El cardenal Braz de Aviz: La Iuvenescit Ecclesia muestra la comunión entre carismas y jerarquía

La jerarquía debe tener el don del discernimiento para asumir los carismas diferentes.

La carta Iuvenescit Ecclesia, preparada por la Congregación de la Doctrina de la Fe para los obispos de la Iglesia católica, fue presentada en el Vaticano este martes 14 de junio. En el auditorio Juan Pablo II, se encontraba entre el público el cardenal Joao Braz Aviz, prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica.

Allí ZENIT pudo conversar con él y preguntarle sobre los carismas y dones jerárquicos, porque la Carta Iuvenescit Ecclesia explica la parte teológica, pero a veces el tema pastoral es el que encuentra más dificultad.

“Yo creo que ahora, sobre todo a la luz del Concilio Vaticano II, queda mucho más claro cuando profundizamos los carismas, que estos tienen una posición como parte integrante de la Iglesia”, señaló el cardenal. Añadió que antes se consideraba en cierto sentido que esas congregaciones, esas órdenes o esos movimientos “eran un apéndice”, pero “hoy no se piensa más de esta manera, ellos son parte esencial del Pueblo de Dios. Esto es normal y hemos ganado mucho con esto”.

Lo que sí indicó es que “ahora es necesario establecer una relación bien clara entre jerarquía y carismas. Es la cuestión de Pedro y Pablo. Pablo comienza su testimonio iluminado por Jesús, no va a Jerusalén, se queda allá (en Damasco ndr.), trabaja, lucha intentando seguir al Señor y a la luz que le viene desde lo alto, pero después que hace todo esto, él va a Jerusalén, para ver si no está corriendo en vano”, porque asegura el cardenal, “este es el centro del problema”.

O sea que entre el carisma y la jerarquía en el primer momento no existe una dependencia: “Es la libertad, porque el Espíritu habla aquí y el Espíritu habla allí. Le habla a la jerarquía como carisma, pero también para quien no es de la jerarquía”. Y asegura que “esto es muy hermoso”.

“Por ejemplo –señaló el cardenal– san Francisco no pidió permiso para comenzar. San Benito no le pidió permiso a nadie para iniciar, comenzó y después verificó para saber si eso era inspiración de Dios o de su cabeza. Aquí viene la jerarquía y es fundamental. Y esta relación tiene que ser más bien una relación de .., digamos, igualdad, sin miedo”.

Señaló que en la presentación de la carta “el cardenal Müller habló bastante de superar ese miedo de una Iglesia que sea jerárquica y carismática y él dijo que no debe haber contraposición entre dones jerárquicos y carismas”. Si bien consideró el entrevistado que “hoy otro problema no menos importante es construir la comunión”.

Interrogado sobre la parte pastoral de los carismas, porque estas realidades “hacen lío”, el cardenal respondió: “Y… hablan todos los idiomas… Por ello la presencia de la jerarquía es fundamental, porque es necesario que exista alguien que tenga el discernimiento de espíritu”. Y concluyó: “este es el punto, discernimiento de espíritu, que intenta entender esta distinción para poder asumir lo que es diferente”.

Fuente. Zenit.org