febrero 24, 2024 12:33 pm
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Misionera y Protectora de los Desfavorecidos – Diario Católico

by prensa.arzobispadosd@gmail.com


Heppenheim, Alemania – Utica, Nueva York – Kalaupapa, Molokai: un viaje que llevó a la Madre Marianne Cope desde su humilde comienzo hasta convertirse en un faro de esperanza para los afectados por la lepra.

En un pequeño rincón de Heppenheim, Alemania, nació una luz el 23 de enero de 1838, bautizada como Maria Anna Barbara Koob. A los tres años, su familia emigró a Estados Unidos, estableciéndose en Utica, Nueva York.

Su destino tomó un giro divino cuando ingresó a la vida religiosa en Syracuse, Nueva York, uniéndose a las Hermanas de la Tercera Orden Franciscana y adoptando el nombre de Marianne. Su vida cambiaría para siempre al recibir la llamada del rey David Kalakaua de Hawai, quien buscaba desesperadamente ayuda para los afectados por la lepra.

En 1883, a la edad de 45 años y después de 21 años de servicio en la orden, la Madre Marianne, junto con otras seis valientes hermanas, respondió al llamado y se trasladó a Honolulu como misionera. Su liderazgo se destacó cuando se convirtió en supervisora del Hospital San Jose en Syracuse.

El destino la llevó a Kalaupapa en Molokai en 1888, donde el Padre Damián, párroco de los leprosos, había sucumbido a la enfermedad. La Madre Marianne se convirtió en la cuidadora de estos desfavorecidos, marcando el comienzo de una labor humanitaria que perduraría por 30 años. A pesar de los desafíos, nunca contrajo la lepra, un testimonio que algunos consideran un milagro.

Además de dirigir la enfermería para los leprosos, la Madre Marianne supervisó escuelas en cuatro islas, llevando la luz de la educación incluso a los rincones más remotos. Su incansable devoción y compasión resonaron en todo el archipiélago.

Su legado perdura en el Convento de San Francisco en Honolulu, fundado en 1924 en su memoria. Inicialmente establecido para entrenar enfermeras dedicadas a trabajar con los leprosos, el convento ahora es la Escuela de San Francisco, brindando educación a niñas de sexto a noveno grado.

El 14 de mayo de 2005, la Madre Marianne Cope fue beatificada por el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, un reconocimiento a su extraordinaria devoción. Finalmente, el 21 de octubre de 2012, fue canonizada por el mismo Papa, elevándola a la santidad. El Martirologio la recuerda el 9 de agosto, la fecha de su fallecimiento, aunque en Estados Unidos, cada 23 de enero, se rinde homenaje a esta mujer valiente y piadosa que dedicó su vida a los menos afortunados. Santa Marianne Cope, un faro de esperanza que ilumina la oscuridad con su legado de amor y servicio inquebrantable.

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