Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6
Escúchenme, islas; atiendan, pueblos lejanos: El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
Escúchenme, islas; atiendan, pueblos lejanos: El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
Así dice el Señor: «Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
Hermanos y hermanas. Buenos días, con mucha alegría nos congregamos como Asamblea Santa para la Solemne Celebración del Domingo de Ramos. Iniciamos la semana Santa, que nos conduce a la Gran fiesta de la Pascua, Jesús, condenado a muerte, padece, sufre y muere en la Cruz, pero Dios nuestro padre lo resucitó, para que viva siempre y así sea nuestro Señor.
Se puede hacer la conmemoración de San Juan Bautista de la Salle, Presbítero
Oía el cuchicheo de la gente: «“Pavor-en-torno”, delátenlo, vamos a delatarlo».
Así dice el Señor Dios: «Voy a recoger a los israelitas, de las naciones a las que marcharon; voy a congregarlos de todas partes, los voy a repatriar.
En aquellos días, Abrán cayó de bruces y Dios le dijo: “Mira este es mi pacto contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: «¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetan a mis dioses ni adoran la estatua de oro que he erigido?
En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom.
Vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado Susana, hija de Quelcías, mujer bellísima y religiosa.
Así dice el Señor: «Yo mismo abriré sus sepulcros, y los haré salir de sus sepulcros, pueblo mío, y los traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra sus sepulcros y los saque de sus sepulcros, pueblo mío, sabrán que soy el Señor: