Por Oficina de Comunicación y Prensa
Queridos hermanos y hermanas y todos aquellos aquí presentes y aquellos que nos están siguiendo…
Queridos sacerdotes, una participación muy grande y bonita de los sacerdotes de nuestra arquidiócesis, queridos diáconos, queridos obispos, querido pueblo de Dios.
Estamos celebrando esta eucaristía, acción de gracias al Señor. Es un día grande para dar gracias a Dios, ¿por qué damos gracias a Dios? En primer lugar porque el Señor se ha fijado en nosotros, en todos nosotros obispos, sacerdotes, diáconos, laicos, se ha fijado y nos ha hecho su pueblo. Es un motivo para dar gracias a Dios.
Somos un pueblo sacerdotal, iniciamos la celebración cantando esa realidad, esa verdad somos un pueblo sacerdotal, todos nosotros hemos sido constituidos sacerdotes por el bautismo y dentro de ese pueblo el Señor ha escogido a algunos, para hacerlo sacerdote ministerial, por haber sido escogidos para ser parte de este pueblo sacerdotal… damos muchas gracias a Dios, damos muchas gracias a Dios por la unción, por haber sido ungidos.
Jesús es ungido por el Espíritu de Dios, el es el ungido por el Espíritu de Dios para una misión y nosotros damos muchas gracias también por esa unción, porque el Señor nos ha ungido, nos ha dado su Espíritu, tanto los laicos por el bautismo, como los ministros, sacerdotes, los diáconos también, nosotros los obispos hemos sido ungidos por el Espíritu de Dios. El Espíritu del Señor está sobre mí nos dice Jesús, él se siente poseedor de ese Espíritu; ungido por ese Espíritu y por eso nosotros damos gracias a Dios.
Un tercer motivo por el que damos gracias a Dios es porque Jesús nos ha hecho partícipes de su sacerdocio en este sentido de ser también ungidos. Jesús nos ha hecho partícipes de su sacerdocio. Sacerdocio que no es otra cosa que representarlo a él, es su sacerdocio y nosotros lo ejercemos por él representándolo a él. Hemos sido ungidos por el Señor, ¿para qué? para la misión, toda unción supone una misión, pues ahí está planteada la misión para llevar la buena noticia a los pobres, para levantar a los caídos, para proclamar un año de gracia del Señor.
Es muy importante que contemplemos esta doble realidad: somos ungidos para una misión… misión que realizaremos en nombre del Señor, en nombre de Jesús. El peligro es de que al ejercer esa misión, como que creamos que es nuestra, que somos nosotros los importantes, siempre el importante el protagonista será el Señor, que a través de nosotros se da a conocer, que a través de nosotros santifica al pueblo de Dios, que a través de nosotros libera al pueblo de Dios ungido y enviado, por eso damos muchas gracias a Dios en este día. Y tenemos que dar muchas gracias a Dios por el Ministerio de cada uno de ustedes sacerdotes, viviendo esa vocación y viviendo esa unción, ejerciendo esa misión edifican al pueblo de Dios.
Yo quiero dar muchas gracias a Dios por el trabajo, por la misión que ustedes están haciendo en toda esta arquidiócesis. ¿Qué sería de esta arquidiócesis si no contara con el trabajo de ustedes?, con esa entrega a la misión que ustedes están realizando. El obispo en una diócesis necesariamente tiene que contar con los sacerdotes para la misión, por tanto ¿Qué sería también del obispo, de los obispos si no contáramos con el trabajo de ustedes, con la misión realizada por ustedes? por eso tenemos que agradecer mucho a Dios en este día. El trabajo, la entrega que diariamente están realizando para la edificación del pueblo de Dios, para la construcción del Reino, ese Reino que es de paz, de justicia, de amor.
En esa misión, todos nosotros debemos de preocuparnos por ejercerla en comunión con los hermanos; todos nosotros estamos llamados a ejercer nuestra misión la misión que Cristo nos ha encomendado en comunión y quiere decir esto que la fraternidad es como el distintivo de nuestra vida, la fraternidad, la caridad pastoral.
