Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 1-12
En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos.
En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos.
En aquellos días, como el paralítico curado por Pedro y Juan no se les despegaba, toda la gente, asombrada, se reunió alrededor de ellos junto al pórtico de Salomón.
En aquellos días, Pedro y Juan subían al templo a la hora de la oración, hacia las tres de la tarde. Había allí un hombre paralítico de nacimiento, a quien todos los días llevaban y colocaban junto a la puerta Hermosa del templo para pedir limosna a los que entraban.
El día de Pentecostés dijo Pedro a los judíos: «Sepan, pues, con plena seguridad los israelitas, que Dios ha constituido Señor y Mesías a este Jesús, a quien ustedes crucificaron».
El día de Pentecostés, se presentó Pedro con los Once ante la multitud, levantó la voz y declaró solemnemente: «Israelitas, escuchen:
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles:
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ustedes conocen lo que sucedió en el país de los judíos, comenzando por Galilea, cuando Juan predicaba el bautismo.
Algunas orientaciones para esta celebración: Con mucha alegría se comienza la Vigilia Pascual fuera de la Iglesia para allí hacer la Liturgia de la Luz /,/-preparar bien el cirio pascual, que debe ser nuevo, bien adornado y preparar el porta cirio/ preparar el fuego:
Lectura del libro del profeta Isaías:
Miren, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para ustedes el principal de los meses; será para ustedes el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa.
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.