marzo 3, 2024 5:39 pm
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Jueves Santo | Homilía de la Misa Crismal 2023

Por Oficina de Comunicación y Prensa

Queridos hermanos y hermanas y todos aquellos aquí presentes y aquellos que nos están siguiendo…

Queridos sacerdotes, una participación muy grande y bonita de los sacerdotes de nuestra arquidiócesis, queridos diáconos, queridos obispos, querido pueblo de Dios.

Estamos celebrando esta eucaristía, acción de gracias al Señor. Es un día grande para dar gracias a Dios, ¿por qué damos gracias a Dios? En primer lugar porque el Señor se ha fijado en nosotros, en todos nosotros obispos, sacerdotes, diáconos, laicos, se ha fijado y nos ha hecho su pueblo. Es un motivo para dar gracias a Dios.

Somos un pueblo sacerdotal, iniciamos la celebración cantando esa realidad, esa verdad somos un pueblo sacerdotal, todos nosotros hemos sido constituidos sacerdotes por el bautismo y dentro de ese pueblo el Señor ha escogido a algunos, para hacerlo sacerdote ministerial, por haber sido escogidos para ser parte de este pueblo sacerdotal… damos muchas gracias a Dios, damos muchas gracias a Dios por la unción, por haber sido ungidos.

Jesús es ungido por el Espíritu de Dios, el es el ungido por el Espíritu de Dios para una misión y nosotros damos muchas gracias también por esa unción, porque el Señor nos ha ungido, nos ha dado su Espíritu, tanto los laicos por el bautismo, como los ministros, sacerdotes, los diáconos también, nosotros los obispos hemos sido ungidos por el Espíritu de Dios. El Espíritu del Señor está sobre mí nos dice Jesús, él se siente poseedor de ese Espíritu; ungido por ese Espíritu y por eso nosotros damos gracias a Dios.

Un tercer motivo por el que damos gracias a Dios es porque Jesús nos ha hecho partícipes de su sacerdocio en este sentido de ser también ungidos. Jesús nos ha hecho partícipes de su sacerdocio. Sacerdocio que no es otra cosa que representarlo a él, es su sacerdocio y nosotros lo ejercemos por él representándolo a él. Hemos sido ungidos por el Señor, ¿para qué? para la misión, toda unción supone una misión, pues ahí está planteada la misión para llevar la buena noticia a los pobres, para levantar a los caídos, para proclamar un año de gracia del Señor.

Es muy importante que contemplemos esta doble realidad: somos ungidos para una misión… misión que realizaremos en nombre del Señor, en nombre de Jesús. El peligro es de que al ejercer esa misión, como que creamos que es nuestra, que somos nosotros los importantes, siempre el importante el protagonista será el Señor, que a través de nosotros se da a conocer, que a través de nosotros santifica al pueblo de Dios, que a través de nosotros libera al pueblo de Dios ungido y enviado, por eso damos muchas gracias a Dios en este día. Y tenemos que dar muchas gracias a Dios por el Ministerio de cada uno de ustedes sacerdotes, viviendo esa vocación y viviendo esa unción, ejerciendo esa misión edifican al pueblo de Dios.

Yo quiero dar muchas gracias a Dios por el trabajo, por la misión que ustedes están haciendo en toda esta arquidiócesis. ¿Qué sería de esta arquidiócesis si no contara con el trabajo de ustedes?, con esa entrega a la misión que ustedes están realizando. El obispo en una diócesis necesariamente tiene que contar con los sacerdotes para la misión, por tanto ¿Qué sería también del obispo, de los obispos si no contáramos con el trabajo de ustedes, con la misión realizada por ustedes? por eso tenemos que agradecer mucho a Dios en este día. El trabajo, la entrega que diariamente están realizando para la edificación del pueblo de Dios, para la construcción del Reino, ese Reino que es de paz, de justicia, de amor.

En esa misión, todos nosotros debemos de preocuparnos por ejercerla en comunión con los hermanos; todos nosotros estamos llamados a ejercer nuestra misión la misión que Cristo nos ha encomendado en comunión y quiere decir esto que la fraternidad es como el distintivo de nuestra vida, la fraternidad, la caridad pastoral.

Ahora que estamos preparando el sínodo, será el año 2024 y que estamos ya viviendo distintas etapas de ese sínodo, el Señor nos invita a que como presbítero, como pueblo de Dios vivamos esa sinodalidad: caminar juntos, caminar juntos construyendo el reino. La comunión será el distintivo de nosotros en la realización de la misión que tenemos, por eso queridos sacerdotes gracias por su trabajo, gracias por su abnegación, gracias por su entrega.

El pueblo de Dios, cada una de las parroquias, cada uno de las comunidades agradece también ese servicio, agradece esa entrega por eso en este día de hoy jueves Santo, jueves del sacerdocio, jueves de la eucaristía no tenemos más que agradecer a Dios tanto dones.

Por eso hoy nos felicitamos, nos felicitamos como pueblo de Dios, nos felicitamos como sacerdotes de Cristo, que él siga animándonos para servirle a él en su pueblo, Ave María Purísima.

Homilía de Misa Crismal 2023
S.R.E. Mons. Francisco Ozoria Acosta,
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de América.

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