Ahora que estamos preparando el sínodo, será el año 2024 y que estamos ya viviendo distintas etapas de ese sínodo, el Señor nos invita a que como presbítero, como pueblo de Dios vivamos esa sinodalidad: caminar juntos, caminar juntos construyendo el reino. La comunión será el distintivo de nosotros en la realización de la misión que tenemos, por eso queridos sacerdotes gracias por su trabajo, gracias por su abnegación, gracias por su entrega.
El pueblo de Dios, cada una de las parroquias, cada uno de las comunidades agradece también ese servicio, agradece esa entrega por eso en este día de hoy jueves Santo, jueves del sacerdocio, jueves de la eucaristía no tenemos más que agradecer a Dios tanto dones.
Por eso hoy nos felicitamos, nos felicitamos como pueblo de Dios, nos felicitamos como sacerdotes de Cristo, que él siga animándonos para servirle a él en su pueblo, Ave María Purísima.
Homilía de Misa Crismal 2023
S.R.E. Mons. Francisco Ozoria Acosta,
Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de América.
Por: Mario J. Paredes
Se aproxima la semana que llamamos Semana Santa, la Semana Mayor en el culto y liturgia anual de los cristianos católicos del mundo que, en este año 2023, celebraremos entre el 02 y el 09 de abril. En ella, especialmente en el llamado “Triduo Pascual” (jueves santo, viernes santo y sábado santo en la noche) los cristianos conmemoramos, en apretada síntesis, los acontecimientos que, acaecidos en la vida de Jesús de Nazaret, constituyen los pilares en los que se fundamenta nuestra fe cristiana: su pasión, su muerte y su resurrección. Porque, como dice el Apóstol Pablo: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe y vana también nuestra predicación”.
Ahora bien, esta conmemoración anual de la Semana Santa puede hacerse como un paseo por un museo de antigüedades, una memoria y lamento por acontecimientos injustos ocurridos en la persona de Jesús de Nazaret, sin que impliquen, afecten o transformen nuestro presente.
Pero hay una manera auténtica de conmemorar la pasión, muerte y resurrección del Nazareno y, más que eso, de hacer hoy válido y vigente todo su proyecto de vida, que consiste en hacer memoria de lo sucedido en el pasado en la persona de Jesús, pero – al mismo tiempo y bajo esa luz -revisar, interpelar, cuestionar y renovar todo nuestro presente, en el empeño de construir un mejor futuro.
El pórtico de la Semana Santa es el Domingo de Ramos. La conmemoración de la entrada de Jesús a Jerusalén y la lectura del drama de la pasión y muerte de Jesús constituyen un anticipo de lo que conmemoramos días después en el Triduo Pascual: la pasión y condena del inocente, su muerte con la que refrenda un estilo de vida que Él mismo vive y predica como sinónimo de felicidad que consiste en dar la vida por los que amamos sin cuidarla egoístamente porque “el que guarda su vida la pierde, pero el que entrega y gasta su vida por el evangelio la salva y gana para la eternidad…” y la resurrección, con la que Dios-Padre convalida todo la vida y obra de Jesús de Nazaret como “el camino, la verdad y la vida” que Dios quiere y sugiere, en Jesús, para todo hombre y mujer de buena voluntad.
Toda la vida de Jesús, especialmente en la liturgia católica de la Semana Santa, se nos propone como un modelo de humanidad, como la vocación primera a la que hemos de aspirar todos los que nos reconocemos criaturas e hijos de Dios-Padre en Jesucristo; pues “el misterio que es el hombre se esclarece en el misterio del verbo encarnado: Jesucristo”. (GS 22)
Así, hoy como ayer, las esperanzas, el dolor, el sufrimiento y el mal que todo hombre experimenta en la tarea cotidiana de ser hombre y mujer, queda – especialmente en la Semana Santa y concretamente en Jueves y Viernes Santo – iluminada por el dolor y los padecimientos del de Nazaret quien, confiadamente, pone su vida y destino en las manos del Padre (“…pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” ); al mismo tiempo que la Vigilia Pascual ilumina nuestra sed de infinitud, nuestra esperanza, nuestro anhelo de trascendencia, nuestros sueños de vida plena, nuestras proyecciones respecto de un futuro que no se agota en el aquí y ahora de esta historia espacio-temporal.
