Evangelio del Día 14 de Febrero 2017

Lectura del libro del Génesis 6,5-8; 7,1-5.10

Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: “Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.”

Pero Noé alcanzó el favor del Señor. El Señor dijo a Noé: “Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.” Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días vino el diluvio a la tierra. Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 28 R/ “El Señor bendice a su pueblo con la paz.”

Hijos de Dios, aclamen al Señor, / aclamen la gloria del nombre del Señor,

/ póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R./

La voz del Señor sobre las aguas, / el Señor sobre las aguas torrenciales.

/ La voz del Señor es potente, / la voz del Señor es magnífica. R./

El Señor de la gloria ha tronado. / En su templo un grito unánime: “¡Gloria!” / El Señor se sienta por encima del aguacero, / el Señor se sienta como rey eterno. R./

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: “Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.” Ellos comentaban: “Lo dice porque no tenemos pan.” Dándose cuenta, les dijo Jesús: “¿Por qué comentan que no tienen pan? ¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan?” Ellos contestaron: “Doce.” “¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete.” Él les dijo: “¿Y no acaban de entender?”. Palabra del Señor.

Meditación

En Marcos, Jesús parece no descansar, a su paso los milagros se suceden de un lugar a otro, pero al mismo tiempo se suscitan incredulidades absurdas aún entre sus propios seguidores, pese a las advertencias que les hacía continuamente.

En esta ocasión, han transcurrido varios días que está realizando milagros, verdaderos prodigios como el de la multiplicación de los panes que les dio de comer a miles de personas, suceso del que fueron testigos. Sin embargo, sus discípulos todavía reaccionan como el común de los mortales, porque teniendo a Jesús con ellos, que demuestra ser el hijo de Dios, se enfrascaban en discusiones estériles acerca del Mesías que vendría.

Es en esas circunstancias que les advierte guardarse de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. Sin pretenderlo, los discípulos estaban actuando tal y como lo hacía este grupo, que se regía por leyes rígidas, suscitándose controversias entre ellos por cuestiones de posiciones y poder.

Jesús anunciaba un mensaje marcadamente novedoso que la mente embotada no podía asimilar. Era preciso mirar esas novedades con ojos nuevos, mente abierta y receptiva, despojados de prejuicios. Lo mismo que ocurre con nosotros hoy en día, teniendo al Señor con nosotros, lo perdemos de vista para enredarnos en las realidades temporales, que si bien son necesarias, no deben ocuparnos permanentemente.

Es importante discernir en torno a la organización, los roles y resulta enriquecedor compartir los diferentes puntos de vista teológicos o exegéticos. Sin embargo estos aspectos no son lo más importante de la Iglesia, lo más importante es cumplir la misión de evangelizar y para ello fortalecerse participando en la comunión y en la vida sacramental, asimismo integrarnos en el Pueblo de Dios, haciéndonos partícipes la función sacerdotal, profética y real de Cristo.

Toda nuestra vida desde que adquirimos conciencia es identificarnos con determinados criterios, dependiendo de la madurez, capacidad crítica, renovación del contenido de la conciencia con una formación constante, entre otros.

Pero es menester no perder al Señor de vista. En este sentido las nuevas generaciones afrontan un desafío importante con el uso de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, que están acaparando el tiempo productivo de nuestros jóvenes y la oportunidad de crecer en la fe, amén de que se están convirtiendo en poderosos vehículos de infiltración de conceptos tan dañinos como la levadura de los fariseos.

Utilizados en la red cibernética de manera positiva, pueden significar el nuevo territorio de misión, utilizándose como herramientas para propagar el Evangelio a escala universal y en un modo particular de contrarrestar contenidos insidiosos, vertidos con el fin expreso de causar daño a la Iglesia y al Evangelio.

¿Dedicas más tiempo a los dispositivos electrónicos que a la iglesia?

«Abrid los ojos…”