febrero 24, 2024 12:06 pm
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La Biblia, el libro que irradia el calor entrañable del amor de Dios – Diario Católico

by prensa.arzobispadosd@gmail.com


Por: Luis Guillermo Gómez Batista

Estimados lectores, nos encontramos en el mes de noviembre, el mes de la familia y escribo este artículo por  el mes de la familia diciendo que leer la Biblia en familia genera una sucesión del Espíritu de Dios y de la transmisión de la fe. En esta ocasión quiero compartir como está organizada la Biblia, es decir, su composición.

Para empezar por algo sencillo, podemos encontrar este libro en el diario  vivir, desde una casa familiar hasta en el escritorio de una oficina, en un colmado o en una librería, en el cristal delantero o trasero de un carro privado como de un carro público – un “carrito de concho” cómo se le llama en República Dominicana –, o para los que son más tecnológicos en la tablet o celular como aplicación, tampoco no se pueden quedar quienes tienen la Biblia arrumbada o arrinconada en un librero empolvándose como si fuera un libro más del montón.  La Biblia es un libro que podemos localizar en cualquier espacio, no importa si es católica, protestante, anglicana, u otra denominación, cada uno tiene su sitio y cada quien hace su reflexión con ella en un momento del día, unos iniciando el día en el silencio de la mañana, algunos en la tarde con un buen café y otros en la noche para terminar el día.

Viendo un poco como se nos hace tan asequible la Biblia en cualquier lugar, ahora veremos que significa “Biblia”. Muchos son los nombres que se utiliza para designar este libro, empezando por el que más conocemos “La Palabra de Dios”. También se le puede llamar Sagradas Escrituras, otros lo designan como los Libros Santos, o también las Escrituras, ni el menos importante el Libro de libros. Biblia es una palabra griega (del plural biblion o biblos) que significa libros. La Biblia es una biblioteca, el conjunto de muchos libros que contiene la Palabra de Dios y que está agrupado en dos grandes bloques en que se le llaman Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Podríamos preguntarnos muchas veces ¿Qué es la Biblia? y esta sería una respuesta mucho más acertada: La Biblia es el conjunto de libros que recogen la Alianza que Dios ha querido hacer con su pueblo a lo largo de la historia de la humanidad.

Como decía en el párrafo anterior, la Biblia se divide en Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. La palabra antiguo designa los libros escritos antes de la llegada de Jesús de Nazaret, mientras que la palabra nuevo se utiliza para nombrar los libros que se escribieron a partir del acontecimiento de Jesús de Nazaret. Con esto observamos como la Biblia gira en torno a una persona: Jesucristo, el Hijo de Dios.

¿Y por qué Testamento?, la razón de ser este término es porque en el uso de la Biblia la palabra Testamento que viene del latín sirve para entender lo que viene del hebreo alianza. Esto nos ayuda a relacionar lo que es la Antigua Alianza y Nueva Alianza de Dios con su pueblo.

Habiendo visto como se divide la Biblia en Antiguo Testamento y Nuevo Testamento procedamos a la composición de cada bloque. La gran pregunta que muchas personas se hace es: ¿Cuántos libros tiene la Biblia? Esto ha sido objeto de discusión para quienes no se abren a la investigación y a la búsqueda de una respuesta verídica, es decir, para tantos indoctos católicos como protestantes. El Antiguo Testamento tiene 46 libros y el Nuevo Testamento tiene 27 libros, haciendo una suma de 73 libros que tiene la Biblia. Analicemos esta composición en los siguientes párrafos.

El Antiguo Testamento viene a ser común para judíos y para cristianos con algunas diferencias. Los judíos y protestantes reconocen los libros escritos en lengua hebrea (39 en total). Con este principio se quedan a un lado 8 libros. Los protestantes llaman a estos libros no escritos en hebreo, sino en griego “apócrifos”, (aquellos a escrito por alguien pero no reconocidos de manera oficial), mientras que los católicos los llaman “deutero-canónicos” (aquellos libros que entraron en el canon o Biblia oficial en un segundo momento). Los nombres de los libros deutero-canónicos son Judit, Tobías, Macabeos (1° y 2°) Sabiduría, Eclesiástico, algunos pasajes griegos de Ester, y Baruc.

Habiendo visto como es la composición del Antiguo Testamento, pasemos ahora al Nuevo Testamento. Para los cristianos es idéntico el Nuevo Testamento. Los judíos no lo reconocen como Biblia porque no reconocen a Jesús como Mesías, ni sus palabras ni sus hechos. Y todos los libros del Nuevo Testamento están escritos en griego.

Con el problema de la composición resuelta, procedamos ahora su clasificación. Según la Biblia griega el Antiguo Testamento se clasifica en cuatro partes: El Pentateuco, los Libros históricos, los Libros proféticos y los Libros sapienciales.

En el Nuevo Testamento es igual en todas las Biblias cristianas su clasificación: los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Cartas Paulinas, las demás Cartas, y el Apocalipsis (libro profético).

En el momento de tomar una Biblia ya sea física o digital, el procedimiento para leerla es dirigiéndose libro, luego buscando el número del capítulo y finalmente localizando el versículo. Para entender esto que estoy diciendo pondré dos ejemplos. 2 Sam 7, 14-23 quiere decir el segundo libro de Samuel, capítulo 7, versículos del 14 al 23, ambos inclusive. Lc 3, 21-27. 30-32 significa Lucas, capítulo 3, versículos del 21 al 27 y del 30 al 32, haciendo el salto de los versículos 28 y 29. En el principio o final de cada Biblia aparece el índice general que nos ayuda a localizar cada libro.

Leer la Biblia hoy de manera personal, en comunidad o en familia nos puede ayudar en muchas cosas, primero que nos puede llevar a releer nuestra existencia con la mirada del creyente y así podemos descubrir que Dios nos habla en todo momento, así como les habló a los profetas. Leer la Biblia hoy es descubrir los rastros de presencia de Dios en nuestra historia, como descubrieron a Dios los autores en los acontecimientos que narran.

Podemos saber mucho de la Biblia, pero sin creer. Cuando se lee la Biblia porque se cree, los textos los entendemos de otra manera, como narraciones que nos señalan un camino de búsqueda de Dios. Siempre me gusta leer un artículo que escribió del P. Luis Rosario, Salesiano de Don Bosco titulado Ojalá llueva la fe, que dice lo siguiente:

“La Biblia es un libro, o más bien un libro de libros, una biblioteca que irradia una fragancia semejante al perfume de gardenia, porque está escrita con el calor entrañable del amor de Dios. La contraseña, el password, que da entrada a ese jardín de flores es la fe.

La entrada a ese jardín de flores olorosas, que es la Biblia, se abre con una llave personal que el Señor le da a cada ser humano. Nadie puede abrir y entrar al jardín de la Palabra de Dios si no es con su propia llave de la fe.

La fe puede lograr que la lectura amorosa de las palabras que salen de la boca de Dios y que nos ofrece la Biblia, disipen ese mal olor que ha infectado al mundo y permitir así que la humanidad se oxigene, con olor a gardenia.

La Biblia puede ser leída por cualquier persona, pero sólo la comprenderá quien se ha dejado bañar por la lluvia purificadora de la fe”.

Siempre roguemos a nuestro Creador que nos otorgue la fe para poder comprender su mensaje y actualizarlo al plano de nuestra vida personal, familiar, y comunitaria. “Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero”. (Salmo 119, 105)

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