En un mundo de incoherencias entre lo que se dice y lo que se hace desentona y llama la atención, hasta hoy, dividiendo la historia en dos partes, la figura de Jesús de Nazaret, quien con total autoridad, con absoluta transparencia y congruencia entre lo que vivió y predicó, con hechos y con palabras, entre lo que anunció y denunció, afrontó hasta las últimas consecuencias su muerte en cruz.
La Resurrección, confesión de fe sobre el triunfo de la vida sobre la muerte en Jesús, es – al mismo tiempo – confesión en que en el destino último y definitivo del hombre no triunfa la muerte sino la vida, no triunfa la desesperanza sino la esperanza, no triunfa el mal sino la bondad misericordiosa de Dios.
Pero esta confesión de fe nos empuja y compromete a construir con nuestros hechos y palabras, con todas nuestras actitudes y comportamientos espacios de vida abundante en el aquí y ahora de nuestra historia. La vida plena que esperamos en el más allá comienza en el más acá de nuestras esperas cotidianas. El cielo nuevo ha de empezar por una tierra nueva, en una nueva sociedad de hombres y mujeres nuevos, con un nuevo modo de relacionarnos fraternal, justa y solidariamente.
Todos los acontecimientos sucedidos en la persona de Jesús se repiten hoy y esclarecen la vida de los que son capaces de lavar los pies a sus hermanos y de construir fraternidad partiendo y compartiendo el pan. Porque aquel jueves y viernes de hace dos mil años se prolongan y actualizan hoy en los sufrimientos de los que se comprometen cargando la cruz propia y ajena y en la vida de los cirineos y verónicas que alivianan la vida de los otros. Porque las caídas de Jesús, camino al Calvario, esclarecen nuestras caídas y porque, su desnudez, ilumina la vida de los millones de despojados de mil maneras en el mundo.
Hoy, aunque nos hemos acostumbrado a mil formas de padecimientos, de violencias, de injusticias y de muerte, estamos llamados a construir un mundo en el que la perfección del hombre se encuentre en el mandamiento nuevo del amor, según los ideales, valores y criterios del evangelio de Jesucristo en el que creemos y profesamos los que nos llamamos “cristianos” y “católicos”.
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Por Leonor Asilis
Se acerca Semana Santa, la más importante del año y revivamos con Jesús los momentos decisivos de nuestra redención.
Por el bien de nuestra alma, conviene sobremanera el que vivamos a plenitud el significado de la Semana Santa. Meditar con la Iglesia cada día los acontecimientos que vivió nuestro Redentor. Unidos a Él, en oración constante para dejarnos transformar por Él en Él.
La Iglesia nos guía desde el Domingo de Ramos a la Cruz y a la Resurrección sobre cómo vivir la Semana Santa.
Y es que, en la Semana Santa conmemoramos la crucifixión, muerte y resurrección del Señor.
Son días especiales para acompañar a Jesús con oración y penitencia.
Caminaremos espiritualmente junto a El hacia la Pascua donde con su resurrección nos recuerda que venció a la muerte y que anhela que gocemos en el cielo junto a El por toda la eternidad.
Pongamos a Dios en en el centro de nuestra vida, el lugar que le corresponde y acompañemosle en cada una de las celebraciones propias de este maravilloso tiempo litúrgico que inicia con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.
Hagamos un recorrido, dia por dia.
El Domingo de Ramos
Recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Los ramos nos hacen recordar la alianza entre Dios y su pueblo, confirmada en Cristo.
El Jueves Santo
“Nuestro Señor instituye la Eucaristía para que podamos tenerle siempre cerca y –en lo que nos es posible entender– porque, movido por su amor, quien no necesita nada, no quiere prescindir de nosotros». San Josemaría.
Este dia inicia el misterio pascual de Cristo.
Recordamos a Jesus antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el testamento de su amor e instituyó la Eucaristía y el sacerdocio. Al terminar, Jesús se fue a orar al Huerto de los Olivos donde después fue prendido.
