Evangelio del Día 12 de Diciembre 2016

Lectura del profeta Isaías 7, 10-14

El Señor habló a Acaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Acaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces,             casa        de           David:

¿Acaso   no                les           basta      cansar    a              los           hombres,              que         cansan   también a              mi           Dios?      Por         eso                el            Señor     mismo    les           dará        un           signo.     Miren,    la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros”. Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 66.

R/“Que todos los Pueblos te den gracias, Señor”

El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.

Que                todos      los           pueblos te            den         gracias.  Que        canten   de           alegría    las           naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.

La    tierra      ha           dado       su            fruto:     el            Señor,    nuestro  Dios,       nos         bendice.                Que        Dios        nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

Segunda Lectura: Gálatas 4, 4-7

Hermanos cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como somos hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su hijo que clama: “!Abba! Padre.” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios. Palabra de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Lucas  1, 39-48

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

«¡Bendita      tú            entre      las           mujeres,                y              bendito  el            fruto       de           tu            vientre! ¿Quién   soy                yo           para        que         me          visite      la             madre    de           mi           Señor?   En           cuanto   tu            saludo    llegó                a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me llamarán feliz por todas las generaciones”. Palabra del Señor.