a7 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 273;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 370.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos Seculares \u2013 Congregaci\u00f3n para los Obispos<i>, <\/i>Notas directivas<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_14051978_mutuae-relationes_sp.html\">Mutuae relationes<\/a><\/i>, n. 19, 34:<i> AAS <\/i>70 (1978), 485-486, 493.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/i>, n. 31:<i> AAS <\/i>88 (1996), 404-405.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a>Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 43.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i>, n. 44; cf. Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651028_perfectae-caritatis_sp.html\">Perfectae caritatis<\/a><\/i>, 5; Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/i>, n. 14, 30:<i> AAS <\/i>88 (1996), 387-388, 403-404.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> Cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 273, \u00a7 3;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 578, \u00a7 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Congregaci\u00f3n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, Instr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/ccscrlife\/documents\/rc_con_ccscrlife_doc_20020614_ripartire-da-cristo_sp.html\">Caminar desde Cristo<\/a><\/i>, (19 de mayo de 2002), n. 30.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> Cf. Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\">Pastores dabo vobis<\/a><\/i>, n. 27-30:<i> AAS <\/i>84 (1992), 700-707.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Cf. Pablo VI, Enc.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_24061967_sacerdotalis.html\">Sacerdotalis caelibatus<\/a> <\/i>(24 de junio de 1967):<i> AAS <\/i>59 (1967), 657-697.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> Benedicto XVI, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html\">Sacramentum caritatis<\/a><\/i>, n. 24:<i> AAS <\/i>99 (2007), 124.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Cf. Juan Pablo II, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis.html\">Pastores dabo vobis<\/a><\/i>, n. 29:<i> AAS <\/i>84 (1992), 703-705; Conc. Ecum. Vat. II, Decr.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>,<i> <\/i>16.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> La forma jur\u00eddica m\u00e1s simple para el reconocimiento de las realidades eclesiales de naturaleza carism\u00e1tica es la de la Asociaci\u00f3n de fieles (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 321 \u2013 326;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 573, \u00a7 2-583). Sin embargo, es bueno considerar atentamente tambi\u00e9n las otras formas jur\u00eddicas con sus propias caracter\u00edsticas espec\u00edficas, como por ejemplo las Asociaciones p\u00fablicas de fieles (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 312 \u2013 320;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 573, \u00a7 2-583), las Asociaciones de fieles \u201cclericales\u201d (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 302), los Institutos de vida consagrada (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 573-730;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 410-571), las Sociedades de Vida apost\u00f3lica (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 531-746;<i> C\u00f3digo de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales<\/i>, can. 572) y las Prelaturas personales (cf.<i> C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/i>, can. 294 \u2013 297).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, n. 62.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20160516_iuvenescit-ecclesia_sp.html#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Francisco, Exhort. apost.<i> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, n. 287:<i> AAS <\/i>105 (2013), 1136.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\" width=\"99%\" height=\"50\">\u00a0Fuente: Vatican.va<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table><\/div>\n<hr \/>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":4649,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[22,21],"tags":[],"class_list":["post-4648","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carta-enciclica","category-papa-francisco"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - 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