Por la mañana, los obispos se reúnen con los sacerdotes de sus diócesis y bendicen los santos óleos. El lavatorio de los pies tiene lugar durante la Misa de Cena del Señor.
El Viernes Santo
El Viernes Santo es el momento culminante del Amor de Cristo. Le acompañamos en su Pasión: desde la agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos hasta la flagelación, la coronación de espinas y la muerte en la Cruz. Lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.
El Sábado Santo y la Vigilia Pascual
Es un día de silencio en la Iglesia: Cristo yace en el sepulcro y la Iglesia medita, admirada, lo que ha hecho por nosotros el Señor.
La celebración de la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo es la más importante de todas las celebraciones de la Semana Santa, porque conmemora la Resurrección de Jesucristo.
Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua
Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.
Abramos nuestros corazones para vivir este tiempo santo y recibamos a Jesús en nuestras vidas.
Nos hacemos eco del calendario de algunas iglesias y zonas pastorales. Les animamos a que investiguen en sus parroquias o en las iglesias mas cercanas adonde estaran y puedan recibir los sacramentos.
¡Santifiquemos la Semana Mayor!
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Por: Gustavo Guzmán
Cada 5 de abril celebramos el día Nacional del Periodista, siendo de vital importancia esta profesión para decir la verdad. La justicia sea para todos por igual, es esa la razón que la honestidad es una forma de vivir plenamente lo que pensamos siempre de cara a una conducta moral que mira con amor al prójimo siempre en la autenticidad.
Para ser honesto es necesario tener valores éticos y morales que nos lleven a ser sinceros en todo lo que hacemos y decimos; fieles a nuestros juramentos, promesas actuando con justicia con todos sin importar quien sea la persona, ni su extracto social, ese es el llamado de vivir plenamente el ser periodista que podamos experimentar la honestidad en todos los sentidos sin perder el norte de nuestra brújula.
La tarea de comunicar es velar por el correcto accionar de los poderes de quienes gobiernan el estado en un periodo determinado, así como la sociedad en general, recordar siempre la palabra de Dios que dice: “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”, 2 Timoteo 2:15, ese llamado es vivir en toda nuestras capacidades la plenitud de la honestidad.
Nunca se puede olvidar que el periodista tiene una misión que es establecer la verdad verificando que lo que informa no es una falsa noticia que pueda dañar una persona o un colectivo determinado, es caminar de cara a Dios viendo que lo que hago trasciende más allá del tiempo presente.
En la actualidad en República Dominicana existe un estado de respecto en lo que respeta a la libertad de prensa de opinar y decir de formar veraz lo que se piensa sobre un tema determinado, aun así muchas veces se pierde la objetividad del periodista cuando no entiende la importancia de la honestidad en comunicar y su centro se convierte en otros intereses más personales que colectivos, no se puede olvidar que como periodistas se puede crear opinión pública y que esta debe ser objetiva sin querer dañar una persona o institución sin fundamentos reales.
En este día nuestras felicitaciones a todos los periodistas que aman y viven la honestidad como su camino a seguir, poniendo su esfuerzo para que la verdad sea lo que prime para crear una sociedad más justa o lo que llamamos una civilización del amor.
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Culmina Campaña de Cuaresma 2023 de la organización “40 Días por la Vida Santo Domingo” – Diario Católico
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Con la celebración del Domingo de Ramos culminó la campaña de cuaresma de 40 Días Por La Vida Santo Domingo, la cual se desarrollaba desde el pasado 22 de febrero frente al Congreso Nacional, en horarios de lunes a viernes de 7:00 a.m.-6:00 p.m. y sábados y domingos de 7:00 a.m.-4:00 p.m.; cabe destacar que esta manifestación pacífica de oración y ayuno a favor de la vida y por el fin del aborto se realiza por 6ta. ocasión en Santo Domingo y simultáneamente en 64 y más de mil de cuidades en todo el mundo. En la Celebración del Domingo de Ramos de la parroquia mediática San Antonio de Padua, Gazcue; los voluntarios de 40 Días Por la Vida Santo Domingo se unieron para dar gracias a Dios por el cierre esta campaña, y por las 327 vidas salvadas reportadas desde este 22 de febrero hasta la fecha.
