El Vaticano presenta el documento Iuvenescit Ecclesia sobre dones jerárquicos y carismas

El papa Francisco toca su crucifijo mientras lo conducen a través de la multitud durante su audiencia general inaugural, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el miércoles 27 de marzo de 2013. Francisco pidió el miércoles que se ponga fin a la violencia y los saqueos relacionados con el golpe de estado del fin de semana en la República Centroafricana, en su primera apelación de ese tipo por la paz desde que se convirtió en papa. (AP foto/Andrew Medichini)

La carta de la Doctrina de la Fe va dirigida a los obispos, recuerda que los frutos son superiores a las dificultades y es necesario el testimonio de unidad.

La carta de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Iuvenescit Ecclesia, dirigida a los obispos de la Iglesia, sobre la relación entre dones jerárquicos y carismáticos, fue presentada este martes en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Intervinieron el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el cardenal Marc Ouellet, P.S.S., prefecto de la Congregación para los obispos y otros dos conferencistas: la profesora de teología en la Universidad Gregoriana, María Aparicio Valls y monseñor Piero Coda, miembro de la Comisión teológica internacional.

El cardenal Müller recordó la capacidad que debe tener la Iglesia para desafiar el desgaste del tiempo, gracias a la acción del Espíritu Santo. Y esta es la “perspectiva adecuada para entender” la Iuvenescit Ecclesia, y “la relación entre dones jerárquicos y carismáticos”, los cuales son “puestos al servicio de la vida y de la misión eclesial”.

“El surgir de tantas nuevas agregaciones, asociaciones y movimientos eclesiales, así como de gran cantidad de nuevos institutos de vida consagrada después del Concilio Vaticano II, ha hecho descubrir nuevamente y concretamente el porte eclesial de esta afirmación conciliar”, observó.  Y porque demuestra que “la Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”. Y si siempre existió el nacer de nuevos carismas, particularmente se “asistió a un florecer inesperado y arrollador de tantas de estas realidades”, subrayó el cardenal.

Por ello la carta, señala “los elementos teológicos y eclesiológicos que puedan favorecer una ordenada participación de las nuevas agregaciones a la comunión eclesial para un pleno empeño misionero de toda la Iglesia”.

O sea, más allá de cualquier estéril contraposición o justaposición, se trata de favorecer una ordenada comunión, relación y sinergia, en vista de un renovado elan misionero. Así sin entrar entrar demasiado en los temas pastorales y prácticas, el texto profundiza las problemáticas teológicas de fondo.

“Entre los puntos centrales –aseguró el prefecto de la Doctrina de la Fe– está la afirmación de la co-esencialidad entre dones jerárquicos y carismáticos que pertenece a la constitución divina de la Iglesia fundada por Jesús”. Y que “no sea lícito contraponer una Iglesia del Espíritu a una Iglesia de la Institución”.

Se habla también de la colocación de los carismas, en las relaciones entre la Iglesia Universal y particulares, especialmente en aquellas que necesitaban de una nueva evangelización.

Por su parte el cardenal Ouellet, señaló que la relación entre dones jerárquicos y carismáticos permiten que la Iglesia “proclame la alegría del Evangelio y despierte la adhesión de los fieles, y también de los no creyentes, no por proselitismo sino por atracción”. Añadió que este documento promueve en base a los criterios bíblicos y teológicos y al Magisterio de la Iglesia.

Y si bien en la historia de la Iglesia se registraron cismas debido a doctrinas apocalípticas, “asociadas a una misteriosa era del Espíritu Santo”, la Lumen Gentium supera enteramente esta realidad problemática distinguiendo entre dones jerárquicos y carismáticos, y subrayando “su diferencia en la unidad”.

Recordó la co-esencialidad entre ambos dones, como reiterado por Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. “En definitiva –concluye el prefecto– es posible reconocer una convergencia del reciente magisterio eclesial sobre coexistencialidad entre dones jerárquicos y carismáticos”. Al concluir, el cardenal señaló que no obstante las tensiones inherentes, los frutos son muy superiores a las dificultades.

Fuente: https://es.zenit.org

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