febrero 25, 2024 6:02 am
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LA IGLESIA Y EL MUNDO – Diario Católico

by prensa.arzobispadosd@gmail.com


Por: Marcos Espinal

La Iglesia Católica es una institución que ha tenido un papel importante en la historia y la cultura del mundo occidental durante siglos. Sin embargo, su influencia en la sociedad contemporánea ha disminuido y ha enfrentado críticas por sus enseñanzas y prácticas. ¿Qué papel juega la Iglesia Católica en el mundo de hoy?

La Iglesia Católica sigue siendo una importante institución religiosa con millones de seguidores en todo el mundo. A través de su obra caritativa y de servicios sociales, ha contribuido a aliviar la pobreza y el sufrimiento en muchas partes del mundo. También ha desempeñado un papel clave en la promoción de la justicia social y los derechos humanos.

Sin embargo, la Iglesia Católica también se ha enfrentado a críticas por su postura en temas como el aborto, la anti-concepción y la igualdad de género. Muchas personas ven estas posturas como retrógradas y fuera de sintonía con los valores y necesidades de la sociedad actual. De ahí a que la Iglesia intente aceptar una de estas propuestas, se pondría en contra del mismo que la fundo por medio de su palabras y obras. Se pondría en contra de los mandamientos dados por nuestro Padre Celestial y perfeccionados por nuestro señor Jesucristo. Le estaríamos diciendo: “No te amamos, ni ámanos a tu Padre, tampoco queremos la acción de tu Espíritu de Verdad.” Todo lo contrario, a lo que Jesús nos enseña en el evangelio de Juan Capitulo 14.

Además, la Iglesia Católica también ha sido criticada por su manejo de casos de abuso sexual por parte de clérigos. Estos escándalos han socavado la confianza de muchos en la institución y han llevado a llamados para una mayor transparencia y responsabilidad. Este es un gran dolor que todo católico lleva en su corazón porque ninguno dentro de nuestra Iglesia apoya este acto barbárico. A raíz de esto se han ido tomando medidas más drásticas en cuanto a la admisión de nuevos seminaristas y al clero en general.

Ahora bien, debemos recordar que la Iglesia Católica está conformada por seres humanos y los humanos erramos por naturaleza, aun así, quien dirige el rumbo de la Iglesia y la mantiene en pie es la “acción del Espíritu Santo.” Su funcionalidad se mantiene bajo los lineamientos evangélicos dado por nuestro señor Jesucristo a través de los apóstoles y su palabra en las Sagradas Escrituras. Por más que la sociedad diga que la Iglesia Católica debe adaptarse al mundo en constante cambio y evolución en el que vivimos, no sucederá del todo, ya que seguimos las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, que por medios de sus obras y mensajes en cuanto a la perfección del cumplimiento de su palabra, nos encamina hacia la santidad deseada por nuestro Padre Creador.

Se pueden dar algunos cambios como han sucedido a través de los siglos anteriores, pero solamente en la forma y no en el fondo, porque allí donde en lo Sacro se hace evidente la presencia de Dios, a través de los sacramentos y los ritos litúrgicos se fundamenta nuestra fe y la creencia en las Sagradas Escrituras.

Nuestra Iglesia Católica ha estado abierta a la discusión y el diálogo sobre temas importantes y está dispuesta a dar respuesta a las necesidades y demandas de la sociedad. Pero una cosa es proponer sobrepasar los lineamientos fundados en los mandamientos de Dios. Todo lo que está permitido y lo que no, está plasmado en las enseñanzas evangélicas de Cristo Jesús. Enseñanzas que nos llevan al camino de santidad y nos preserva para la vida eterna.

Otros dicen que la Iglesia Católica tiene el potencial de ser una fuerza positiva en el mundo, pero solo si está dispuesta a adaptarse y evolucionar. Debe abrazar los valores de la inclusión, la igualdad y la justicia social sí desea seguir siendo relevante y significativo en la sociedad actual.

Es una pena que la sociedad lo que propone es vivir un mundo sin Dios, un mundo donde se exalta mas el libertinaje y la esclavitud que la propia libertad. Un mundo que nos mantendrá atados a este mundo sin posibilidad de trascender a la fuente divina.

El modernismo propuesto por la sociedad es devastador para la fe católica, es como un caldo, una sopa que contiene ingredientes comestibles no apetecibles, porque este modernismo es “religión sin lo sobrenatural” Exaltando la ley inmoral, una imitación del cristianismo que ha reducido el sacrificio de Cristo a martirio, sus milagros a historias inspiradoras o fantasiosas, y su resurrección a un mito. Si la religión no es sobrenatural, entonces no es realmente una religión. Se convertiría en un set de modales para la mesa.

Debemos recordar estas palabras dadas por Dios:

“Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días. (Deuteronomio 30:15-20)

“Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, ¡y al justo quitan su derecho” (Isaías 5: 20-25)

Nuestra vida es una peregrinación a nuestro hogar celestial, y la Iglesia Católica nos custodia celosamente y nos enseña devotamente el camino dado por Dios. Tengamos constantemente presente que aquí en el mundo estamos en un campo de batalla y que en el paraíso recibiremos la corona de victoria. Nuestro verdadero hogar es el cielo al que debemos aspirar constantemente, al lugar que Cristo nuestro salvador preparo para nosotros.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)

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