La Eucaristía fue presidida por el Reverendo Padre Kennedy Rodríguez, director de Multimedios Vida, quien motivó al pueblo dominicano a seguir luchando por la defensa de la vida en todas sus etapas. A la celebración asistieron feligreses de la parroquia y además los voluntarios de la campaña. Al finalizar la celebración, la directora de campaña, la señorita Martharís Rivas junto al equipo coordinador leyeron un manifiesto a favor de la vida. En el mismo se resaltó que La Constitución de la República Dominicana es defensora del Derecho a la Vida y es un derecho fundamental (art. 37). Desde el 16 de agosto 2020 inició un nuevo gobierno y un nuevo congreso, y una de las primeras decisiones del presidente de la cámara de diputados fue abrir una deuda pendiente con el pueblo dominicano, un nuevo código penal que nos acerque más a una justicia social, pero en los últimos intentos no se ha podido tener ese deseado nuevo código penal. Actualmente en el nuevo proyecto del código penal ya fue aprobado por la cámara del Senado sin las 3 causales del negocio del aborto, estamos a la espera que la cámara de diputados ponga en agenda en sus sesiones para que se apruebe nuevamente sin las causales y para una posterior promulgación del presidente de la república.
Les solicitamos públicamente a los honorables diputados de la República Dominicana que la Carta Magna se debe poner en práctica, está en sus manos respetarla y fiscalizar que no se manipule. Le recordamos que este instrumento de ley penal debe ser a favor de la vida y la constitución debe velar por proteger la legislación del sistema de Justicia. Esperamos en Dios que por fin nos regalen el tan anhelado y necesario nuevo código penal de la República Dominicana.
La gente de Fe nos unimos a orar por el fin del aborto en el mundo, nuestra campaña de ¨40 Días por la Vida SD¨ es parte de una campaña mundial “40 Días por la Vida” que nació en el 2004, en respuesta a la creación de un centro de aborto en Estados Unidos. Actualmente, la campaña ha logrado salvar 22,855 bebés en 64 países y a se han convertido 247 trabajadores de la industria del aborto, incluidos “funcionarios de Planned Parenthood (sede de RD es Profamilia), que dejaron sus trabajos” y se unieron a la lucha de provida. Además, logró el “cierre de 136 centros de aborto, incluido el centro de Bryan/College Station”, que “ahora sirve como la sede internacional de 40 Días por la Vida”.
El manifiesto culminó con la invitación a unirse como voluntarios a la próxima campaña de Otoño 2023, y motivó a seguir orando desde las familias por el fin del aborto, hasta que este sea impensable en el mundo entero.
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SANTO DOMINGO La iglesia dominicana concentra todos sus esfuerzos para vivir una semana Santa memorable, que proporciona sentido y esperanza a la sociedad, en medio de tanta desigualdad y sufrimiento.
Este fue el mensaje de Monseñor Faustino Burgos, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo con motivo del anuncio de las actividades y recomendaciones para la Semana Santa 2023.
La iglesia católica celebra la Semana Santa como una de las semanas más importantes del año litúrgico, ya que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Durante esta semana, se realizan diversas actividades y ceremonias que ayudan a los fieles a reflexionar y meditar sobre el significado de la muerte y resurrección de Jesús.
La Semana Santa comenzó con el Domingo de Ramos, en el que se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Durante los días siguientes, los católicos participan en diversas ceremonias, como la Eucaristía diaria del Jueves Santo en la que se recuerda la Última Cena, el lavado de pies por parte de Jesús a sus apóstoles y la institución de la Eucaristía y el sacerdocio. El Viernes Santo es un día de luto en el que se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús, y se realiza la adoración a la cruz en la que se rememora el sacrificio de Jesús por la humanidad. Finalmente, el Domingo de Resurrección, se celebra la resurrección de Jesús, la victoria sobre la muerte y la promesa de vida eterna para los que creen en Él.
En resumen, la Semana Santa es fundamental para los católicos porque es una oportunidad para reflexionar sobre la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo y recordar el sacrificio que realizó por la humanidad para salvarla del pecado y la muerte. Además, es una ocasión para fortalecer la fe y renovar el compromiso de seguir a Jesús.
Pero además agregó Monseñor Faustino, durante las últimas décadas y con el ritmo frenético de la vida, cada vez más las personas aprovechan la semana santa para hacer un pare en sus actividades e ir a sus pueblos y compartir en familia. Y está bien dar ese espacio a la familia y el descanso, pero no se puede descuidar la centralidad de los días santos para un cristiano.
Es por lo que la iglesia hace un llamado primeramente a la prudencia en las carreteras, con tristeza se debe recordar como la Semana Santa del 2022 fue una de las más letales en los últimos tiempos, solo superado en cantidad de fallecidos por las del 2012 en la que hubo 40 muertes, de las que 31 fueron causadas por accidentes de tránsito y cuatro por ahogamiento, según informe especial del director del COE.
Por eso es recomendable planificar su viaje con anticipación: Esto le permitirá tener suficiente tiempo de desplazamiento, por lo que no tendrá que apresurarse en la carretera. Además, puede verificar las condiciones meteorológicas y de tráfico para elegir la mejor ruta de acuerdo con las circunstancias. Manténgase alerta: Evite conducir mientras esté cansado o bajo la influencia de sustancias alcohólicas o estupefacientes. Estos factores pueden disminuir su tiempo de reacción, lo que aumentaría el riesgo de accidentes.
Otro punto para no olvidar deben ser los cuidados en los paseos a ríos, lagos y el mar. Recuerden tomar las precauciones y estar atentos a las recomendaciones y advertencias de las autoridades.
Realmente es importante dar espacio a los momentos que la iglesia ofrece para la reflexión, y contemplación del misterio de la muerte y resurrección de Jesús.
Por último y con más fuerza manifestó Monseñor Faustino la invitación a vivir junto a Jesús estos días para sacar el mayor provecho, pues el gran acontecimiento de la semana mayor es la Pascua pues es uno de los mensajes más profundo y provocante del cristianismo, dado que celebra la resurrección de Jesús después de su muerte en la cruz. Jesús resucita para nunca volver a morir, para seguir viviendo en el corazón de la Trinidad. Para afirmar esta realidad, después de su resurrección, Jesús durante cuarenta días comparte con sus discípulos, se hace ver, come con ellos. De esta manera, la resurrección es una propuesta y una experiencia que rompe con la ley de la naturaleza. No se entiende la propuesta del evangelio sin comprender la realidad de la resurrección, desde la cual Jesús también anuncia nuestra misma resurrección. Es una idea que, si lo consideramos bien, propone una antropología del ser humano y revela su esencia más auténtica y profunda. ¿Qué pasaría si en lugar de rendirnos frente a los obstáculos y las dificultades de la vida, los viviéramos como pequeños viernes santos a lo largo del camino hacia el domingo de resurrección?
Entonces, además de ser una importante recurrencia religiosa para los creyentes, la semana santa se transforma en una oportunidad para todos de reflexionar sobre un cambio necesario de conciencia que nos interpela a todos. Concluyó Monseñor Burgos: les invito a vivir y a participar en las diferentes diócesis, parroquias, capillas a los actos litúrgicos de la semana mayor, muy especialmente aquellos que se desplazan por el país.

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SALESIANOS REALIZAN ESTUDIO PARA IDENTIFICAR LAS NECESIDADES PROFESIONALES PARA EL DESARROLLO DE LA PROVINCIA ESPAILLAT – Diario Católico
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Los Salesianos a través de la Fundación Salesiana Don Bosco, presentaron el estudio «Diagnóstico de Demandas y Necesidades Profesionales para el Desarrollo de la Provincia Espaillat», dentro de las acciones del proyecto » Inserción socio-laboral de jóvenes en situación de riesgo y vulnerabilidad de la República Dominicana», financiado con fondos de la Cooperación Delegada de la Unión Europea a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), con el fin de Conocer las necesidades profesionales de la Provincia para fortalecer y reevaluar las ofertas académicas de los Centros de Formación Profesional.
El estudio reflejó que la Provincia Espaillat se caracteriza por su alto impacto en la producción agropecuaria, Agroindustrial, Industria alimentaria, textil y calzados, servicios logísticos, servicios financieros especializados, construcción, alojamiento y servicios turísticos y otras actividades emergentes como el ecoturismo.
El mismo se presentó en una actividad celebrada en el Teatro Don Bosco, de la Obra Salesiana Sagrado corazón de Jesús de Moca, donde se mostraron los resultados obtenidos en el estudio, a las instancias educativas del Ministerio de Educación y sus Distritos Educativos, Ministerio de Trabajo, empresarios de la Provincia, Gobernación. Legisladores, Alcaldía, Alumnos, representantes de medios de comunicación, entre otros.
Los resultados de este estudio serán un importante insumo para el fortalecimiento de la educación técnico profesional, espacios de diálogo entre actores claves del proceso productivo y sintonizadores de la economía de la Provincia. Es un importante aporte de los Salesianos no sólo a la mejora de la oferta formativa, también para abrir oportunidades a los jóvenes en el mercado laboral, emprendimiento y desarrollo de su zona.

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40 Días por la vida Santo Domingo, celebra el día del niño por nacer en la campaña de Cuaresma 2023 – Diario Católico
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40 Días por la vida Santo Domingo, República Dominicana celebra el día del niño por nacer, cumpliendo con la Ley 25-01, promulgada por el ex-presidente Hipólito Mejía en el 2001, este día también es celebrado en muchos otros países del mundo.
Los voluntarios de #40DiasPorLaVidaSD ofrecieron una ofrenda floral por el Día Internacional del Niño por Nacer, en el monumento dedicado a los niños abortados en el mundo, qué fue hecho por la asociación de Médicos católicos el 25 de marzo 2004, y está en el patio de la Catedral Primada de América.
Se participó en el Rezo del Santo Rosario y en la celebración Eucarística, en la Catedral Primada de América Basílica de Nuestra Señora de la Encarnación o Anunciación, con motivo a sus fiestas patronales por el día de la Solemnidad de la Anunciación o Encarnación.
La celebración fue presidida por Monseñor José Amable Duran, Vicario Episcopal Santo Domingo Norte, quién también realizó una oración de renovación de Consagración al Inmaculado corazón de María, propuesto por el Papa Francisco para este día.
La Directora de Campaña de 40 Días por la vida Santo Domingo, República Dominicana, Martharís Rivas Reyes, invitó a integrarse en los próximos días que quedan de la campaña qué termina el 2 de abril, seguir las redes sociales y siguen orando frente al congreso nacional de la República Dominicana, pidiendo a Dios que tengamos un código penal provida y constitucional aprobado y promulgado, informó que más de 60 países están orando frente a clínicas y centros de aborto de 40 días por la vida, durante la Cuaresma 2023, salvando vidas, nos recordó seguir atentos porque «República Dominicana es ProVida».



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Nueva Parroquia Castrense, elevación de la Capilla San Miguel Arcángel por Mons. Francisco Ozoria – Diario Católico
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El Ejército de República Dominicana realizó la celebración Eucarística en Acción de Gracias por la elevación a Parroquia Castrense de la capilla San Miguel Arcángel, ubicada en la Fortaleza Fernando Valerio de la 2da. Brigada de Infantería, ERD.
La solemne Misa fue presidida por Su Excelencia Reverendísima Monseñor Francisco Ozoria Acosta, Obispo Castrense para República Dominicana.
Con la elevación a Parroquia Castrense de la Capilla San Miguel Arcángel, los fieles y practicantes de la religión católica cuentan con un lugar para reunirse y celebrar la Eucaristía dominical. La parroquia, además, inicia a la comunidad cristiana en la expresión de la vida litúrgica, congregándolos en una celebración y enseñándoles la doctrina de Cristo.
En este acto estuvo presente el Sub Comandante General del Ejército, General de Brigada Ángel Alfredo Camacho Ubiera, en representación del Comandante General, acompañado por el Comandante de la 2da. Brigada, General de Brigada Fernando Arturo Pérez Jiménez, así como autoridades civiles e invitados especiales.

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